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Año V Nro. 361 - Uruguay, 22 de octubre del 2009
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Muchas veces se toma por parte del periodismo o de algún actor de la actividad política un párrafo, o una frase, de determinada alocución o expresión de ideas de otro actor, y esa parte o recorte es “sacada de contexto” y utilizada con fines a veces mezquinos, para obtener réditos ante la opinión pública. Más o menos de eso se trata “sacar de contexto”. Sabido es que en el famoso (?) libro “Pepe Coloquios” el candidato critica al sistema político argentino, al peronismo, atribuyéndole el mote de “patoteros” y también al matrimonio con el cual ha intentado mantener un romance político e ideológico, el matrimonio Kirchner. Los círculos cercanos a Mujica, sectores del gobierno, el propio Vázquez, dirigentes del oficialismo y otros acólitos, han mostrado, como sabemos, preocupación, indignación, sobre todo porque además involucra aspectos de la fuerza política, que obviamente dista mucho de ser “pura”. El martes 2 de octubre el candidato dijo que no se disculparía por sus dichos sobre Argentina y sus políticos, sobre quienes en determinado momento se refirió como “un pueblo de tarados”, y que tienen reacciones “de histérico, de loco, de paranoico”. Los dichos, entre otras cosas, hicieron que el Consejo Interamericano de Comercio y Producción de Argentina, cancelara la invitación que oportunamente había realizado a Mujica para participar en un encuentro con empresarios, aunque se retracte de sus afirmaciones. Cosa que, increíblemente, y aunque aseguró que “yo no escondo nada, digo lo que pienso y no tengo que andar disimulando nada”, al final hizo, PIDIENDO PERDÓN. En efecto, el pasado miércoles 7 pidió disculpas en Argentina al final de un almuerzo con empresarios realizado en el hotel Alvear de Buenos Aires, diciendo “Si a alguno ofendí por lo que dije fuera de contexto, pido perdón”. Y aquí lo del principio: ¿Cómo es que alguien habla u opina “fuera de contexto”?. No parece posible que Mujica ni nadie lo pueda explicar. Máxime cuando sus dichos fueron, como todos ya sabemos, desarrollados durante cuatro largos meses, mediante charlas, diálogos, preguntas y demás mecanismos que el ahora arrepentido, desautorizado y también acólito autor, Alfredo García, mantuvo con “el ex guerrillero vulgar, desaliñado, ignorante, contradictorio, peligroso”, según sus propias definiciones. Es una conversación, que según lo que piensa y pretende el autor, “refleja las preocupaciones y los razonamientos” de su entrevistado. Durante cuatro meses. El contexto en el que habla y opina Mujica es en el que está acostumbrado y se siente cómodo. Es con “sus compañeros”, con “la barra”, con Alfredo García. Ya no tanto con antiguos camaradas que siguen siendo fieles en sus actos a lo que dijeron e impulsaron —equivocados, claro— durante el transcurso de sus vidas. Pero ahora parece que el candidato del oficialismo adquirió entre sus múltiples proezas y habilidades, una nueva, que es, como se dijo, “hablar fuera de contexto”. Es claro que no puede ni debe, si quiere ser presidente —aunque “fuera de contexto” había dicho que no— seguir hablando, y así se lo han impuesto, sacándolo de circulación en los medios, cosa a la que estamos agradecidos, por nuestra salud mental. No debe ser bueno para ningún cerebro, aunque tenga las cosas claras, someterse a los desplantes verborrágicos de la incompetencia. No se entiende, no obstante, si al pedir perdón se está retractando de sus procedimientos, de sus dichos, de haber estado cuatro meses con García, de sus conceptos, no aclara si cambió de idea, no aclara nada. Sí deja meridianamente claro que en los últimos cuarenta y pico de años, a la luz de sus acciones, de sus intervenciones armadas, de sus “expropiaciones”, de sus actividades y orfandad de propuestas como ministro, como senador, como personaje central de un libro, como aspirante a gobernar un país, y aún pidiendo perdón, Mujica siempre ha estado, y sigue estando, FUERA DE CONTEXTO. © Consuelo Pérez
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