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El pueblo que votó al Dr. Obama
por Helena Arce
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Hoy realmente no quiero caer en el consabido hecho histórico protagonizado por Estados Unidos, aunque lo es sin duda, debido al color de la piel de su primer mandatario.
Existe un hecho más importante desde mi óptica personal, y me refiero a la gran lección sobre democracia que los ciudadanos de ese país nos han regalado.
Han pasado por situaciones difíciles, aun recuerdo cuando quisieron derrocar a Clinton con el famoso caso de la becaria, y cuanto más lo intentaban ensuciar crecía su popularidad en las encuestas. En ese momento reflexionaba, no hay dudas que el norteamericano medio no es tan tonto como algunos lo pintan, ni como lo subestiman algunos de sus dirigentes políticos.
Luego llegó el 9/11 y todo pareció ir cuesta abajo, desde las libertades individuales cercenadas hasta que se desató la guerra, esta cada vez se hacía más parecida a la historia de Vietnam, para completar todo se desató la crisis financiera, arrastrando con ellos a todo el mundo desarrollado, y aun no sabemos si al otro también.
En medio de todo ello ya iban cambiando la composición del senado mostrando el pueblo su descontento con el partido gobernante. Cuando comenzaron las internas apenas asomaba la figura del Senador por Illinois, sin embargo lentamente se percibía como cautivaba a sus conciudadanos. Desde filas opositoras quisieron ensuciarlo con su origen, incluso insinuaron que había sido criado en una “madraza” en Indonesia, algo grave dados el enfrentamiento con el mundo que propone el Islam como modo de vida. Parece de Ripley hasta lo acusaron por ser “poco negro”. Nada hizo que los estadounidenses declinaran en la inspiración que este hombre les despertaba. .
No tuvo el apoyo del sistema, fue una campaña llevada adelante desde los de “a pie” como suele decirse, despertó sobre todo en la juventud el interés en cambiar la situación.
Apuntó su campaña en la esperanza, más que basarse en una ilusión o en promesas de dadivas, tomó el legado de Kennedy, el poder entre todos cambiar.
“Yes we can”, fueron sin dudas las palabras mágicas a las cuales se subieron quienes lo votaron.
Prometió trabajo duro, sin revanchismo, y en forma de camino lento pero seguro.
No se le ocurrió decir que iban a tirar de la cadena, ni a hacer temblar las raíces de los árboles, no renegó del pasado de su país, justamente se apoya en los sueños de quienes lo fundaron. Simplemente prometió trabajar con tesón todos juntos para retomar el famoso “sueño americano”.
No se presentó como una caricatura a imitar, sino como el mejor, incluso reconociendo sus errores y debilidades, reconoce lo que le faltó sin echarle al mundo la culpa por ello. El y su esposa son profesionales graduados en las mejores universidades, provienen de familias de clase media donde con voluntad, lograron salir adelante. Y si, no hay dudas que con el “valioso” agregado de la “desventaja”, de pertenecer a una minoría étnica.
Básicamente esta es sin duda la mejor lección que el pueblo estadounidense hoy nos da, eligen con alegría, con emoción a alguien que les muestra como se puede llegar y ese camino es el que quieren seguir. Quieren rectificar el rumbo que estaban siguiendo, un camino de enfrentamiento, de dolor y optaron por la esperanza, pero una esperanza con sólidas bases, con participación e integración.
Hoy comentaba con nuestro “Alma Mater” Raúl Seoane el motivo de mi artículo, y el me decía y con razón, el mundo espera demasiado de Obama. Estoy de acuerdo con él, pues en el resto del mundo, en nuestro país en especial, esperamos siempre que nos den como a pichones recién nacidos, el alimento para crecer, sin darnos cuenta que somos nosotros mismos, los únicos que podemos hacer cambiar el mundo.
Nada podrá hacer ni siquiera el Presidente Obama, para terminar con el terrorismo, con las guerras y el hambre, si cada uno de quienes habitamos este mundo no ponemos de nuestra parte.
Es muy fácil quejarnos, despotricar contra todo y contra todos, querer destruir todo lo que no nos gusta, relamernos en las heridas, pero creo que ese no es el mensaje de este hombre.
Quienes esperamos que una persona por sí sola nos regale la luz, a los efectos de superar las tinieblas en las cuales este mundo está navegando, nos equivocamos.
Nos está mostrando un camino a seguir, el camino de la paz, del trabajo, de la unión. Nos está diciendo: debemos construirnos nosotros mismos, y a partir de allí construir TODOS JUNTOS, un mundo mejor.
Eso es lo que le ofreció a sus electores, y esto es lo que ellos votaron.
Por eso hoy más que del Presidente, quería reflexionar sobre el pueblo que lo votó, y como con ello nos muestran un camino.
Parece que sí, tenemos mucho que aprender de los estadounidenses, y ello no se refiere a como hacer dinero por cierto, ni como tener poder. Debemos aprender a tomar opciones, elegir oportunidades, con ánimo de seguir caminando, tomando lo bueno y desechando lo malo, sin pretender con ello exterminar a nadie. Integrando, incluyendo, comprendiendo, construyendo.
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