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Inicio => Ostria Trigo, Marcelo


¿Bolivia se nos muere?     
Parece que nuestra Patria estuviera predestinada al tormento, al sufrimiento. Con el recurrente vaivén político, que parecía interminable, fue frecuente la desesperación; la que nace cuando se teme que las soluciones no podrán ser alcanzadas.



¿Cambios para el retroceso?     
Inclusive hay quienes se refugian en una mitología andina sin entenderla, y así caen en la mitomanía o sea una tendencia morbosa a desfigurar la realidad. Por eso, penosamente y casi con ingenuidad, se cree que las piedras tienen sexo. Cuantas bromas habría si los griegos de ahora afirmarían que realmente existen sirenas, centauros o machos cabríos.



¿Se puede gobernar así…?     
Desde que empezó la pugna del presidente Evo Morales con los prefectos de la llamada “Media Luna”, de Cochabamba y de Chuquisaca, en el país prevalece una situación que, para decir lo menos, es anómala.



“Mal de muchos…”     
No estamos solos en el disparate. Y conste, esto sin contar al caraqueño ni al que tenemos aquí que, si no fueran peligrosos, no pasarían de ser unos tíos irreverentes.



“Por qué no te callas…”     
Cuando la agresividad se convierte en una patología política, el destino es conocido en el ámbito internacional: aislamiento del enfermo. No hay muchos políticos serios que acepten la contaminación que proviene del dislate o del insulto.



El presidente en su laberinto     
Luego del referendo de aprobación del estatuto autonómico de Santa Cruz, pese a los esfuerzos del oficialismo el triunfo de los cruceños fue contundente, sin precedentes en la República. Ahí hubiera quedado la cosa, si el presidente tuviera convicciones democráticas. Pero se impuso su personalidad autocrática de sindicalista cocalero y se empecinó en desconocer la evidencia de su derrota, entrando en uno de los rincones sin salida de su laberinto político, del que, por supuesto, no podía –aún no puede– salir honrosamente.





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