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Año V Nro. 370 - Uruguay, 25 de diciembre del 2009
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Fue una coincidencia proverbial alcanzar clímax casi simultáneos en Copenhague y en el Congreso. El importante avance del primero es imperceptible, el del segundo es desagradable a la vista. No habría tenido precedentes que el Presidente no describiera el resultado de la cumbre del cambio climático de Copenhague como "sin precedentes", siendo ésa la palabra más utilizada de su extenuado vocabulario de autobombo. En realidad, la montaña bajo la cumbre - una montaña de histeria prefabricada, previsible codicia, demagogia desproporcionada y dudosa información científica -- trabajó arduamente y dio a luz a un ratón, un documento de 12 párrafos que compromete a los firmantes a... confeccionar una lista. Una lista de los objetivos que no tienen ninguna intención seria de intentar cumplir. El documento prescindió incluso de las palabras "tan pronto como sea posible" de su llamamiento a formular un acuerdo vinculante en la cuestión de las emisiones. La cumbre del clima de Río de 1992 engendró la de Kioto. Ella, como Copenhague, que engendró Kioto, fue "salvada", como Copenhague, por la intervención estadounidense de última hora (la del vicepresidente Al Gore) que hizo de comadrona de un acuerdo que la mayoría de los firmantes llevaban evitando 12 años. La administración Clinton-Gore nunca sometió a ratificación los logros de Kioto, habiendo denunciado sus términos el Senado 95 a 0. Copenhague engendrará la de Ciudad de México el próximo noviembre. Antes, el Congreso dará a "la comunidad internacional" otros motivos para hacer pucheros. El Congreso se va a negar a lastrar a la economía con las obligaciones de intercambio de emisiones para la reducción de la contaminación, y se hará el sueco al envío de miles de millones en "compensaciones climáticas" a China entre otros países. Los Representantes de esas naciones, cuando no tenían sus manos metidas en Copenhague a la caza de la riqueza de América, aplaudían en ovaciones a Hugo Chávez y los demás cleptócratas que denuncian el capitalismo al tiempo que reclaman a gritos sus frutos. El New York Times informaba desde Copenhague que Barack Obama "irrumpió en una reunión de líderes chinos, indios y brasileños, según altos funcionarios de la administración. Obama dijo que no quería que negociaran en secreto". Desobedientes.. Esas tres naciones van a ser aún menos flexibles en Ciudad de México. Por lo menos al Presidente le queda el proyecto de reforma sanitaria que superó el trámite del Senado ¿Pero qué problema "soluciona" (el término es de Obama)? El de los que no tienen seguro no, 23 millones de los cuales seguirán sin tenerlo en 2019. Tampoco el del creciente gasto sanitario. Durante la próxima década va a crecer a un ritmo mayor. La legislación sí soluciona "el problema" de los Demócratas de encontrar la forma de agravar la cultura de dependencia y la mentalidad de derechos sociales que crece a la par. Hacia el año 2016, las familias con rentas anuales de 96.000 dólares tendrán pólizas de salud subsidiadas. Ben Nelson, de Nebraska, votó a favor del proyecto del Senado tras oponerse (BEG ITAL)simultáneamente(END ITAL) a los recortes de Medicare y los impuestos a los planes de protección de las rentas más altas -- el corazón de la financiación del proyecto de ley. Blanche Lincoln, de Arkansas; Evan Bayh, de Indiana; y Jim Webb, de Virginia, votaron en contra de alguna de las dos. Pero apoyan el proyecto de ley. Van a necesitar atención psiquiátrica para curar su cacao mental. Antes de comparar a Harry Reid con Henry Clay, entendamos que comprar 60 votos del Senado es un proceso más prolongado que difícil. Reid estaba comprando los votos de senadores cuya interpretación del deber de representación no va más allá del saqueo a la nación en aras de las prebendas locales. Y Reid tiene dos ventajas -- las competencias de gastar, gravar y endeudarse del mastodonte federal, y una ausencia casi fenomenal de escrúpulos o principios. Los principios son normas generales, como: Nebraska no debe quedar exenta de las cargas que se imponen a los otros 49 estados. Los principios, sin embargo, no han brillado por su ausencia: el gobernador Republicano de Nebraska Dave Heinerman y su senador Republicano Mike Johanns han denunciado honorablemente la exención de Nebraska del gasto de la ampliación de Medicaid. La exención fue uno de los pagos a cambio del voto de Nelson a favor de imponer la legislación a los habitantes de Nebraska, el 67% de los cuales es contrario a ella. Teniendo en cuenta todo el dinero y la degradación del estado de derecho necesarios para la compra de 60 votos, el proyecto que superó el Senado podría ser el único proyecto de ley en obtener los 60. La Cámara, sin embargo, votó a favor de la disposición del Representante Bart Stupak que protege la prohibición de la financiación pública del aborto. Nelson, un negociador falto de talento, se conformó innecesariamente con mucho menos. La Cámara también apoya una subida fiscal a los estadounidenses más acomodados, y se opone a imponer una importante subida fiscal a la protección sanitaria más cara. Así que para que el proyecto de ley llegue a manos del presidente, la Cámara, en conferencia con el Senado, puede tener que encogerse de hombros y decir: bueno, tampoco pasa nada. Durante este largo debate, la izquierda casi siempre ha cedido terreno. Aún así, para tragarse el proyecto del Senado, la Cámara tendrá que tragarse su orgullo, si le queda alguno. La crónica de la conferencia de reconciliación entre los proyectos de la Cámara y el Senado revelará si la Cámara se ha hecho o no a la idea de ser el segundo violín de un cuarteto de cuerda. © 2009, Washington Post Writers Group Fuente: America's Daily
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