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Año I - Nro. 42 - Uruguay, 5 de setiembre del 2003

Soledades
Carta de Juan Salvador Gaviota
Encerrado en esta caja de cristal
Caracolitas Blancas
La Dama del Lago
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

      

Hola hermanas gaviotas de nuestra Playa.
Continuo con la narración
Me quede pasmado.
- ¿Donde estamos ?
En absoluto impresionado por el paraje, el Mayor ignoró la pregunta.
- Es obvio que estamos en un planeta que tiene un cielo verde y un estrella doble por sol.
Lancé un grito de alegría, el primer sonido que había pronunciado desde que dejara la tierra:
-¡¡¡¡Resulto!!!!
-Bueno, claro que resultó, Juan. Siempre resulta cuando se sabe lo que se hace. Y ahora, volviendo al tema de tu control...
Cuando volvimos, había anochecido.
Las otras gaviotas me miraron con reverencia en los ojos dorados, porque me habían visto desaparecer de donde había estado plantado por tanto tiempo.
- Soy nuevo. Acabo de empezar. Soy yo quien debe aprender de vosotros.
- Me pregunto si eso es cierto, Juan. Me dijo Rafael, de pie cerca de mí. - En Diez mil años no he visto una gaviota con menos miedo de aprender que tú. La Bandada se quedó en silencio e hice un gesto de turbación.
- Si quieres podemos empezar a trabajar con el tiempo me dijo Chiang, hasta que logres volar al pasado y el futuro. Y entonces, estarás preparado para empezar lo más difícil, lo más colosal, lo mas divertido de todo. Estarás preparado para subir y comprender el significado de la bondad y el amor.
Pasó un mes, o algo que pareció un mes, y continuaba aprendiendo con tremenda rapidez. Siempre había sido veloz para aprender lo que la experiencia normal tenía para enseñarle, y ahora, como alumno especial del Mayor en persona, asimilé las nuevas ideas como si hubiera sido una Supercomputadora de plumas.
Llego al fin el día en que Chiang desapareció, Había estado hablando calladamente con todos; exhortándonos a que nunca dejáramos de aprender y de practicar y de esforzándonos por comprender más acerca del perfecto e invisible principio de toda vida.

Y por el momento los dejo hasta ahí, esperando que les haya interesado mi narración, y esperándolos la próxima en mi 8a carta.
Hasta luego

Juan Salvador Gaviota

Fuente: El libro de "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach.

Jorge Alberto