Año III - Nº 106 - Uruguay, 03 de diciembre del 2004

Lo único que encontré
La escalera de roble
Acción
Las tres gotitas de agua
Constancia

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 
 

 

 

 

 

 

Fui a la librería a comprar un ramillete de versos.
El floricultor que la atendía me dijo que no quedaban
más.
Pero no me rendí.
Fui a la florería y pedí un libro de jazmines oliendo
a poesía.
El editor se excusó amablemente
alegando que ese libro se había marchitado.
Terca como soy, entré en el circo para comprar la
tristeza del payaso,
pero el domador de ilusiones sólo quiso venderme
la caricatura de su sonrisa.
De allí, fui hasta la maternidad para comprar un
poquito de ternura.
La partera de turno me dijo que tal sentimiento sólo
es encontrable
en el útero de algunos poemas.
Entonces, frente al dilema de parar o seguir,
decidí continuar la búsqueda, porque deseaba mandarte
un regalo
que significase algo más que una pequeña muestra de
afecto.
Sí, busqué algunos gritos de felicidad,
pero sólo encontré gemidos de segunda mano.
Intenté encontrar suspiros de placer,
pero el tendero sólo tenía silencios que no paraban de
gritar.
Revolví todos los estantes buscando un vino añejo
hecho de sudor
nacido en el deseo y de lágrimas lloradas en la
emoción del encuentro,
pero apenas hallé botellas vacías que pacientemente
esperaban por la mano que las llene.

Y así, de estante en estante, de tienda en tienda,
de barrio en barrio, agoté todas las posibilidades,
ya que en la ciudad sólo sobraron sin mácula las
esquinas
de la vida, las plazas de la esperanza, los árboles impávidos,
y los nidos sin candado en los que habitan los pájaros
sin tristeza.

Por eso, no tuve otra alternativa.
Ojalá que puedas usar
La ESQUINA que te mando para esperar
sin temor a que el semáforo de la felicidad
se ponga verde de alegría;
la PLAZA, para que en ella puedas deshojar la alegoría
de tus sueños en flor, recitando mariposas de todos
los colores;
los ARBOLES, para que den sombra a la inspiración,
siempre que ella visite el jardín de tu memoria;
los NIDOS, para que en ellos florezca el gorjeo que
tu sensibilidad entone en prosa y verso;
y los PAJAROS FELICES, para que sobrevuelen los
paisajes
que tu imaginación cincele en sus retinas.

Fue lo único que encontré para mandarte.
Sé que es muy poco, poquísimo, pero, como traté de
explicarte,
fue lo único que encontré para mandarte.

anonimo

Saludos Cordiales , Amigos !

Rincon de Sentimientos y rosalie