|
|
De secretos, misterios y mentiras…
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
|
| |
|
|
“Tres personas pueden guardar un secreto, si dos de ellas están muertas”. Benjamín Franklin.
Si, es cierto y, además, no hay secretos eternos, porque legiones de historiadores, investigadores, científicos, periodistas, políticos y cuenteros, siempre están empeñados en descubrir secretos, misterios y mentiras… Aun el secreto que se cree olvidado, tarde o temprano sale a luz, igual que el escondido con el disparate o la mentira.
Esto de guardar secretos se convierte en un asunto de Estado cuando se considera que su conocimiento puede ser causa de daños a la nación. Esa misión de guardarlos es responsabilidad de lo que llaman servicios de “inteligencia del Estado” y, entonces, nace el secreto.
“Guerra avisada no mata moros”, se dice. Por eso los planes, especialmente en los enfrentamientos políticos y aun industriales o de negocios, se basan en el secreto. Entonces nace la acción contraria, la del espionaje, que también es tarea de los servicios de inteligencia, precisamente para adelantarse a esos planes.
A veces, los descubrimientos de la “inteligencia” revelan más de lo que se pretendió conocer. Es parte del éxito no esperado para unos y, a la vez, motivo de consternación para los sorprendidos en ciertos afanes.
Un ejemplo revelador: el gobierno colombiano descubre una base secreta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano y los militares colombianos atacan a los rebeldes en su propio santuario, Cae Luís Edgar Devia (a) Raúl Reyes, el número dos de las FARC, junto a otros miembros de la guerrilla. Se arma el escándalo y el presidente del Ecuador, junto a Chávez de Venezuela, denuncia airadamente la intervención colombiana que violó la soberanía de su país, y pide sanciones. Se cierne un conflicto.
Pero, ¿sabía el gobierno ecuatoriano y el propio Correa que en sus narices había un campamento guerrillero extranjero? ¿Lo toleraba? ¿Lo protegía? “Mi gobierno no ha tenido ningún contacto oficial con las FARC”, Correa dijo el pasado 3 de marzo. Todo quedaba, entonces, en un secreto bien guardado. Pero como sucede con frecuencia, apareció lo inesperado, terminando con la simulación, la patraña y la mentira. El difunto Raúl Reyes aparece en Internet y “con traje militar, (Raúl) Reyes dirige un “fraterno saludo bolivariano” a Correa (y) desde “las trincheras guerrilleras”, le felicita por la victoria contundente obtenida en las elecciones constituyentes celebradas en septiembre del año pasado y le invita a estrechar relaciones con las FARC.
“En el mensaje al presidente ecuatoriano, -dice una versión periodística basada en la evidencia encontrada- el jefe guerrillero manifiesta su “disposición política” de consolidar (¿Había vínculos entre las FARC y el gobierno ecuatoriano, y sólo se las trataba de consolidarlas?) las relaciones de hermandad, amistad y buena vecindad en la frontera”. Según el dirigente de las FARC, “los ecuatorianos dieron en las urnas el sí para cambios profundos en el objetivo de iniciar la construcción de un nuevo país en paz, con soberanía y justicia social, rumbo al socialismo”.
El gobierno ecuatoriano, que había considerado que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quedó como “mentiroso y en ridículo” por no haber probado la acusación de que Rafael Correa evitó que los militares de su país combatieran a las FARC, se vio descubierto. Vaya un final inesperado para el propio Correa que, encontrado en falta, calla, y ahora sólo atina a asegurar que "en aras de la fraternidad" con el pueblo de Colombia no volverá a responder ningún pronunciamiento del presidente Uribe. Claro, no es prudente una respuesta ante la evidencia. No. No hay secretos ni embustes eternos. Estos siempre acaban por ser descubiertos.
|