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El Legado y Barack Obama 2009 - 2012
por Cr. Ricardo Puglia
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La gran crisis financiera y económica que se generó en Estados Unidos y se extendió a todo el mundo, amenazó con hacer implosión en muchas economías, como el caso de Islandia, de las turbulencias en la Unión Europea, Rusia y, en menor grado, en China y América Latina son parte del legado.
Esta crisis ha dejado en entredicho el manejo económico de las finanzas estadounidenses que fue considerado bueno, y que ahora muestra lo mal administradas que fueron.
Pero además, y enmarcado en la famosa “Guerra contra el terrorismo” están las inconclusas y fallidas guerras en Irak, que amenaza con extenderse por años y cobrarse más de las miles de miles de vidas que lleva hasta el momento.
Antes de las elecciones, Barack Obama propuso formas para apaciguar los ánimos en ese convulso país, al expresar su deseo de una retirada de las fuerzas estadounidenses en 16 meses.
Afganistán –que cada día da señales de mayor descomposición interna y que podría explotar de nuevo en guerras fraticidas entre los clanes que dominan la mayor parte de su territorio–, se presenta como uno de los mayores focos de tensión en un futuro cercano.
Obama y McCain han dicho que es necesario reforzar el control en ese país, y más ahora que Pakistán parece sucumbir ante el inexorable avance de los talibanes.
Igualmente la “cuestión iraní” es cada vez más compleja y ambas partes han mostrado poco interés por solucionar las graves divergencias que han mantenido.
Las propuestas de Obama y McCain diferían una de la otra, pero dieron una idea de un pequeño cambio. Obama espera poder negociar con un poco más de apertura, comprendiendo la importancia de Irán en Irak.
Los pasados ocho años fueron como una “odisea” para que América Latina formara parte de la agenda de política exterior estadounidense. Colin Powell y Condoleezza Rice prestaron poca atención a nuestro hemisferio.
Ahora Latinoamérica reclamará una mayor atención a los problemas que la aquejan, esperando obtener una respuesta clara y precisa, porque si no el poderío estadounidense se verá cada día más mermado.
El ascenso de China y Rusia, como potencias en la arena internacional a expensas del descenso estadounidense y de la –de nuevo– poca atención prestada, ha comenzado a dar sus frutos para ambos países.
China demostró con los juegos olímpicos un “ascenso pacífico” en la esfera internacional y espera conseguir un puesto entre las mayores potencias del mundo. Por su parte, Rusia, de aspirar a ser miembro pleno del sistema internacional y las instituciones que lo componen, así como aprovechar sus riquezas de energía y, por último, demostrar su poderío militar, ha hecho que sea otro país candidato a volver al nivel de potencia mundial.
Ambos países aspiran a una asociación de mutuo respeto y colaboración. Algo a lo que la mayoría de los países debemos aspirar. Con este panorama, Barack Obama tendrá un panorama complejo para resolver en cuatro años sin olvidarnos de los efectos de la rescisión mundial.
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