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Mujica presidente
por Aquiles Diggo
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Siempre dije que el peligro de la democracia, es que no existe condición alguna que filtre, a la ineptitud de un individuo cualquiera, y le impida pretender calzar la banda presidencial de este desubicado Uruguay.
¡Ahí lo tenemos, firme en su pretensión!
¿Quién lo baja de esa ridícula presunción, y le hace ver que no es lo que parecía, visto de una trinchera revolucionaria, o con unas copas de grappa encima, el tener el Poder, en un país por pequeño y tercermundista que sea?
Ahí está. Consciente de su popularidad, ¡nada más!
Dejemos de lado su imagen física. ¡Ojalá, en su cabeza y en su corazón hubiera algo que la trascendiera! ¡Que hiciera ignorar ese absoluto vacío, ese agujero negro humano!
Pero en el último de los casos es un pobre hombre. ¡Nada más!
Lo peor de este “pobre hombre” es que mucha gente cree en él. ¡DEMASIADA!
Pero, ¿Qué ha hecho para merecer esa confianza?
¡POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREIS!
¡Desafío a cualquiera que me enumere una, sólo una obra o expresión suya, que sea merecedora, no ya de esa inusitada adhesión popular, sino de algo por lo cual, al menos podamos decir:
-¡Bueno, eso estuvo bien!
¿Estuvo bien la insurrección que protagonizó, contra un gobierno elegido por nosotros, el pueblo, democráticamente?
¿Qué hizo como ministro de Ganadería y Agricultura, antes que lo suplantaran?
¿Y después, como Senador de la República?
¿Qué hizo? ¡Sólo pasar denuncias, por encima de la justicia para presentar al que hasta hace poco era su presidente y compañero, para que le diera el visto bueno!
¿Por qué calló las otras con que andaba amenazando y nunca sacó a luz?
¿Qué más ha dicho, que proferir groserías más propias de un mal educado que de un ministro o de un senador?
¿Qué de los manoseos a un hombre que por ser más fuerte y joven, sabía que no le iba a replicar, ya que nadie bien nacido castiga a un anciano, por más que lo merezca?
¿Qué de pasar por encima, no ya de su partido sino de su Presidente, para hacer de motu propio gestiones de canciller del Estado?
¿Eso es ser Serio? ¿Responsable? ¿Fiable? ¿Inteligente?
¿O es ser Imprudente, Irresponsable, Peligroso, Estúpido?
Ahora él, como presentando un argumento a su favor, y en clara alusión a Tabaré Vázquez, pregunta si es necesario ser universitario, o masón, para aspirar a la presidencia.
¿El inefable Mujica no entiende?
¡Sí que entiende!
De paso y como de taquito, lo deja en entredicho al aludido, que se deja proclamar “católico” y “masón” en Wikipedia.
¡Viejo ladino! Sabe que catolicismo y masonería no comulgan juntos!
Seguro habla para aquel de sus admiradores tan o más bruto que él, que piensa que la universidad, o la Masonería, son generadores de capacidad gubernativa, y él haciendo alarde de su peculiar docencia, les quiere explicar que no es necesario tener esas condiciones.
¡Pero sí es necesario tener por lo menos algunas! Y él no tiene ninguna.
¡Tiene sobrada razón, y en eso lo apoyo de que “Lo que Natura no da, Salamanca no presta”!
Es cierto, tiene una gran aceptación popular, como la tienen también Tinelli, Pettinati, Omar Gutiérrez , o Cacho Bochinche. ¿Pero, podemos imaginarlos a cualquiera de ellos, de presidente?
¡Lamentablemente, si, mi querido Pepe. Lamentablemente, le veo a cualquiera de ellos, más condiciones que a vos, para presidente!
Si lo tuviera de contertulio en un boliche, donde dice que aprendió todo lo que sabe, le diría sin ambages:
¡No sos, ni valés nada! ¡Si no fuera porque la mayoría de nuestro pueblo es más ignorante que vos, nadie te conocería más que como un delincuente!
Y eso a pesar de haber incursionado, gracias a la generosidad de la democracia, en cargos gubernamentales.
¡Pepe querido! ¡Para ser presidente, sólo se necesita tener como decís tener vos, apoyo popular! ¡Claro que podés ser Presidente!
¡Pero mi viejo, no te envanezcas, no es por mérito tuyo!
¡Es por culpa de la Democracia! ¡Es como vos, vieja y le faltan como a vos los dientes, garantías de fiabilidad!
Pero, Pepe, conversando entre nosotros, apoyados los codos en el escaño de un boliche, mirando el vaso que tenemos delante, como pudimos haber conversado en el pasado, si el destino nos hubiera aproximado, decime:
¿Vos realmente te crees que servís? No tanto como para Presidente, sólo para algo: ¿SERVÍS?
¿Qué hiciste antes de tirarte a ser héroe? ¿Cómo te ganaste el pan?
Estuviste unos meses de ministro. ¿Pudiste hacer algo? ¿Si hubieras sido Presidente, hubieras podido?
¿SÍ?
¡En serio, viejo, ¿te animás a conformarnos a todos? ¿A alguno, por lo menos, que no sea a vos mismo?
¡Convencéme hablando, pero hablando claro, que sí, que podés!
¡Explicáme cómo, y te juro, por la vieja, que yo te voto!
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| Gentileza de: Uruguay Perdido |
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