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Haz lo que yo digo,
pero no lo que yo hago
* Raúl Seoane |
Todos los analistas, tanto políticos como económicos están de acuerdo en que Argentina necesita desesperadamente inversiones para poder mantener un crecimiento acorde a las necesidades de ese país.
Sin embargo, esas inversiones le son esquivas porque no existe seguridad jurídica, los ataques continuos del presidente argentino a las empresas, los piquetes, la inflación, y otros indicadores hacen que los inversores extranjeros duden de hacer inversiones a largo plazo en Argentina.
La economía doméstica sigue muy lejos del 25% de inversión directa aconsejado por los economistas, sí aumentan generosamente las distorsiones frente el futuro y en los funcionarios no piensan más allá de una semana. Sí, estamos embromados aunque la reelección vaya caminando. Así se expresaba en una nota Claudio Chiaruttini, mientras que el gobierno indicaba con bombos y platillos que la inversión había sido de alrededor del 9 %.
A tanto llega el "apriete" de Kichenette a los empresarios argentinos que, según una crónica de Mario Bonelli en el Diario Clarín, se peleó con una de las más importantes empresas alimenticias amenazándolos y diciéndo: "(..) Kirchner agregó: "Lo llamo en forma personal, porque usted firmó un compromiso que ahora su empresa no cumple". Juan Forn, el influyente directivo de Molinos, primero se sorprendió por el llamado. Kirchner le reprochó los ajustes en aceites, salchichas y hasta en distintos tipos de harina. El empresario -también tesorero de la Unión Industrial, directivo de COPAL y activista de IDEA- argumentó que los productos que habían aumentado no eran exactamente los congelados con el Gobierno. Forn ensayó una explicación: "Tienen cantidades y calidades diferentes". Kirchner retrucó: "No voy a admitir desvíos ni trampas en los acuerdos. Si eso ocurre, voy a aumentar todas las retenciones a las harinas y aceites" (...)". AMPLIAR
Si a esto le agregamos el congelamiento de las tarifas de teléfonos, agua, energía, y medios de transportes, la quita "a prepo" de gran parte de la deuda externa en manos de inversores extranjeros, nos da la pauta de porque hoy la argentina pingüinera no recibe capitales que puedan motorizar su crecimiento.
En cambio, nuestro país renegoció su deuda externa con los tenedores privados sin hacer ninguna quita, simplemente negociando nuevos vencimientos a plazos más largos, por lo que nuestros prestadores no han salido perjudicados. Se cumplen con todas las pautas impuestas por el F.M.I. e inclusive se adelantan, dentro de las posibilidades del país, los pagos de determinada deuda externa. Uruguay, a los ojos de los inversores, se vislumbra como un país coherente políticamente, y con una conducta intachable en cuanto al respeto de las inversiones y a las reglas de la economía mundial.
Pero lamentablemente no todo lo que brilla es oro. Desde la asunción de este nuevo gobierno progresista, se vienen dando sistemáticamente muchas ocupaciones de fábricas por parte de la clase obrera, con el aval de algunos dirigentes del partido gobernante que añoran los años 70 y que no han tenido la capacidad de evolucionar como lo han hecho los Mujica, Astori, Fernández Huidobro, etc., porque el mundo de hoy no es el mismo del de hace tres décadas.
La ocupación, desocupación, y vuelta a ocupar de la Curtiembre Nausa de Las Piedras, la ocupación de campos por los "peludos de Artigas y la ocupación de Fanacif son las más conocidas, pero aparentemente existen también ocupaciones en muchas pequeñas empresas y que no se dan a publicidad.
En El Mundo Al Revés puede leerse Los episodios en la curtiembre de Naussa ponen sobre el tapete las dificultades de los dirigentes empresariales para adaptarse a los cambios que, mal que bien, se están procesando en el país: un nuevo escenario en el que los trabajadores ganan protagonismo gracias a la reorganización del movimiento sindical y a la fijación de nuevas reglas de juego por parte del Estado. Replantearon también la polémica sobre los alcances del derecho de propiedad y su relación con el derecho a ocupar durante un conflicto sindical.
"Festejen, compañeros, festejen", parafraseó desde una tribuna improvisada el presidente de la Unión de Obreros Curtidores (UOC), Ramón Martínez, luego de recuperar la ocupación de la curtiembre Naussa ubicada en la ciudad de Las Piedras.
Desgraciadamente nos vamos convirtiendo aceleradamente en Argenguay, como lo explicara en mi nota del 3/02/2006, y todo esto atenta contra la llegada de nuevas inversiones productivas, tan necesarias para el crecimiento y el combate contra la desocupación.
Los Tratados de Inversiones Recíprocas firmados con Finlandia y Estados Unidos, éste último signado por nuestro actual presidente, intentan generar las inversiones necesarias para que el país entre en una etapa de crecimiento continuo. La "Guerra de las Papeleras" está inmersa dentro de uno de esos tratados.
Sin embargo, esta nueva "industria de la ocupación" que llevan adelante los "añorantes" y perimidos sindicalistas uruguayos se contrapone con estos acuerdos, y en lugar de defender los intereses de la clase trabajadora los está perjudicando. La empresa Fanacif vende en el mercado local el 8 % de su producción, exportando el 92 % restante. A raíz de esta ocupación los compradores extranjeros comenzaron a anular sus órdenes de compra generando un gran perjuicio a la empresa, lo que puede conllevar al cierre de la misma con el consiguiente despido de todo su personal al no tener compradores para su producción.
Mientras tanto el gobierno progresista ¿? continúa dando largas a una solución de fondo haciéndole el caldo gordo a la parte más extrema de su estructura política, probablemente como un pago a los favores recibidos con el voto.
En otras palabras, lo que le criticamos al gobierno argentino por asistir pasivamente a un atropello piquetero y que perjudica a nuestra nación, lo confirmamos en nuestro país no solucionando en forma definitiva los problemas de las ocupaciones de empresas y tierras, y dándole cuerda a los sindicalistas para generar nuevos hechos.
En un artículo publicado en el diario La República del 16 del corriente, el Senador Eleuterio Fernández Huidobro con respecto a los piquetes en los puentes internacionales, decía: "El gobierno argentino instala de tal modo, a la fuerza, la desconfianza en Uruguay (como país de "tránsito": asunto del que dependen millones de dólares y miles de familias) y la desconfianza en el Mercosur. Interna y externa.Y lanza un mensaje al mundo que dice: "Ojo con invertir en Uruguay sin consultarnos previamente". Con estas ocupaciones, el gobierno uruguayo está diciendo "Ojo con invertir en Uruguay porque les vamos a ocupar las empresas". ¿O acaso no es lo mismo?, ¿o los sindicalistas no están instalando la desconfianza en los inversores?
La solución no pasa por beneficiar a unos o a otros, pasa por fijar una línea jurídica que contemple tanto a los empresarios ante este tipo de anomalías como a los asalariados ante el despotismo patronal. Si el Presidente Vázquez quiere seguir "beneficiando" erróneamente a la "casta" sindical que le dió sus votos en lugar de generar una igualdad laboral/empresaria que beneficie a ambos bandos y combata con justicia las desviaciones de cualesquiera de las partes, olvidémonos de nuevas inversiones y acostumbrémonos a vivir siempre sumergidos y pisoteados por nuestros vecinos, en un nuevo país, Argenguay.
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