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Carnaval 2009
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
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En este tiempo en que nos alegramos por calendario, olvidamos los infortunios. Pero las penurias no desaparecen con la fanfarria, ni con los disfraces, ni con el baile fatigante. Quizá estos tres días sirvan sólo como una pausa a la crispación y enfrentamiento de una sociedad ahora en desgracia. Pasado el encanto del festejo, volveremos a la realidad que ha creado una corriente perversa que nos fragmenta y nos incita al odio. Volverá la conciencia de que la adversidad nos golpea y, seguramente, seguirán las tropelías; y tendremos las mismas frustraciones.
Terminará el espectáculo folklórico carnavalero en las puertas de la casa de gobierno y continuará la marcha hacia la instalación de una dictadura populista. Se verán nuevamente imágenes desgarradoras de atropellos, como las recientes que golpearon otra vez al atormentado pueblo de Pando. No cesará el trabajo incansable del populismo para conculcar derechos y para predominar a cualquier precio, así sea con la violencia de sus hordas mercenarias.
Entonces, nuevamente nos sorprenderemos de que los graves excesos oficialistas en Bolivia no conduelan en América, y menos aún en el seno de la Organización de los Estados Americanos, supuestamente comprometida “con la democracia, como lo afirma la Carta Democrática Interamericana: ‘Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla’”
Por supuesto que no será algo nuevo; sino la continuación de designios siniestros. Es la tendencia impuesta por el Foro de San Pablo que, desde su creación, bajo el auspicio del Partido de los Trabajadores de Luíz Inácio “Lula” da Silva, fue incorporando a los extremistas y populistas, así como a frentes armados, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Bolivia tiene conspicuos representantes: el gobernante MAS, el Partido Comunista de Bolivia y el Movimiento Bolivia Libre (MBL).
Con este ciego alineamiento al Foro de San Pablo, no sorprende la indolencia de una OEA ahora capturada por el populismo. Es más, se abre paso el propósito de debilitar al organismo, dividiéndolo, con la creación de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, con la muy entusiasta participación del gobierno del MAS, y con la reprobable complicidad de la propia secretaría general de la OEA, cuyo titular milita en el Partido Socialista de Chile, también integrante del Foro de San Pablo.
Realmente no estamos solos. Son muchos los que en esta América sufren penurias. La tropelía, el abuso, el atropello, el fraude, la corrupción son los comunes denominadores de las dictaduras, algunas ya establecidas y otras en camino de ser imitaciones mejoradas de la violencia política.. Y la indolencia continental se esparce, contemplativa y cínica.
Terminarán los corsos, callarán las sonoras bandas de música, descansarán los fogosos bailarines de las comparsas, no habrá juegos de agua, ni serpentinas, ni papel picado. Volverá a mostrarse terrible la crisis generalizada, la que esparce pobreza y niega la libertad. Seguramente, cuando termine el ritmo del carnaval, vamos a recomenzar nuestra propia búsqueda de salidas a las crisis; las que amenazan desde afuera y que ahondan nuestras penurias creadas adentro.
Hasta un nuevo carnaval que otra vez nos dé respiro y, ojalá, una era de esperanzas.
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