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Año V Nro. 322 - Uruguay, 23 de enero del 2009  
 

 
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Apabullar para vencer V
por Nelson Maica C. (Perfil)

 
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         En la vida política venezolana, en estos últimos años, el argumento como intimidación, el apabullar para vencer, es, aparentemente, el método escogido deliberadamente por el gobernante de turno para su uso y abuso exclusivo de su quehacer político, y, aparentemente también, la resistencia y la oposición todavía no tiene un método claramente definido, hasta el momento, y luce como despertando de un largo y doloroso choque traumático que le hacia parecer sometida, vencida por el uso y abuso de ese método de hacer política desde el gobierno.

         Sin debates políticos. Dictadura mediática con un solo emisor cuya gritería y vulgaridad y escasa calidad humana es predominante, difamaciones sin disculpas, o sea, una plena actitud de intimidación y ausencia total de estilo, conciliación y educación. El peor ejemplo que se puede dar en una sociedad civilizada.

         Vale recordar que ese argumento de la intimidación, el apabullar para vencer, fue usado ya, en su oportunidad, por quienes ayer fueron gobierno y por quienes hoy, después de una metamorfosis poco desmenuzada y en tan corto tiempo, siguen siendo gobierno con variantes de cara. Moda que sustituyo a la de los anteriores, liberales y conservadores. Mas recientemente, por desprendimientos sucesivos, vieron la luz política algunos grupos que adoptaron un hibrido del argumento de la intimidación y, algo peor, como el argumento del sometimiento y del vencido, el del lacayo, el del verdugo voluntario: aquel…”mande usted mi…”

         Con preocupación, pena ajena y asombro, vemos y oímos por imagen y boca de la dictadura mediática continua, con pretensión indefinida, todas las calumnias que el gobernante de turno usa como argumentos intimidatorios contra la resistencia y la oposición: consisten en afirmaciones injuriosas sin certezas ni pruebas, ofrecidas como sustituto de toda evidencia, cuya finalidad es aprovechar el pánico y la cobardía moral y/o la irreflexiva credulidad de los televidentes y de alguna parte de la población.

         El argumento de la intimidación no es algo nuevo; se ha usado en todas las épocas y culturas, aunque rara vez en una escala tan grande y tan soez y tan criminal como en la actualidad. Ojala no pase a nuestra cultura.

         ¿Pero que refleja semejante aberración? Puede, precisamente, ser un síntoma de trance, de quiebre, de ruina cultural. ¿Cómo y con que se puede resistir y oponerse a ese acuciante peligro?  Existe un arma contundente, salvo mejor opinión y demostración, contra tal contingencia: y es la certeza moral. Si, certeza moral.

         Cuando se enfrenta a un contrincante de esa calaña y con tal metodología no se puede buscar, desear, ni esperar su venia, mucho menos, si abusa del uso particular del gobierno. El criterio a usar contra eso solo oscila entre la mentira y la verdad. Hay que atacarlo y vencerlo con la verdad. Hay que evidenciar su falsa y/o ninguna moral.

         Debemos tener muy claro y presente: que ese método de la intimidación como argumento consiste, básicamente, en sustituir un argumento racional, intelectual, valedero por un juicio moral; que en la mayoría de los casos va relacionado con la intelectualidad y, también, con evaluaciones morales; que es prácticamente una obligación, cuando y donde sea apropiado, hacer, emitir, presentar un juicio moral; que no formular un juicio moral cuando debe hacerse constituye un acto moralmente cobarde; que la emisión de un juicio moral debe hacerse luego de las razones en las cuales se basa, nunca antes; que cuando se dan razones para sustentar un juicio moral se asume, asimismo, la responsabilidad y se expone, igualmente, al juicio moral de los demás; que si las razones dadas resultan erradas y/o falsas, se deben asumir las consecuencias.

         Hemos observado la forma en que el gobernante de turno y sus mas allegados ejecutores y seguidores y defensores emiten todo tipo de atropello y condena publica, verbal y de acción, contra la resistencia y la oposición, sin dar suficientes razones, sin concretar las acciones estipuladas en las leyes y sin que los administradores de las leyes actúen, como es su obligación, contra él y todo su atropello y violaciones al orden legal; eso es, además, un acto de irresponsabilidad moral. Es la actitud esencial de la intimidación y del abuso como argumento, para apabullar y vencer. Actúa de la misma forma que un delincuente cuando comete un crimen y huye cobardemente.

         ¿Cuál tipo de persona usa ese método del argumento de la intimidación para vencer? Según voces autorizadas, aquellos que presienten un embate moral bien razonado dado la cantidad y calidad de falsedades que emiten y pregonan. Es la reacción.

         ¿Cómo actúa cuando es enfrentado? Si quien lo enfrenta es y se muestra seguro, moralmente seguro, se asombrará al ver que su atacante actúa con firmeza; de inmediato, alzara su voz para protestar y exigir que todo lo relativo a la “moralización”, a la discusión sobre aspectos morales, no se aborde, se deje fuera del debate y la retirada con abuso. Conducta patológica con antecedentes a la luz.
La resistencia y la oposición deben tener presente que cazar un debate sobre el mal, lo inmoral, lo peor de este régimen, no puede llevarlos a un terreno esquivo, dudoso y/o neutral, porque ello implicaría darle el visto bueno a ese mal, a lo inmoral del presente régimen. Todo aquel que encarna y/o pretenda encarnar la resistencia y/o la oposición venezolana al presente régimen debe estar perfectamente seguro de cuan importante es tener plena convicción de su mensaje y de sus bases morales personales.

         Se puede fácilmente caer en la trampa del régimen si quien se le enfrente, si quien le discuta sus desmanes, lo haga sin tener claras sus convicciones y ser coherente en su exposición. Los sentimientos, esperanzas y miedos no pueden ser los argumentos para enfrentar a este régimen, tampoco someras nociones de lo actual y mucho menos lo indefinido y no probado, lo no experimentado.
El argumento de la intimidación, de apabullar para vencer, aparentemente, por su uso y abuso, por su tiempo en escena, seria como la panacea de este gobernante de turno; ha sido como su tabla de salvación, es lo máximo y lo mejor que ha conocido y usado para descargar su rencor, su encono, su cólera, su incapacidad, su ira, su frustración, su supuesta justicia, su inmoralidad, su traición a sus juramentos ante la patria, sus engaños, sus contradicciones, su incoherencias, etc, contra la resistencia y la oposición venezolana y contra el pueblo de Venezuela y su historia y sus fundadores.

         La resistencia y la oposición venezolana seleccionarían un mejor camino hacia la victoria si tomaran en cuenta el hecho de que las cuestiones intelectuales y morales no son suficientes con estar en lo correcto sino que es necesario y preciso saber, conocer, que se esta en lo cierto, que se actúa en base a la verdad y con transparencia. Que se rechazan los criterios morales del presente régimen con gran y plena confianza y con rectitud firme y responsable.

         Es conveniente, en lo posible, construir y difundir una respuesta civilizada, actualizada y moderna al argumento de la intimidación, darle un pare al apabullar para vencer y colocar las aspiraciones del pueblo a tono con el estado actual de la humanidad y sus valores fundamentales, sus derechos naturales e imprescriptibles del hombre, tales como: la seguridad para la vida, la libertad, la propiedad, el comercio y la resistencia a la opresión. Hasta aquí, por ahora, lo relativo a este tema.

Notas: 01. Frente a la segura sanción moral del pueblo en contra de la reelección indefinida que es usurpación y tiranía, ahí esta otra retirada pero con mas abuso, continua violación a la constitución (Art. 6) eliminando totalmente la alternabilidad; es, además, inmoral y corrupta (¿todos tienen que ser, entonces, corruptos e inmorales?); otro desprecio al pueblo y en especial a los rojos, rojitos, y las nuevas generaciones; otro apabullar para vencer…seguir desenmascarándolo y seguir exigiendo cuentas, no cuentos… ¿En qué y en dónde gastó y gasta el dinero del pueblo? ¿Dónde están los billetes verdes (dólares) recibidos por venta de petróleo? 02. ¿El gobernante de turno quiere imitar a Mao Zedong, también llamado Shi san yazi? Transcribimos: ¿”Cómo cambiamos China”? “El país debe ser…demolido y luego reconstruido”…Una receta valida no solo para China, sino para el mundo, para el universo: “Algo que hay que poner en marcha en el campo, en la nación y en la humanidad…Y respecto a la destrucción del universo sucede lo mismo…”Las personas como yo ansiamos esa destrucción, porque cuando el viejo universo sea destruido, un nuevo universo surgirá. ¿No es mejor así?”… ¿Es esta la receta aplicada, por ahora, a Venezuela?... La China de hoy es otra y Venezuela también… 03. ¿Cuál fue la actitud moral de Mao? “Su actitud moral giraba en torno a un solo núcleo, el “yo”, que estaba por encima de todo lo demás”…”las personas como yo queremos…dar satisfacción a nuestro corazón de forma plena y al hacerlo poseemos automáticamente, el mas elevado de los códigos morales. Por supuesto que en el mundo hay sujetos y objetos, pero están ahí tan solo para mi”…”Las personas como yo solo tenemos un deber con nosotros mismos; ningún deber nos vincula a los demás”…¿Ya sabíamos, entonces, los venezolanos a que atenernos?... ¡SI a la alternabilidad!...04. Esa AN no representa al pueblo…hay que cambiarla por otra, rápido…

“El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella”. Jesucristo, 4 AC-30 DC.

Caracas, Venezuela, 22/12/08

Ver tambien Apabullar para Vencer I
Ver tambien Apabullar para Vencer II

Ver tambien Apabullar para Vencer III
Ver tambien Apabullar para Vencer IV

Ver tambien Apabullar para Vencer V

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