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Los últimos días
por Dr. Francisco Gallinal
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Vivimos todos, los militantes partidarios más comprometidos y el electorado en su conjunto, los últimos días de una campaña larga y difícil pero también rica y definitoria. En vísperas del pronunciamiento de la ciudadanía, que cerrará algunas contiendas y despejará algunas interrogantes, para dejar no obstante planteada la trascendente segunda vuelta de la elección presidencial, queremos compartir sentimientos y convicciones que la etapa que culmina ha precisado, robustecido, intensificado. Si buscáramos una sola palabra para significar todas esas vivencias, no podríamos aceptar otra que el término esperanza.
Esperanza, sí. No soslayamos la aspereza de la campaña. No olvidamos los agravios sufridos por nuestro Partido y nuestros representantes, fueran candidatos, dirigentes o trabajadores de base. No desconocemos que el gobierno entró en la liza quebrantando en su misma cabeza disposiciones constitucionales neurálgicas, que se desató un “carnaval electoral” sin precedentes, que se eludió el debate y la argumentación racional, que se amañó una denuncia judicial teñida de bajo electoralismo. Estuvimos en la primera línea y experimentamos directamente toda la hostilidad de lo que pudo ser una confrontación leal, levantada, exenta de descontroles y sectarismo. Pero reafirmamos la esperanza porque hemos visto, en el Partido Nacional y en los muchos compatriotas que se han sumado a él activamente, el temple y la fortaleza que rechazan los ataques y devuelven, por ellos, mesura, lucidez, generosidad. A la vista, y al juicio, de todos los orientales, hemos sembrado propuestas en lugar de adjetivos, ajuste a las normas y comportamiento institucionalista en lugar de arremetidas, energía juvenil y dueña de sí misma en lugar de repeticiones machaconas, tópicos desgastados, irrefrenable pasatismo.
Nadie pudo haber oído de nosotros las claves de división entre conciudadanos que otros han reiterado: “el pasado contra el futuro”, “la izquierda contra la derecha”, “La Teja contra Carrasco”. No cultivamos el autoritarismo que algún candidato revela, aun cuando quiere mostrarse flexible y razonable: los que no lo votan se encuentran “rezagados”, “ya van a venir” adonde él y su grupo, que son la sabiduría y la historia personificadas, se encuentran. Hemos hecho muy otra cosa, hemos ofrecido el único programa de gobierno completo y explícito que se ha presentado en este período preelectoral. Ese programa, impreso y distribuido por muchos miles de ejemplares, se halla en manos de la gente, de toda la gente. Nos compromete, suministra el instrumento para medir mañana logros, coherencia, fidelidad a la palabra empeñada.
Estamos más esperanzados que nunca porque, después de recorrer varias veces todo el país, sabemos que el pueblo ha percibido la diferencia, ha comprendido nuestras pautas de conducta y se apresta a respaldar nuestras candidaturas y nuestros equipos. El Partido va a votar muy bien, obtendrá el domingo una formidable representación parlamentaria y pasará al balotaje con firmes posibilidades de triunfo. Un triunfo que, por nutrirse de civismo y modernidad política, se inscribirá en las líneas de los más genuinos valores de nuestra democracia. Y que conducirá naturalmente a los diálogos y las negociaciones, la claridad de criterio y los reencuentros que deben sustentar la actividad del próximo gobierno. En el desenvolvimiento de la campaña que culmina, nuestra colectividad ha surgido como el gobernante a la altura de los problemas y las exigencias ya planteadas. No quedan dudas de que el pronunciamiento popular, siempre sagaz y prudente, le confiará, para bien de todos, las responsabilidades centrales y las habilitaciones privilegiadas.
© Dr. Francisco Gallinal para Informe Uruguay
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