| El origen de la crisis argentina no se encuentra ni en las reformas económicas llevadas a cabo por el presidente Carlos Menem en 1989 ni en el proceso de globalización de las décadas pasadas. Por el contrario, la decadencia de Argentina fue un proceso lento que comenzó a principios del siglo XX. En realidad, Menem basó sus reformas en una lógica económica bien fundada: la privatización de empresas del Estado, la tasa de conversión monetaria de un peso por dólar estadounidense y la apertura comercial al mundo. En 1991, la inflación —que había alcanzado niveles espeluznantes— se contuvo y, en los años subsiguientes, se alcanzó un crecimiento sustancial del PIB per capita. |