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[editar] Historia del Uruguay

La Historia de la República Oriental del Uruguay, cierra todos los días una nueva página. Ayer ya es historia, la objetividad del ayer es otra historia. Concéntrate en trasmitir una historia lo más objetiva y ética posible, para que sirva de ayuda en el futuro.

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Desde el desembarco de Juan Díaz de Solís, en el actual Paraje de Punta Gorda, (en el Departamento de Colonia,a escasos kilómetros de las actuales ciudades de Carmelo y Nueva Palmira) hasta la actual fecha, tendríamos la historia moderna de Uruguay. Con anterioridad la historia indígena, te invitamos a participar y generar tu aporte.

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En la época colonial, la Banda Oriental tenía un significado estratégico y político pues controlaba el tráfico comercial de los ríos y servía de freno entre Brasil y Buenos Aires (es decir entre la expansión portuguesa al Río de la Plata y las tierras de España). Situada entre el río Uruguay y el Atlántico, la región estaba poco poblada (en el norte había zonas vacías que eran fácilmente ocupadas por portugueses) pero tenía fértiles praderas cuya principal actividad era la producción ganadera. Antes de la creación del Virreinato del Río de la Plata vivía -como Buenos Aires-, del comercio de contrabando. A partir de 1776, el libre comercio y la autorización para comerciar con otras colonias hizo que Montevideo prosperara aún más, y por consiguiente, rivalizara con Buenos Aires.

En 1807 Montevideo pidió a la corona que le asignara una intendencia y un consulado, es decir una unidad administrativa y una institución económica separadas de Buenos Aires como premio por los daños sufridos (seis meses de ocupación británica) y por los servicios prestados durante las invasiones inglesas. Si bien ésta petición fue rechazada, en 1808 Francisco Javier Elío fue nombrado en un nuevo cargo: gobernador de toda la Banda Oriental.

Para Montevideo la "explotadora política colonial" no llegaba desde España sino desde Buenos Aires. Lógicamente cuando se conoció el colapso de la monarquía española en 1808, Montevideo reaccionó diferente a Buenos Aires; Elío reconoció inmediatamente los derechos de Fernando VII y exigió la retirada de Liniers el 6-7 de septiembre al mismo tiempo que Portugal reclamaba la cesión de la Banda Oriental. Buenos Aires creyó que Elío se había vendido a los portugueses y éste a su vez sospechaba de Liniers porque era de origen francés. Cuando Liniers intentó deponerlo, Montevideo se opuso, convocó a un cabildo abierto que se convirtió en una junta de gobierno bajo la presidencia de Elío. Las hostilidades entre ambas comenzaron en el mar cuando cada una intentó bloquear a la otra y ganar para sí el comercio británico. Hubo una precaria reconciliación entre ambas en 1809 cuando llegó Cisneros, el nuevo virrey; éste trató de destituir a Elío motivo por el cual no tuvo quien lo defendiera cuando fue depuesto por los porteños en 1810. La revolución de mayo en Buenos Aires y la junta porteña intentaron imponer su autoridad en todo el virreynato. Pero Montevideo rechazó el nuevo gobierno porteño y reconoció el Consejo de Regencia de España, pues ésta era la única manera de independizarse de Buenos Aires. Así se convirtió en un baluarte realista en el momento en que todos los pueblos luchaban por su independencia. Un grupo de criollos acaudillados por José Gervasio Artigas se oponían a la alianza con una España inexistente. El problema era que como provincia separada y base española tuvo que costear los gastos de la administración y la guerra; para ello aumentó los impuestos sobre la propiedad y el comercio.

A principios de 1811 Elío fue designado virrey. Para reforzar la política financiera, el campo oriental fue dominado por las tropas realistas; esto fue visto como una nueva ocupación. En febrero declaró la guerra a Buenos Aires. Fue una locura: la reacción inició la revolución. Si bien ya había oposición política de intelectuales, profesionales y clérigos dentro y fuera de Montevideo, el movimiento independentista comenzó con el grito de Asencio, donde los estancieros y sus seguidores gauchos se alzaron para unirse a Buenos Aires en oposición a España (y a Montevideo).

Los estancieros apoyaban a Artigas y a la revuelta de 1811 en respuesta a las pesadas exigencias de impuestos que Elío había dictado. Por el contrario, los comerciantes de Montevideo mayoritariamente apoyaban la causa realista esperando así conseguir recompensas monopolistas.

Elío pidió ayuda a los portugueses para continuar la guerra con Buenos Aires sin darse cuenta de que -de ese modo- colaboraba con las intenciones portuguesas de extenderse hacia el Río de la Plata. En efecto el ejército portugués avanzó hacia el sur. Las reacciones fueron disímiles: Artigas y su gente vieron a Elío como traidor; pero Buenos Aires prefirió firmar un armisticio (20 de octubre de 1811) con Montevideo mediante el cual reconocía a Elío como gobernador de la Banda Oriental, previa expulsión de los portugueses. Esta alianza de los porteños con Montevideo era meramente formal en tanto que excluía a Artigas que acababa de ser proclamado jefe de los orientales.

Como rechazo al acuerdo, Artigas se retiró de su patria, seguido por miles de compatriotas. Este èxodo sirvió para demostrar quién era el verdadero dueño del poder y cuáles eran las intenciones de la población de la Banda Oriental.

Mientras tanto los portugueses seguían ocupando la región y ni Buenos Aires ni Montevideo estaban en condiciones de echarlos. Sólo la intervención de Gran Bretaña logró que se cumpliera el armisticio y que desalojaran la región.

Cuando los portugueses se retiraron,volvieron los artiguistas pero rápidamente se dieron cuenta de que también estaban invadidos por los ejércitos porteños. En efecto, en 1813 la gente de Artigas y los porteños sitiaban Montevideo, todavía en poder de los realistas.

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