Uruguay aprueba el sacrificio masivo de periquitos: medida extrema para salvar cultivos.

Por : Nicolás Pérez

Nueva Estrategia del Gobierno Uruguayo para el Control de Cotorras

En respuesta a las presiones del sector agrícola, que enfrenta pérdidas millonarias en cultivos, el gobierno de Uruguay ha autorizado un plan de emergencia que contempla la eliminación masiva de cotorras. Este plan ha generado una significativa controversia debido a los métodos propuestos, como el uso de cebos tóxicos y adhesivos, que han sido objeto de duras críticas por parte de las organizaciones ambientalistas y el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA).

Detalles del Plan de Acción

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha delineado un plan de cinco puntos que incluye la participación del Ejército Nacional, aprovechando su capacidad logística para implementar las medidas de control. Una de las tácticas más alarmantes es la colocación de un cebo tóxico mezclado con grasa en las entradas de los nidos de las cotorras, ubicados principalmente en altos eucaliptos. Además, se prevé la aplicación de un potente adhesivo en los nidos, una medida que ha sido severamente criticada por representar una forma de crueldad hacia los animales.

Rita Rodríguez, representante ambiental en la junta del INBA, ha destacado la brutalidad de estos métodos, señalando que los animales pueden morir desgarrándose en un intento desesperado por liberarse. Esta inminente implementación está programada para comenzar de forma inmediata en los departamentos de Colonia, San José, Canelones y Montevideo, con el objetivo de reducir la población de cotorras antes de la crucial cosecha de manzanas en marzo.

Impacto Económico y Ético

El MGAP ha justificado la adopción de estas medidas drásticas ante la necesidad urgente de mitigar los daños económicos significativos causados por la superpoblación de cotorras, un problema que ha afectado a los fruticultores durante décadas. Ramiro Vacca, experto agrícola del MGAP, ha enfatizado que es esencial reducir la población de cotorras lo antes posible debido a las grandes pérdidas económicas que ocasionan cada año.

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Sin embargo, el plan ha enfrentado fuertes objeciones éticas, especialmente en relación con los cebos tóxicos, descritos en la literatura veterinaria como rodenticidas anticoagulantes de acción lenta. Estos compuestos provocan una muerte lenta y dolorosa a lo largo de varios días debido a hemorragias internas masivas, acompañadas de síntomas como temblores, letargo y dificultades respiratorias.

Alternativas y Precauciones

A pesar de las sugerencias de utilizar alternativas éticas y no letales, como cebos esterilizantes, el gobierno ha descartado estas opciones por no ser técnicamente viables a corto plazo. Además, para prevenir el envenenamiento secundario de otros animales que podrían consumir los cadáveres envenenados, se ha instruido a los productores de frutas a enterrar los cuerpos de las cotorras dentro de las 48 horas siguientes a su muerte.

Este complejo escenario revela no solo un problema ambiental y económico sino también una crisis institucional y ética, reflejando la tensión entre la urgencia de proteger los intereses agrícolas y la responsabilidad de preservar el bienestar animal.

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