La familia, lo mas importante, se agranda o se achica. Algunos se casan, tienen hijos...otros se van lejos o para siempre.
Hubo un tiempo tanguero en que el hombre mayor se sentaba en la cabecera de la mesa surtida de panes.
Los medianos andan corriendo en miles de labores y afanes, presas de un tiempo terrible.
Algunos vienen a pasar las horas, cruzando la línea del trópico o del ártico..
Mañana zarpa el barco, o el avión o el tren bala.
A las doce muchos recuerdan a Jesús de Nazaret, otros lagrimean o sonríen.
Cada año, cada ritmo, cada Nochebuena.
Mañana zarpa un barco
tango de Demare and Manzi
Riberas que no cambian tocamos al anclar.
Cien puertos nos regalan la música del mar.
Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar
y el gusto de las copas parece siempre igual.
Tan sólo aquí en tu puerto se alegra el corazón,
Riachuelo donde sangra la voz del bandoneón.
Bailemos hasta el eco del último compás,
mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.
Qué bien se baila
sobre la tierra firme.
Mañana al alba
tenemos que zarpar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos...
no sé por qué llorás.
Diré tu nombre
cuando me encuentre lejos.
Tendré un recuerdo
para contarle al mar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos...
no sé por qué llorás.
Dos meses en un barco viajó mi corazón.
Dos meses añorando la voz del bandoneón.
El tango es puerto amigo donde ancla la ilusión.
Al ritmo de su danza se hamaca la emoción.
De noche, con la luna, soñando sobre el mar,
el ritmo de las olas me miente su compás.
Bailemos este tango, no quiero recordar.
Mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.
Homero Manzi
Homero Nicolás Manzione, como verdaderamente se llamaba, nació de madre uruguaya y padre argentino. Como es el tango, hijo de dos países.
Música: Lucio Demare Con su orquesta, apareció en la película “Sangre y acero” (1955). En la década del sesenta reciente, lo capital de su trayectoria está vinculado a una destacada labor de solista —compartida en ocasiones con Ciriaco Ortiz o con Máximo Mori— en clubes nocturnos de Buenos Aires. Y en su propio local, la Tanguería de Lucio, de la calle Cangallo, trasladada en 1969 a San Telmo, Balcarce y Giuffra ya denominada Malena al Sur.
Libro del Tango", de Horacio Ferrer, editorial Antonio Tersol, 1980, España.
Gastón Rivero: otra voz uruguaya que triunfa en el exterior Historia. El tenor repasa su vida antes de hacer su debut en el Auditorio Adela Reta ALEXANDER LALUZ
Gastón Rivero nació en Uruguay, se crió en Buenos Aires y muy tempranamente se radicó en Nueva York, donde inició una ascendente carrera en la lírica internacional. Hoy está en plena preparación de su debut con el Sodre y en el nuevo Auditorio.
"Mi abuelo, Gastón Rivero, fue primer violín de la Ossodre, allá por los años cuarenta y cincuenta", cuenta al comenzar un repaso de su vida personal y profesional. Después, "mi padre también se vinculó al Sodre. Cantó en el coro estable por muchos años, pero tras ganar un concurso en el teatro Colón se fue a vivir a Buenos Aires". Una vez allá, formó una familia pero "a todos los hijos los hacía nacer acá, en Uruguay. Así que a pesar de habernos criado en Argentina, sus seis hijos tenemos puesta la camiseta celeste", y aquí, reconoce enfáticamente, están sus raíces.
Pese a que en el ámbito familiar la música lo permeaba todo, el único que se dedicó a este arte fue él. "Mi padre nos expuso desde chicos a las óperas, a ir a ver al teatro Colón La Bohème, a participar de pronto con el elenco de niños en una puesta de Carmen. Pero fue recién a los 10 u 11 años que yo empecé a absorberla, a investigar, a escuchar de otra manera".
La decisión de asumirla como vocación y proyecto de vida, sin embargo, llegó algunos años más tarde, después de una anécdota que recuerda como muy cómica e inesperada. "Mis hermanos y yo estábamos escuchando una parte de Turandot, y cuando llegó un si bemol cantado por el tenor, yo apoyé el diafragma, abrí la boca y salió naturalmente la nota". Su padre, que estaba en una habitación contigua, llegó corriendo y preguntó sorprendido: "¿quién hizo eso?" Desde ahí su futuro quedó consagrado a la lírica.
Seis meses después de esa experiencia, y luego de iniciar sus estudios con un profesor allegado a su padre, ingresó en el conservatorio nacional. "Allí lo que aprendí fue muy limitado. Hice mis primeros conciertos, me presenté varias veces para entrar al teatro Colón, pero nunca me tomaron".
Ante ese panorama, la alternativa casi inevitable estaba fuera de fronteras. Y las primeras opciones que se le presentaron llegaron de Holanda, Italia y Estados Unidos. "De Italia nunca me contestaron, Holanda me tenía en espera, y en Nueva York, sin embargo, había una profesora que estaba muy interesada en conocerme". Así las cosas, en 2001 hizo las valijas y partió hacia la Gran Manzana a probar fortuna, pero con muy poca plata en el bolsillo. "Mis primeros meses allá fueron bastante difíciles. Llegué justo cinco días antes que cayeran las Torres Gemelas. Después del terrible atentado, el ambiente quedó muy convulsionado, y fue realmente complicado sobrevivir".
No obstante, su formación y los primeros esbozos de una carrera profesional fueron dando pasos sustanciales. Comenzó a cantar en restaurantes para cantantes de ópera, que eran visitados por las figuras más conocidas del ambiente. Allí hizo los primeros contactos en el mundo de la lírica, tendió nuevos lazos afectivos, y consiguió su primer contrato. "Un manager me llevó a audicionar con el director Baz Luhrmann, que me tomó para su espectáculo en Broadway", en el que trabajó intensamente por toda una temporada.
Durante ese tiempo también participó en varios concursos, producciones operísticas, hasta que en 2005 fue representando a Uruguay a un concurso de la BBC de Londres: "No gané, pero logré abrir muchas puertas". Y una de ellas lo llevó a cantar uno de los roles protagónicos de Madame Butterfly, en Nuremberg, Alemania. "Esa experiencia la considero como mi verdadero debut en la ópera", y la inauguración de una carrera con nuevos premios internacionales y la participación en importantes producciones en Europa y Estados Unidos. Y mañana, a las 20 horas, el público uruguayo tendrá la oportunidad de descubrir las razones de su prestigio, en el cierre lírico de la temporada 2009 del Sodre.
Nacho Duato se presenta en el Solís
Las tres coreografías abarcan un gran espectro temático y estilístico, yendo de Castrati, con música de Vivaldi y Karl Jenkins, a Por vos muero, con música del Siglo de Oro español y versos de Garcilaso de la Vega recitados por Miguel Bosé, y White darkness, con música de Karl Jenkins, que trata sobre el universo de la drogas, especialmente de los jóvenes.
"Lo importante es hacer cosas honestas y que realmente uno sienta, al margen de lo comercial y de la moda", aseguró el bailarín Nacho Duato. "Yo creo que uno no debe tocar lo que no conoce. A mí el tango me gusta mucho pero lo encuentro sagrado como el catacali (teatro indio), como el flamenco", defiende el bailarín y coreógrafo al ser consultado sobre posibles influencias de ritmos latinoamericanos en sus obras.
"No me gusta nada la gente que ve un tango y piensa, `¡Ah! qué bonito` y hace una coreografía de tango. Esos coreógrafos que se van a la India en un charter, se están un mes, se ponen una cosa roja (en la frente) y un sari y montan un espectáculo del Maharashi de no sé que... me parece bastante ridículo", agrega Duato categóricamente.
Respecto a cómo se ubican la danza europea y norteamericana frente a la latinoamericana, el bailarín es tajante: "hay cosas muy buenas en todas partes. En Europa hay cosas malísimas y en Estados Unidos ni te cuento".
"En Estados Unidos es donde peores cosas hay, porque son muy comerciales. Un espectáculo buenísimo pero que no llena, nadie lo va a seguir. Y si tienes un espectáculo mediocre pero que llena puedes llegar hasta Broadway y todo, y de hecho lo hacen", critica Duato, que destaca al grupo brasileño Corpo como "muy bueno", el que recientemente visitó Montevideo.
El valenciano afirma que la suya es "una profesión maravillosa, porque haces lo que más te gusta", aunque aclaró que una férrea disciplina es indispensable para luchar contra el paso del tiempo.
"Con los años tu cuerpo se va deteriorando y tienes que mantenerlo a punto porque es tu instrumento. Así como un Stradivarius cada vez que se hace más viejo suena mejor, nosotros cada vez que nos hacemos más viejos bailamos peor. Esa es la paradoja del bailarín: cuanto más sabes, cuanto mejor controlas la coreografía y el espacio y el escenario, tu cuerpo menos responde".
Pero, entre risas, Duato quita dramatismo al asunto: "es duro pero... una copa de vino a las 12 de la mañana... ¿quién se puede tomar eso? Es un tabú" eso de que la profesión es muy dura. Es más, "algunos pesados no se quieren ir del escenario como las grandes divas que las ves todavía andar por el escenario" contraataca divertido.
TRIBUTO A LIBERTAD LAMARQUE
Musical en dos actos basado en la biografía escrita por Libertad Lamarque, donde se recorre mágicamente la vida de la Estrella Argentina con su carrera latinoamericana, larga y exitosa en cine, teatro, televisión y discografía. Tango, folklore, música latina, comedia musical y canto lírico. Audiovisual con la presencia viva de "La Novia de América", en una Puesta en Escena con canto, baile, actuación, y su vestuario de todas las épocas.
Hoy
ACADEMIA NACIONAL DEL TANGO
Niebla del Riachuelo Tango
1937
Music: Juan Carlos Cobián
Lyric: Enrique Cadícamo
Turbio fondeadero donde van a recalar,
barcos que en el muelle para siempre han de quedar...
Sombras que se alargan en la noche del dolor;
náufragos del mundo que han perdido el corazón...
Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
barcos carboneros que jamás han de zarpar...
Torvo cementerio de las naves que al morir,
sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir...
¡Niebla del Riachuelo!..
Amarrado al recuerdo
yo sigo esperando...
¡Niebla del Riachuelo!...
De ese amor, para siempre,
me vas alejando...
Nunca más volvió,
nunca más la vi,
nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí...
esa misma voz que dijo: "¡Adiós!".
Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín...
Llueve sobre el puerto, mientras tanto mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación...
Anclas que ya nunca, nunca más, han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar...
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la "botella del figón"...
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