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Año V Nro. 361 - Uruguay, 22 de octubre del 2009
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No son nada halagüeñas las noticias que nos dan a conocer que nuevamente soplan vientos de guerra en la región de Medio Oriente. Aunque seguramente usted se preguntará: ¿cuándo han dejado de soplar esos vientos en dicha región del planeta? Esta nueva amenaza fue dada a conocer por el Presidente estadounidense Barack Obama y la misma se ha generado tras revelarse la existencia de un segundo centro secreto de enriquecimiento nuclear en territorio iraní. Por su parte, los gobiernos de Alemania, Francia e Inglaterra apoyan la postura del gobierno estadounidense, mientras que Rusia y China, “colaboradores” históricos de Irán, han endurecido sus posturas, otrora bastante tolerantes con el gobierno que encabeza Ahmadinejad. Por otra parte crece el nerviosismo en el Estado de Israel, luego de las recientes pruebas de misiles de largo alcance por Irán que llegarían a territorio judío. Israel teme justificadamente que su existencia esté en peligro si el régimen de Teherán, profundamente antijudío, llega a tener armas nucleares. Es importante tener en cuenta en este análisis, que la mayoría del mundo árabe no es aliado de Irán, solamente Siria apoya a su régimen. Los dos países árabes más importantes de la región Egipto y Arabia Saudita no han simpatizado con el integrismo y expansionismo iraní, que además es de la rama religiosa chiita e impulsada por los “persas” por lo cual los árabes perciben con recelo a los iraníes. En lo interno podemos ver a una sociedad iraní fracturada luego de las elecciones fraudulentas donde fue reelecto Ahmadinejad. Pudimos apreciar a través de la televisión una serie de manifestaciones multitudinarias en las calles de Teherán y las ciudades más importantes del país, aunque será difícil que el régimen caiga a corto plazo, ya que controla de manera absoluta la coerción estatal. De acuerdo a los informes de la inteligencia israelí, el famoso Mossad, Irán estaría a punto de poseer una bomba nuclear. Esto sería más que razón justificada para un ataque que destruyera los reactores y las centrífugas nucleares iraníes. Ya existe el antecedente de los exitosos ataques contra instalaciones nucleares iraquíes (el reactor Osinak en 1981) y Siria (“Operación Huerto” en el 2007). El mayor impedimento para llevar a cabo un ataque sería el factor sorpresa, debido a las defensas sofisticadas con que Irán ha rodeado sus plantas y el factor distancia. También hay que volar muchas horas y el radio de acción de los aviones israelíes quedaría al límite operativo. Aunque se debe tener presente que Estados Unidos está operando en Afganistán e Irak, países vecinos a Irán, por lo cual Israel podría tener en ellos bases militares a poder utilizar, siempre y cuando el gobierno estadounidense lo autorice. Obviamente que un ataque a las instalaciones nucleares iraníes por parte de Israel no es deseable, máxime teniendo en cuenta que destaparía una caja de Pandora; aumentaría el barril de petróleo en plena crisis económica mundial y obviamente habría represalias iraníes que podrían extender el conflicto a gran parte de la región. Aunque es justo decir que un ataque israelí tendría su justificación si tomamos en cuenta las declaraciones del Presidente iraní reiteradas veces de arrasar al Estado de Israel. ¡Hasta el próximo análisis…! © Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez para Informe Uruguay
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