| Ese estilo zigzagueante del presidente Lula, que va desde la vacilación inicial, pasando por una actitud concesiva inmediatamente posterior, y llegando hasta la reacción tardía que tranquiliza a algunos y anestesia a otros, se ha repetido en otros "apagones" de proyección nacional, como los ocurrido en São Paulo y en Rio de Janeiro en meses pasados. Las dos mayores ciudades brasileñas fueron paralizadas y mantenidas como rehenes, durante varios días, por bandas criminales que demostraron una enorme capacidad de articulación, dirigidas desde los propios presidios, en el caso de São Paulo, y desde las "favelas" periféricas, en el caso de Rio de Janeiro. |