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Año III - Nº 170
Uruguay, 24 de febrero del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 

Papeleras: la Argentina, próxima a su peor papelón internacional

La cuestión de las artificialmente controvertidas papeleras uruguayas ha pasado de ser un tema menor para convertirse en un verdadero dolor de cabeza para la Argentina. El Palacio San Martín ha sido vilmente engatusado por el corrupto gobernador Jorge Busti, y ahora el país pagará muy cara una derrota segura en el Tribunal Internacional de La Haya, en Holanda.

Todo comenzó hace menos de dos años, cuando representantes de Botnia -una de las empresas europeas que construyen las papeleras frente a Gualeguaychú- pidieron audiencia con dignatarios de la administración entrerriana de Jorge Busti.

Los empresarios tuvieron la poco sana idea de traer inversiones a la Argentina y habían pensado ingenuamente que se los recibiría con los brazos abiertos, como sucede en el resto del mundo civilizado. Pero la Argentina dista mucho de serlo : funcionarios allegados a Busti se encargaron de garabatear una cifra enorme, en concepto de retornos o "coimas". No sólo la cifra era elevada; luego se sabría que Busti y sus amigos habían pedido un porcentaje sobre las utilidades de la empresa. Los empresarios -perplejos- se levantaron de sus sillas y pusieron pies en polvorosa.

Porque todos los empresarios tienen prevista una cantidad equis para disponer discrecionalmente, para el caso de que se soliciten retornos. Esto no es exclusivo de los corruptos políticos argentinos. Lo que sí comienza a ser moda entre la dirigencia local es la costumbre de pretender hacerse "socio sin riesgo" del inversor que visita estas tierras.

Así lo habían denunciado ya numerosos empresarios foráneos ante las embajadas que sus países tienen en la Argentina: los requerimientos en materia de coimas habían comenzado a asustar, y muchos de ellos se quejaron de que ni siquiera en épocas de Menem fueron "invitados" a pagar cifras tan elevadas en concepto de retornos. ¿Se trata esto de la "nueva política"? Los embajadores de Estados Unidos y Francia fueron los que mayor número de quejas recibieron. De hecho, la relación entre los popes de la Administración Bush enfurecieron a última hora con su embajador en la Argentina, pues este jamás condenó con la dureza que correspondía este tipo de situaciones.

NOTA DE ULTIMO MOMENTO:
Una de las fuentes consultadas por El Ojo Digital confirmó que el gobernador entrerriano Jorge Busti, solicitó en su momento una coima de US$200 millones de dólares a una de las empresas constructoras de las papeleras. Además, Busti había pedido oportunamente un 10% de las acciones del emprendimiento que hubieran desarrollado las empresas de haberse instalado en la provincia de Entre Ríos.

Ahora el conflicto por las papeleras ha escalado a niveles que ni siquiera el más selecto grupo de profetas hubiera podido prever. La cuestión en la Argentina pasó de ser un capricho local de Busti, hasta convertirse en una cuestión interprovincial. Porque Busti ha financiado todos los cortes de ruta y piquetes hacia el Uruguay, y hasta intenta influir en los gobiernos de provincias cercanas para que hagan lo mismo y aislen a la Banda Oriental. La idea -ya que las inversiones no se establecieron aquí- es castigar al Uruguay mediante la asfixia de su tránsito terrestre. En el camino, Busti vio la oportunidad de perjudicar al turismo argentino que elige siempre Uruguay, y por qué no, retener algo de ese dinero que se colaba hacia el exterior.

Pero en su locura y ambición, Jorge Busti llegó incluso a involucrar nada menos que al Presidente Néstor Kirchner en el hervidero: mediante falsas advertencias y pataleos, logró que la cuestión se instalar a nivel nacional. Ante este escenario, caben las preguntas :

¿Nadie en el Gobierno Nacional se preocupó por ventilar la cuestión de los pedidos de coima de Busti a los constructores de las papeleras?

¿Ha alguien analizado los informes serios que explican que las empresas utilizarán la misma tecnología que usan por estos momentos en Europa? ¿O acaso se dejó esta cuestión de lado porque ya es demasiado tarde para volver atrás?

¿Qué ocurre con las otras 9 papeleras instaladas en la Argentina? ¿Acaso no contaminan? Todos los informes técnicos destacan que esas instalaciones son en su mayoría contaminantes, con la única excepción de Alto Paraná.

Mientras en la Argentina la cuestión continúa siendo divertimento para los diarios, en el Uruguay el tema ya es nacional. El grueso de la población uruguaya se ha encolumnado detrás de Tabaré Vásquez, quien, por otra parte, no puede hacer marcha atrás pues un ablandamiento de su postura terminaría por echar a pique a su gobierno. De esta forma se ha expresado -y correctamente- Eduardo Duhalde, que conoce bien a los diplomáticos y el quehacer uruguayos.

El sentimiento antiargentino que crece día a día en el Uruguay es, para algunos, un daño colateral. Pero lo cierto es que el Presidente Kirchner, en su abyecta ignorancia e infantilismo, no sólo ha seguido adelante con una causa ridícula sino que, además, ni siquiera se preocupó por averiguar si las bases del conflicto tienen algún fundamento.

Tal vez, la bronca de Kirchner pase por otro lado, que por el momento nadie en los medios ha señalado: no mucho tiempo atrás, el presidente argentino recibió a Tabaré para condonar una deuda de cientos de millones de dólares a ANCAP, petrolera uruguaya que debía importantes dineros a la AFIP argentina. Los funcionarios de Impuestos desperdiciaron su tiempo en fundamentar el proceso por el cual la petrolera había evadido sumas groseras, pues el Presidente Kirchner barrió con todo de un plumazo. Kirchner pensó que Tabaré le devolvería el favor, pero en la política no hay amigos, sólo intereses. Como en los negocios.

De tal forma que Vásquez "pasó el trapo" al presidente argentino en reiteradas oportunidades: no sólo Tabaré salió airoso y sacó ventaja del apoyo de Kirchner a su candidatura, también logró condonar la deuda de su principal petrolera y ahora salió adelante con la cuestión de las papeleras.

Kirchner está furioso, y se entiende.

Por lo pronto, el tema ya está encausado hacia los tribunales de La Haya, en Holanda. Tal como lo expone correctamente Jorge Asís -conocedor de la UNESCO y el funcionamiento de tribunales internacionales y organismos varios de la UN- en su artículo "Perder en La Haya", la Argentina no corre con posibilidades. Los uruguayos lo saben y ya lograron su objetivo: llevar a rastras a la Argentina hacia un nuevo papelón. Pero, a no confundirse: el papelón lo cometen los propios diplomáticos argentinos, quienes luego de la decepción deberían ser juzgados por mal cumplimiento de sus funciones.

Mientras la mayoría de los argentinos mira atónitos los resultados de este nuevo clásico del Río de la Plata, los entrerrianos se están preguntando por estas horas si no están haciendo el papel de tontos para su propio corrupto e impresentable gobernador.

El problema debió haberse quedado fronteras provinciales adentro. Es probable que las papeleras uruguayas sean contaminantes, como también es probable que no lo sean. Pero lo más grave es que la Argentina de Kirchner ya ha acumulado demasiadas e incontables torpezas en el quehacer internacional, como para sumar la gota que derramará el vaso.

La Haya no sólo terminará por sopapear a los políticos argentinos, sino también a sus representados, que deberán pagar los platos rotos cuando visiten el Uruguay, una vez finalizado el bloque económico. Porque la maniobra de Busti no es otra que impulsar un bloqueo económico, con todas las letras. Un término que se ha procurado no utilizar, pues en diplomacia es interpretado como un acto de guerra.

Bronca más, bronca menos, ya comienzan a aparecer comentarios que se filtran a los medios y que relatan que el Presidente Kirchner se agarra la cabeza cuando contempla el pequeño hervidero generado en torno a las papeleras. Su ira oscila entre Tabaré y su corrupto asociado Busti. Por ello ha insistido por lo bajo en que el gobernador entrerriano considere la carta de la renuncia. Sus operadores de prensa -Alberto Fernández y cía.-, así lo han procurado.

Todo se reduce a una escalada. Quien comenzó con la fogata, vio que era demasiado tarde para echarse atrás. La estupidez presidencial al hacerse eco de la impericia ajena terminará pasándonos la factura. ¿A nadie se le ocurrió anticipar a Cancillería que los uruguayos irían hasta el final con el affaire papeleras? Seguramente no.

Mientras tanto, el Brasil tiene proyectos para construir otra papelera en el sur, frente a costas argentinas, y lo propio pretenden hacer los paraguayos. El bloqueo económico a los uruguayos se hace sentir incluso en el comercio que estos sostienen con Chile. Y al mismo tiempo, la senil diplomacia argentina viaja por el mundo promocionando un Mercosur inexistente.

De momento, la forma más aceptable para finiquitar esta cuestión es lograr una declaración binacional al respecto de que las factorías no contaminarán, y que el Gobierno Argentino permita la construcción de las instalaciones.

Fuente: El Ojo Digital Internacionales

N.de R.: El Ojo Digital es una publicación argentina que analiza la realidad de ese país y el mundo.

 
 
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