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Los escalofriantes peligros del Hardware…
por Fernando Pintos
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Uno de mis habituales corresponsales por mail, con quien compartimos un genuino interés por todos los temas vinculados con las computadoras, la computación y aindamais, me ha enviado una historia escalofriante. Como es de todos bien sabido, este asunto de las computadoras no es ni sencillo ni mucho menos inofensivo. Más allá de los hackers, la legión de idiotas y desorientados que ambula por Internet, la grosera proliferación de blogs estúpidos, la correspondencia chatarra y los diseminadores de infecciones con virus cibernéticos, podemos encontrar algunos obstáculos y problemas formidables en el simple manejo de las computadoras. ¡Y ello tiene mucho que ver con toda esta proliferación de un Software inútil, estúpido o indeseable! Veamos, entonces, de qué manera se fue desarrollando esa tragedia cibernética de que les informaba al principio.
El año recién pasado, un amigo decidió poner en práctica una drástica reingeniería sobre su ya obsoleto programa «Novia 6.0». Gracias a ello, aunque no sin pasar antes por un montón de gastos, corridas, nervios y sobresaltos, lo pudo transformar en un flamante «Consorte 1.0». Pero pasadas algunas semanas y una vez analizado el funcionamiento de su nuevo programa, llegó a la conclusión de que había llevado a cabo una operación en verdad desventajosa, porque, desde el momento en que puso a funcionar el «Consorte 1.0», ese programa —por desgracia tan defectuoso como intrusivo— dejó muy escasos recursos del sistema disponibles para operar todas las demás aplicaciones. Como si lo anterior hubiese sido poca cosa, el atribulado personaje también se dio cuenta de que el «Consorte 1.0» incluía también la poco deseable y generalmente molesta «Procesadora-de-niños», cuyo impertinente producto puede llegar a consumir unos recursos valiosos.
No había encontrado, el pobre tipo, ni siquiera una simple mención sobre este particular fenómeno, ni en la garantía ni en la documentación que acompañaba el programa reciclado, aunque ya otros usuarios le habían comentado que aquello sería de esperar, debido a la naturaleza de esa defectuosa aplicación.
Pero los problemas no terminaron allí para el damnificado. Una de las complicaciones mayores surgió cuando comprobó, con incredulidad y desesperación (que de nada sirvieron), que el «Consorte 1.0» se instala a sí mismo, de forma que siempre se lanza en la inicialización del sistema, instante a partir del cual puede monitorizar todo el resto de la actividad que se procesa en el sistema. Debido a ello, ahora el pobre individuo se enteró de que algunas aplicaciones muy utilizadas hasta ese preciso momento, tales como «Noche-de-cartas 10.3», «Juerga-de-tragos 2.7» y «Parranda-con-nudistas 8.1» quedaban de tal manera dañadas, que ya se hacía imposible volver a ejecutarlas ni siquiera por una vez más… Muy tarde, por cierto, tuvo conocimiento —doloroso, ciertamente— de que, una vez instalado, el «Consorte 1.0» destrozaba casi todo un sistema que siempre había funcionado a la perfección con el propósito de ejercer un completo dominio tanto del sistema como de la memoria, del disco duro e incluso hasta el mouse. .Algo así como la horrenda criatura de aquella simpática película de Sci-Fi: «Alien».
Pero había cosas todavía peores. Una vez instalado el «Consorte 1.0», se producía la instalación automática de unos cuantos complementos indeseables e incluso hasta temibles, tales como el «Mother-in-Law 59.9» y diferentes versiones de uno a todas luces detestable: «Sis&Bros-in-Law», y no sólo en la versión Demo, sino en todas las que se conocen hasta el momento. Como consecuencia directa de tal disparate digital, las funciones del sistema parecían disminuir con cada día que pasaba en la castigada computadora de infeliz sujeto.
Quienes saben un poco más de estos intrincados asuntos, me han comentado que hay algunas características que serian deseables en la próxima versión de este problemático programa, que será el «Consorte 2.0». Algunas de las que se sugieren, son:
• Incorporar un botón \\\'Olvídate de mi\\\', y agregar otro botón para minimizarla.
• Opción para desinstalarl en cualquier momento, sin la pérdida del caché y otros recursos del sistema.
• Una opción más que permita correr el controlador de red en modo promiscuo, a fin de que los miembros del sistema puedan probar las características del resto de las aplicaciones de «Consorte 1.0» y «Consorte 2.0».
Pero nadie podrá negar que se trata, ya sea en versión uno como en la dos y las demás que pudieran seguir, de un programa que es mucho más un perpetuo dolor de cabeza que una solución. Algunos de mis corresponsales de la Web sugieren la necesidad de aferrarse hasta las últimas consecuencias a la mucho más confiable (y conocida) aplicación «Novia 6.0», o incluso sustituir el «Consorte 1.0» o «Consorte 2.0» por un «Novia 67.0», que siempre garantizará más satisfacciones y menos problemas (y, para mejor, es mucho más fácil de sustituir). Algunos hasta sugieren que no habrá mayor problema en instalar, a mismo tiempo, un «Novia 6.0» y un «Novia 67.0». Pero otros insisten en que, dado que siempre es mejor la aplicación más avanzada, se debe tratar con el «Novia 7.0», aunque teniendo siempre la precaución de desinstalar primero el «Novia 6.0»: como es bien sabido, las diferentes versiones del programa «Novia» manifiestan notorios conflictos cuando se trata de compartir el uso del puerto I/O (Entrada/Salida). Pero hay algo todavía peor en este asunto. El programa destinado a desinstalar el «Novia» (en sus diferentes versiones) no funciona del todo bien y suele dejar rastros indeseables en el sistema de la computadora… Y otro de los grandes dolores de cabeza con este programa en todas las versiones, es que, una vez instalado, comienza a lanzar avisos y mensajes, enfatizando las ventajas de instalar una versión del temido programa «Consorte».
Pero, además… ¡Cuidado con el virus! Sucede que cualquiera de los programas «Consorte» incluye un virus disimulado. Si por una de esas casualidades, uno —con aquella ingenua buena voluntad que habitualmente lo caracteriza— pretendiera instalar uno de esos programas tan apreciados, pongamos por caso un « Blonde Pretty Babe 9.5», o cosa por el estilo (favor de desestimar los «Mina Berreta 1.3» y otros del mismo estilo), el maléfico programa «Consorte», que a esas alturas para usted no pasa de programucho (y eso, todavía, si mucho), procede de inmediato a borrar todos los archivos «Dirty-Sexy-Money» y, de inmediato, también a desinstalarse de manera irreversible. Cuando ese desastre acontece, la computadora queda inhabilitada, ¡automáticamente!, para instalar el «Blonde Pretty Babe 9.5» o cosa por el estilo, porque el sistema carecerá de los recursos suficientes… Para evitar una catástrofe de tal dimensión, se aconseja instalar primero un antivirus y entonces, inmediatamente después, proceder a la desinstalación definitiva de su molesto programa «Consorte».
Antes de terminar, un consejo importante: se debe evitar poner a la propia computadora en contacto con programas piratas y aplicaciones de alquiler. Todos ellos, muy fáciles de conseguir y muchas veces baratos, pueden contener virus de alto poder, capaces de infectar a la computadora y a todos los programas, principalmente tanto al «Consorte» como al «Blonde Pretty Babe», y a los dos, en cualesquiera de las versiones que uno esté manejando (o que lo estén manejando a uno, para mejor expresarlo)….
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