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Esta cinta ya la vimos
por Michael S. Castleton-Bridger
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No puede menos que llamar la atención el anuncio con bombos y platillos que el Banco República habilitaría un línea de crédito para compra de vivienda del entorno de los Us. 300 millones, para, en principio, empleados del estado.
Esto parece buena cosa. Llama la atención que sea el BROU que haga este anuncio existiendo un Banco Hipotecario que supuestamente sería especialista en este tipo de operaciones.
Entonces uno se pregunta por qué diablos no se cierra de una vez ese antro de burocracia y corrupción que ha sido históricamente el Banco Hipotecario. Una institución donde me consta que un portero con alguna antigüedad gana cerca de los 30.000 pesos mensuales. El Banco Hipotecario actualmente es lo que se llama en Europa un ‘quango’, o sea un engendro público sin objetivo claro que sólo sirve como seguro de empleo para unos cuantos, o más bien muchos en este caso, privilegiados.
Para cualquier analista sin embargo lo grave, el problema de fondo no es este.
El problema de fondo es que esta película ya la vimos. A los principios de la década del cincuenta se dispuso una política similar para los empleados de las cajas como se llamaban en aquella época. Las cajas jubilatorias rebozantes de dinero en la bonanza pos- guerra de Corea no tuvieron mejor idea que financiar viviendas para sus empleados. Se les otorgaban préstamos para vivienda con el sólo requisito de ser empleado de alguna de cajas de jubilaciones de la época. Estos préstamos se otorgaban a sola firma y sin corrección monetaria.
¿El resultado? La descapitalización del sistema jubilatorio y empleados públicos que terminaron pagando 50 pesos por mes o menos por casas de muy buen nivel, inflación mediante. No conforme con financiar la casa principal posteriormente se otorgaron a los mismos funcionarios préstamos para sus casitas en la playa en condiciones análogas. De ahí al descalabro económico de las antiguas cajas jubilatorias fue un paso.
Si se concreta esta iniciativa del BROU es de esperarse que se maneje con criterios comerciales y no políticos. Es de esperarse que este directorio del Banco República que a juicio de quien escribe ha hecho las cosas razonablemente bien, no tire su gestión por la borda en una orgía preelectoral.
Lo lógico sería sin duda esto. Sin embargo en cuestiones políticas a veces la lógica no impera y entonces lo del título, esta cinta por desgracia ya la vimos.
Y como casi siempre en nuestro país, el último que apague la luz.
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