|
|||||||||||||||||||
|
|||||||
|
|
|
Año V Nro. 370 - Uruguay, 25 de diciembre del 2009
|
|
El mundo recibió la semana pasada la noticia sobre que las empresas estatales de Dubái debían alrededor de US$80 mil millones y que buscaban una ampliación de seis meses para pagar deudas a vencer este mes, por US$4 mil. ¿Qué pasó en Dubái y qué efectos puede tener sobre Latinoamérica? 1. Los inversionistas esperaban que Abu Dhabi, el “primo rico” de Dubái, se hiciera cargo de las deudas pendientes (Dubái forma parte de los Emiratos Árabes Unidos, que son siete emiratos con gobiernos independientes). De las deudas de las empresas estatales de Dubái, la más grande es la de la empresa estatal Dubai World, que debe US$59 mil millones (casi el 75 por ciento de las deudas totales). ¿Qué sucedió? Esta empresa estatal se dedicó a desarrollar proyectos inmobiliarios a diestra y siniestra. Mientras la burbuja inmobiliaria mundial crecía, el valor de las propiedades en Dubái creció y ellos construían. Hasta que la burbuja inmobiliaria explotó y las ventas de propiedades se estancaron. Al no poder vender, la empresa estatal Dubai World se quedó sin flujo de efectivo para hacer frente a los compromisos financieros. Y así estalló la bomba: Dubái (o mejor dicho) sus empresas estatales no pagarían sus deudas de momento, pidiendo renegociar pagos. 2. El “primo rico” (Abu Dhabi) declaró que revisará las cuentas de las empresas estatales (especialmente, Dubai World) para analizar con qué propiedades quedarse y pagar deudas, pero que los bancos prestamistas (mitad de la deuda es con ingleses) deben enfrentar las consecuencias al haber prestado sin analizar y “confundido” la empresa estatal con el Estado de Dubái. Si bien para algunos lo sucedido en Dubái puede ser irrelevante en el mercado global, no debe creerse que es intrascendente. Primero, porque el error de los inversionistas de asumir que prestarle a una empresa estatal es sinónimo de prestarle al gobierno va a costarle caro a algunos y sentará precedente en el esquema de inversión en ciertas áreas del planeta. Y segundo, lo más importante, a lo acontecido en Dubái se suma la posibilidad de que el Reino Unido sea la primera economía rica del mundo en sufrir una crisis de deuda el próximo año, según analistas de Morgan Stanley. Lo sucedido en Dubái es un punto de inflexión, ya que la próxima preocupación económica mundial serán las deudas de los gobiernos y si pueden pagarlas. Para los inversionistas la duda es: si los países ricos tienen problemas para pagar sus cuentas, ¿cómo estarán los países no ricos? Las implicaciones para Latinoamérica del “Efecto Dubái” es que los bancos y los inversionistas se volverán más cautelosos para prestar dinero a los gobiernos y las tasas de interés esperadas serán más altas (mayor riesgo, mayor inversión). Se volverán más cuidadosos en revisar la capacidad de pago de los Estados para comprar emisiones de deuda o bonos. El mito de que los gobiernos son buenos para prestarles dinero sin revisar con cuidado su posibilidad de pagar parece que llega a su fin. Fuente: Prensa Libre
|