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Kirchner: victoria, ofensiva y riesgo
por Rosendo Fraga
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Kirchner considera que ha obtenido un éxito político rotundo con la aprobación de la estatización de las AFJP. En su visión, logró estatizar un sector clave por los fondos que manejaba, lo que parecía muy difícil de alcanzar; pudo reconstruir una mayoría oficialista en el Senado, la que estaba desarticulada desde el conflicto con el campo; la estatización le permitió además reconstruir una alianza con sectores de izquierda, la que estaba debilitada por su retorno al PJ; no sólo fracasó la movilización en defensa de las AFJP, sino que al mismo tiempo no tuvieron éxito masivo las movilizaciones que reclamaron contra la inseguridad y la protesta del campo, que siguió desarticulada; por último, logró doblegar el mercado del dólar con la metodología de Guillermo Moreno, lo que constituía su riesgo político más importante. En cuanto al poder político, cerró su alianza con los intendentes del conurbano bonaerense, ya que todos ellos irán a la interna para elegir autoridades partidarias con lista única y reconstituyó la alianza política con Moyano, deteriorada por el fallo de la Corte sobre libertad sindical. El mes que va desde el 21 de octubre, cuando trascendió esta estatización, al 20 de noviembre, cuando el Senado le dio sanción definitiva, significa para Kirchner la reconstitución de su poder político quebrado por la protesta del campo en julio. La ausencia de Cristina en los últimos días por su gira al Magreb permitió que el ex presidente explicite reiteradamente que es él quien ejerce el poder real en Argentina.
Sobre estos hechos, Kirchner ahora redoblará la apuesta en pos de consolidar el poder alcanzado. En el Congreso buscará la pronta sanción de la prórroga de la emergencia económica y el impuesto al cheque, lo que tendría sanción definitiva antes de Navidad. Ha lanzado una ofensiva para desestabilizar al Vicepresidente Cobos -quien sigue siendo el político con mejor imagen-, instalando como posibilidad su renuncia. Mantendrá la presión de Moreno para contener el dólar y utilizará la misma metodología para evitar despidos y suspensiones en las empresas grandes y medianas. Intensificará la ofensiva que ha iniciado sobre Macri, incentivando protestas callejeras y paros como el docente. Intentará presionar sobre los medios de comunicación, reinstalando el proyecto de reforma de la ley de radiodifusión y presionando con temas como el monopolio de las telefónicas, el triple play y la norma digital. Avanzará en la alianza con Moyano, realizando concesiones como la doble indemnización -que podría ser reestablecida por decreto al sancionarse la ley de emergencia económica- pero sin permitir su consolidación por otro lado, utilizando para ello la relación con la CTA y el nuevo escenario que abre el fallo de la Corte sobre libertad sindical.
Pero en el mes en el cual Kirchner considera que ha reconstruido su poder, lo cual le permite ahora pasar a la ofensiva, se han deteriorado variables económicas, sociales y políticas. Ante todo, no hay en la opinión pública una recuperación del Gobierno, correspondiente a la supuesta recomposición del poder. Las expectativas económicas sobre la Argentina se han deteriorado significativamente y los síntomas de recesión son inocultables, pese a la manipulación de las cifras oficiales. Bolsa, bonos y actividad económica muestran un fuerte deterioro durante el mes en el cual el Gobierno considera que ha reconstruido su poder. La situación social se deteriora rápidamente, los despidos en el trabajo informal se realizan en forma inmediata al igual que la reducción de salarios y en las Pymes -donde el empleo ha comenzado a caer aun en los datos oficiales- se dan proceso de reinformalización, para mantener el nivel de ingreso en mano de los trabajadores. En lo político, la oposición muestra voluntad de unificación. Por un lado, el acercamiento UCR-Carrió da señales hacia Cobos y el Socialismo, esbozando un frente no peronista. Por otro, al formalizar Solá su bloque propio en la provincia de Buenos Aires y promover Duhalde un acuerdo entre él y Francisco De Narváez, se reconstruye la posibilidad de un frente opositor del peronismo disidente con el PRO. Los temas de corrupción siguen deteriorando al Gobierno, aunque éste logra moderar las causas en la justicia.
En la política exterior, si bien la visita de la Presidente al Magreb deja resultados positivos, el aislamiento internacional de la Argentina se ha hecho evidente por la Cumbre de la APEC. Las exportaciones argentinas a los países del Norte del África han crecido aproximadamente 15% en volumen y cerca del 80% en precio en lo que va del año. Pero el comercio con la región no llega a ser el 4% del total de las exportaciones argentinas. La Cumbre de los 21 presidentes de los países de la APEC (la Asociación del Asia-Pacifico) puso en evidencia el aislamiento argentino. Es que, teniendo que viajar a Lima, realizaron giras por América Latina los presidentes de Rusia, China y Corea del Sur entre otros y ninguno de ellos estuvo en Argentina. Brasil, Chile, Venezuela y Cuba, además de Perú, sede de la Cumbre, fueron los países más visitados. Esto pone en evidencia que el deterioro de la imagen internacional de la Argentina no se reduce a los países del G7, que son los desarrollados. Kirchner ha decidido insistir con su candidatura para la Presidencia de UNASUR, pese a la resistencia a su candidatura de los presidentes de Colombia, Perú y Uruguay. La forzada argumentación argentina es que consenso no es unanimidad. Al mismo tiempo, se cumplieron dos años del corte continuo con Uruguay en Gualeguaychú, mostrando que en este conflicto no se logró ningún avance.
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