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Año III - Nº 187
Uruguay, 30 de junio del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 
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Estallaré
Reina de oscuridad

 

 
Reina de oscuridad
por Juan Tambolini

Ella llega a la isla después de horas de haber naufragado, con su mirada cansada e indiferente, la única sobreviviente que reposa sobre las aguas nuevas, aguas desconocidas, en ese lugar que no existe. Se acerca la perdición, la isla del nacimiento. La sangre de las olas la llevan a la orilla, ella asombrada por el color rojizo de las aguas la prueba, la saborea, no es agua, no es sangre, no son lagrimas, es solo el desperdicio de lo que quisiere ser, la sombra de lo que una vez fue, solo un deseo la mantiene así, el deseo de los habitantes de esa isla, los habitantes de ningún lugar. Ella llega, se aleja de los restos del navío que la transportaban.

Su belleza deslumbra, sus largos cabellos adornados con una bella rosa cubren su ligeramente oscura piel. Ella llama la atención de todas las bestias del lugar, las cuales ansían por su sangre pura de mujer.

Eran cientos de ellos, con sus grandes y afilados dientes, sonreían deseando su frágil presa. Sus garras se preparaban para endulzarse con la carne joven y sabrosa. Ellos eran centenares, todos iguales en apariencia, ansiaban lo mismo.

Solo algunos eran diferentes, eran más grandes y parecían comandar a los otros, eran menos y pocos, pero se podía percibir su gran poder superior. Todos la querían devorar, demonios probando la verdadera y tan deseada carne humana femenina, y además el espécimen era perfecto, todos se dirigían hacia ella. Ella observa y sabia cual era su destino, inevitablemente iba a ser devorada, pero dijo: " No!, No puede ser, esto no lo tolerare!" Ella sabia exactamente lo que quería, no había luchado tanto tratando de sobrevivir y llegar ahí y morir en manos de lo que ella sabia bien que era. Así que dijo vasta, y en ese momento ocurrió, justo cuando iba a ser alcanzada por sus predadores, ella cambió. En ese momento una gran bestia surgió de las aguas, con sus grandes y afilados dientes, su intención era devorarla, mientras esa enorme boca encerraba a la joven, algo mas la envolvía también, era una gran energía, una especie de campo de fuerza vital azul que la rodeó y se expandía hacia el exterior. La rosa que tenia en el pelo voló por los aires, una bestia con la forma muy parecida a la de un oso saltó con la intención de morderla y al menos deleitarse con un pedazo de la esencia de lo que representaba ese banquete.

Pero la rosa se torno negra al igual que los cabellos de la joven, la monstruosa serpiente marina, aquella sanguijuela endemoniada que devoraba a la inocente pequeña mujer, simplemente se transformó en cenizas. La joven yacía acostada en el suelo, las demás criaturas se detuvieron al ver como aquella rosa que se había tornado negra eliminaba al otro engendro bestial de un solo toque. Toda la joven era como un veneno oscuro con la capacidad de marchitar y desintegrar aquello lo que tocaba. Las criaturas sabían lo que había pasado, todas sentían lo mismo; de aquel pimpollo de reina humana había nacido otra reina, la oscuridad en su estado puro presenciaba la gótica figura de la sensual mujer. Ella ya no era la misma, un nuevo vampiro había nacido, uno engendrado por fuerzas desconocidas. Creado talvez por la propia voluntad sobrenatural de esa imagen soberana y oscura, por el deseo definitivo y la fe de ese poder femenino en potencia. Talvez engendrada por otro heredero de las tinieblas que consciente de la situación decidió intervenir y nunca reclamar por su hija. No se sabe. La nueva hija de La Nada comandaba ahora un ejército de fuertes demonios, ese ejercito que obedecía con respeto y temor. La emperatriz sombría, imparable e insaciable, ya estaba acá, habitando en su propia isla, allá en los rincones del olvido, y estaba aquí para quedarse.

Eso es lo que sé, eso es lo que vi., talvez y probablemente ella después abandonó la isla. Ese lugar que era una especie de agujero ínter-dimensional, una boca que entrelazaba el mismo infierno con la Tierra; algunos dicen que entrelazaba las siete dimensiones del universo y las expresaba en una única y compleja realidad abstracta y alternativa. Un nuevo vampiro había nacido, el más voraz de todos.

Dice la historia que gran conocimientos trajo al mundo con ella, por eso debe ser que se conoció como reina. La mayor dentro de ese género específico, aquellos de naturaleza seleccionada y predestinada, aquellos artistas de futuro y pasado, artesanos de realidad y sueños.

©2005 Juan Tambolini

 
 
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