Miembro de
     
Año III - Nº 186
Uruguay, 23 de junio del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 
Menú de Navegación
Plegaria
Reino Final

 

 
REINO FINAL

Reverenciemos al señor de las moscas,
un réquiem de velos rasgados
envuelve, sudario y mortaja
los confines desolados
de aquel planeta de antes azul.
Ayer, tan siquiera,
el firmamento entretejía
su infinito imperio de espejos
azules, águilas y nubes,
libérrimo de apocalípticos mandobles
y boquetes asesinos&
Era antesala del paraíso imaginable,
más azul que la misma esencia del espíritu
y tantísimas veces,
inmensurables desde la chispa creadora,
en las márgenes de atardeceres melancólicos
asomaban, entre nubes luminosas
temblores y susurros que recorrían
regiones pudorosas del iris.

También era un planeta verde,
pero muchísimo más y mejor que jade,
esperanza fulgurante y algunas
de las más codiciadas y perpetradas
entre las piedras preciosas,
verde extendía su manto majestuoso,
calmo, a los confines insospechados
de tierras, mares, abismos, sueños.
Verde era como una alianza inmutable,
un sello de la perenne divinidad,
compromiso con la vida y del futuro,
todo él era tan enorme, interminable,
y lo era tan sólo ayer
a menos un suspiro de distancia.

Después llegó el hombre,
y ahora, ya hicimos nuestra parte.

Acrecimos y multiplicamos,
(buenos para la progresión geométrica)
y también civilizamos el horizonte,
instituimos la industria en serie,
estructuramos la ciencia galopante,
construimos con fervor de termitero
y ni siquiera el retroceso de Babel
alcanzó a congelar por un ínfimo milenio
nuestra pasión exterminadora
por crecer, erigir, extender,
sembrar sobre tierra calcinada,
establecer, sobre el mismo fantasma
doliente del bosque martirizado&
Y también excretar copiosa, sucia,
de-sen-fre-na-dí-si-ma-men-te
y verter después con frenética alegría
la ecuación final y harto maloliente
del fétido producto cloacal
¡tan simbólicamente nuestro!
en la mismísima vena rumorosa
de todos aquellos ríos argentados
(que tan sólo ayer soñaban con valses
y el deslizar furtivo de espíritus del follaje),
en úteros de lagos con almas vespertinas
que ya no mecerán de silencio los cristales
ni destellos puros hechos con agua y sol,
y también, faltaba más,
hacia lo profundo de aquellos mares
que eran legendarios y fueron surcados
por leyendas de sirenas y escualos,
mares orlados de espumas y corales&
A todos ellos los envenenamos
con la misma saña que patentó Caín,
a todos ellos los vendimos,
traicionamos, de ellos renegamos,
igual que lo hicimos y lo hacemos
(y por desgracia, con saña seguiremos)
con osos, jaguares y delfines,
y tigres y coyotes y bisontes,
con los antílopes, con los quetzales&

Nosotros,
los hombres, los civilizados,
tan absolutos e impertérritos,
tan esclavizados con la terrible
e interminable sed
por ese grandioso reino final
de pestes y de sombras
y de muertes, perpetrados,
desembozada e impertérritamente
bajo el signo acusador de Malthus.

Fernando Pintos

 
 
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No- 9739, dec 694/974 art. 1 inc A