Hay un país, en nuestro continente, que abarca una superficie inmensa, cuyo territorio cobija las más diversas producciones y cuyo subsuelo añade riqueza, cuya numerosísima población ha brindado al mundo, en sus casi dos siglos de existencia, luminosos ejemplos de genialidad en lo científico, político, artístico y cultural, y que en no pocas épocas estuvo colocado con toda justicia entre las primeras naciones del universo.
Ese país, nuestro vecino, presenta en la actualidad las siguientes realidades:
1) Su principal preocupación nacional es el fútbol, y pese a estar cómodamente instalado entre las selecciones que se van a clasificar para el próximo Mundial, no tolera hallarse fuera del primer puesto y ha designado como director técnico a Maradona, paradigma del anti-deportista.
2) Su principal motivo de interés mediático es un programa de baile manejado por un locutor que parece reunir deliberadamente las características que no-deben-tener-jamás los que realicen tal tarea, y que es acompañado por una constelación de sub programas destinados a peleas de inquilinato entre figuras de bajo nivel.
3) Su principal acontecimiento en estos días ha sido el casamiento de una transexual de voz grotesca, a cuyo hecho concurrió lo más selecto de la igilí, y que ocupó todos los espacios de comunicación durante varios días, disputándole el primer puesto a las elecciones de los EE.UU.
4) Anonadada por la situación económica, su presidenta pretende apoderarse de los fondos que los ciudadanos habían ido reuniendo legalmente para cubrir las previsiones jubilatorias mediante un sistema privado.
5) En su litigio con Uruguay, continúa impertérrito ese país admitiendo que una asamblea de fanáticos empleen los más violentos y anti democráticos medios para tratar de impedir la actividad de una planta industrial (que no les hace ningún daño y que, por otra parte, ya se ha consolidado definitivamente) cortando el acceso fronterizo al país vecino en un acto bélico. La propia Corte de Justicia argentina ha aceptado tan absurdo procedimiento, el que ha cumplido dos años..
6) Al no votar Uruguay por un representante de ese país (su ex presidente y esposo de la presidente actual) para un cargo internacional, por razones obvias y evidentes, las fuentes oficiales simulan sentirse ofendidas e indignadas y pretenden adjudicar a ese elemental gesto un carácter agraviante de toda la nación.
7) Sus ciudadanos se acusan mutuamente de corrupción, se tratan de ladrones, se cruzan públicamente los más serios insultos, y los debates públicos carecen de toda profundidad.
Evidentemente Argentina atraviesa por una etapa de enorme decadencia, de crisis cultural y moral, de la que todo el mundo desea que salga pero sin encontrar en ella misma el hondo y claro deseo de hacerlo. En su decadencia, salpica a sus vecinos.