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Año V Nro. 298 - Uruguay,  08 de agosto del 2008   
 

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Helena Arce

Nunca viví una situación de coima en la DGI
por Helena Arce

 
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         No Dr. Jorge Batlle, que quiere que le diga, y si usted canta la justa, yo no me caso con nadie, lo hice únicamente con mi marido hace muchos años, y espero seguir así.

         Hace muchos años que trabajo, y me he peleado fuertemente con la DGI, en más de una oportunidad defendiendo a clientes, pues siempre he estado del otro lado del mostrador.

         Y puedo decirle con la más absoluta calma y tranquilidad, y seguir durmiendo tranquila que NUNCA EN TODOS MIS AÑOS DE TRABAJO, RECIBI NI UN SUTIL INTENTO DE COIMA POR UN EMPLEADO DE DGI.

         Justo es decirlo, tampoco en el Banco de Previsión Social, pero me refiero expresamente a la Dirección General Impositiva, pues fue a la que usted expresamente aludió.

         Con respecto a la Aduana, la situación es diferente, reconozco que no me he dedicado a realizar trámites nunca relacionados a ellos. Sin embargo recuerdo hace casi  quince años, que la liquidación que me presentó un despachante de Aduana, del cual ni recuerdo el nombre,  de los gastos de una empresa, figuraba una atención de U$S100 y cuando le pregunté que era eso, me informó que había sido una atención para que le agilitaran un certificado. Pero no lo viví personalmente, y como las pocas veces que voy a Brasil o Argentina, no suelo comprar nada no permitido, no me he visto en la necesidad de darle nada a nadie.

         Es cierto que en algunos organismos pasa, ¿A quién no le ha tocado que le ofrezcan dejarle,  alguna manera de colgar un  contador de algún consumo? Está en uno no aceptarlo, como solía decir mi inolvidable viejo: “Yo no lo hago, si los demás lo hacen es problema de ellos”. En una de esas, si todos siguiéramos su ejemplo, esas conductas generalizadas que usted denuncia y nos encontramos a diario, como consumidores, desaparecerían. Por ello si estoy de acuerdo, en que para que desaparezca la corrupción, debemos nosotros cada uno de los uruguayos, rechazarla, pero sin alharacas. De otra forma nos estamos haciendo trampas al solitario.

         Recuerdo la campaña contra la droga de la Sra Nancy Reagan, simplemente: “DI NO”. Para mi ha sido la mejor, apuntar a cada uno de los seres humanos, tal vez sea la mejor manera de luchar contra todos los flagelos que nos asolan.

         Desde el gobierno no puede hacerse mucho más relacionado con este sistema de dar propinas para sacar ventajas. Si estoy en infracción y  me cae un inspector de lo que sea, y me pide coima y se la doy, la culpa ya no es del inspector únicamente, quien es obvio no está cumpliendo con su deber, también sin duda es mía. En cambio si evito la infracción, por más coima que me pidan, no será necesario que se la de. Recuerdo hace muchísimos años en una excursión a Argentina, comenzaron a juntar en el ómnibus dinero para la Aduana, y yo no había comprado absolutamente nada, por lo cual me negué rotundamente a poner para la colecta. Me revisaron hasta la cartera, y me querían quitar un perfume que había comprado en una muy conocida farmacia uruguaya, y que constaba con todos los stickers necesarios para el ingreso a nuestro país, simplemente yo lo había llevado por el fin de semana. Sin embargo a quienes habían puesto para la colecta,  no los revisaron. Por supuesto que no me sacaron el perfume, pues les mostré las referencias que mostraban en la caja  y en el frasco, que era un producto comprado en Uruguay, además estaba por la mitad, y me puse muy firme pues estaba muy molesta con la situación. Era además una época, más de 20 años en que la Argentina estaba muy cara, no daba para comprar ni siquiera menudencias de recuerdo. Siempre me pregunté que traerían en ese ómnibus, sin saberlo nosotros, para estar tan preocupados los guías de la excursión en juntar propina para los aduaneros. Me preguntaba: ¿Cómo descubrieron quienes me revisaron que me había negado a poner dinero, para revisarme tan exhaustivamente?  ¿Y por cual motivo, nuestros compañeros de la excursión  aceptaron dar dinero?,  tampoco habían podido realizar grandes compras, pues realmente era un  periodo carísimo de los primos hermanos, año 1987, por eso mi enojo era mayúsculo, pues me surgió la sospecha que algo venía en ese ómnibus extra excursionistas.

         Estoy de acuerdo en que mucho alboroto se está haciendo con este tema, y el problema del contrabando hormiga no se arregla así, sino con una campaña de educación. No lo conozco ni de cerca, pero imagino, como todos los uruguayos que vivimos en este país, y no en la luna, que el problema grave del contrabando debe pasar por otros lugares.

         Problemas más serios tiene el país, como el de la mal llamada “sensación” de inseguridad que nos asola, de los cuales el gobierno debiera preocuparse seriamente, y no echarnos la culpa a quienes debemos vivir entre rejas, en vez de buscar logros donde la única forma de obtener logros es cambiando las cabezas de los ciudadanos.

         Sin embargo, con todo respeto, con lo de los funcionarios de la DGI le erró de acá a Pando, para utilizar una expresión bien uruguaya.

         Tal vez sea por ser una profesional con pocos clientes, puede ser no se lo niego, pero nunca sufrí la violencia que en la DGI  nadie me pidiera una propina para hacer la vista gorda en nada, todo lo contrario he tenido fuertes encontronazos con los inspectores, pues obviamente estamos de diferente lado del mostrador, ellos tienen la orden de recaudar más, y yo debo defender a quienes deben abonar impuestos, para que únicamente abonen lo debido. No me ha pasado a mí, ni a los clientes que trabajan conmigo.  

         En tantos años de trabajo, y habiendo transcurrido la mayor parte de ellos en Maldonado, donde suelen pulular los inspectores, es más que raro que si es tan común en los funcionarios de DGI, como usted dice, solicitar dinero para agilitar un trámite, debería haberme cruzado por lo menos con uno. Sin embargo nunca me sucedió, ni con los inspectores, ni con los funcionarios que trabajan internamente, ni en Maldonado ni en Montevideo. Quejas respecto a DGI, y en mayor medida a los impuestos que se cobran puedo darle a montones, pero no por coimas precisamente. Por problemas de organización, de implementación, por diferencias de criterio, pero ellos no son achacables a los funcionarios, sino más bien al sistema, y por sobre todo a los altos impuestos que siempre debemos pagar en este país, y cada día más.

         Y saben mis lectores, que cuando debo denunciar hechos: los denuncio, pero lo justo es justo.

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