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Año I - Nro. 26- Uruguay, 16 de mayo del 2003

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ENTRE CANGUROS Y PRESUPUESTOS

Por: Walter Amaro - Sydney/Australia

Muchos habitantes del planeta mantienen en sus retinas la imagen simpática y agradable del famoso personaje de la serie de televisión. Pero, este animalito que para muchos luce frágil y tierno, puede llegar a convertirse en una seria amenaza para el desarrollo agropecuario y el balance ecológico de un país como Australia.
El canguro pertenece a la familia del macropodidis, y si bien existen aproximadamente 54 especies de estos animales, el más notorio es el que todos conocemos por las aventuras del recordado Skippy, creo que así se llamaba el héroe infantil de la TV. Sin embargo, muchos desconocen que el canguro macho (difundido en todo el continente australiano), cuyo pelaje puede variar desde el rojo pálido a un rojo intenso, puede alcanzar un metro y medio de altura, y no siempre es muy amigable. Cosa similar ocurre con el canguro gris, difundido en Australia Oriental y el Sur. Los "wallabies" en cambio, son mucho más pequeños y no representan ningún tipo de peligro, excepto el daño que ocasionan a los agricultores.

Justamente, y gracias a su capacitad reproductiva, su número, tiene que ser atentamente monitoreado con el propósito de evitar daños y perjuicios en el territorio nacional, puesto que por momentos devastan muy a menudo cosechas enteras.

Por este motivo, todos los años el gobierno australiano establece el número de cabezas a matar, pero recientes decretos estatales autorizan a los ganaderos y agricultores a exterminarlos en forma indiscriminada.
De todas formas, el número de animales a eliminar se establecía sobre una base de estudios realizados por tierra y aire, alcanzando cifras de seis dígitos, los canguros ejecutados en ciertas temporadas.
El departamento gubernamental competente que establece el número de cabezas a eliminar, es la "Dirección del los parques australianos nacionales y el departamento de vida salvaje" traducido al idioma castellano.
El canguro se convierte en serio peligro para los automovilistas al cruzar rutas y carreteras, particularmente por las noches. Es un animal que se encandila fácilmente y queda tieso cuando se aproximan los vehículos, causando serios accidentes con un trágico y elevado saldo de víctimas fatales. Además, las compañías de seguro pagan más de 4 millones de dólares anuales, en concepto de reparación de vehículos por los accidentes en los cuales los canguros están involucrados. Eso en lo que tiene que ver en la seguridad vial, pero todavía hay más.
Informes provenientes de la zona rural de Victoria, capital de Melbourne, Australia, dan cuenta de una populación de canguros fuera de control, invadiendo y devorando cosechas, matando perros, e inclusive, poniendo en serios aprietos a los granjeros del lugar que temen por su propia integridad física.
Los denunciantes estiman que la prolongada sequía que azota el país, particularmente en zonas desérticas, han animado a los canguros a bajar a los pobladíos. La falta de agua y alimentos han estresado los marsupiales al extremo de atacar a quien interfiera su camino en la búsqueda de alimentos y, hoy por hoy, niños y mujeres no se animan a salir a sus jardines con la tranquilidad acostumbrada.
Todo esto no es un hecho casual. La falta de controles más estrictos, y el poner sobre los hombros de los agobiados agricultores el peso del control de la población animal, desencadenan situaciones como ésta. Millones y millones de dólares en pérdidas vienen a castigar cada vez más el sufrido bolsillo de la gente del campo.
Mientras tanto, el nuevo presupuesto federal, entregado en esta semana por el ministro de economía Peter Costello, no contempla para nada la situación del agro -ni la de nada- en la dimensión esperada. Por el contrario, luego de saquear nuestros bolsillos con impuestos vergonzosos, las dávidas con la cual pretenden acallar nuestra comprometida situación familiar se ven como cosa de risa, sino fuera porque la cosa es muy seria. Un "saving", un ahorro de 4 dólares semanales para aquellos que ganan más de 30 mil dólares anuales, es una bofetada en pleno rostro para los obreros y jubilados. Estos últimos ven menguar ese ahorro a AU$1,75, el equivalente a una botella de leche.
Cuando el gobierno espera un año pródigo en crecimiento; estabilidad y bajo interés en la tasa de préstamos, y un superávit de miles de millones, no se entiende cómo no tratan de poner un bálsamo sobre los estratos sociales más desposeídos.
Se preocupan más por diagramar un posible llamado a elecciones adelantadas, tratando de captar un nuevo período en el gobierno, aprovechando la debilidad por la que atraviesa el principal partido opositor, que despertar la simpatía de la clase obrera. Pero bueno este es tema de nuestro próximo encuentro. Por ahora los invitamos a reencontrarnos en siete días. Sin apuros y sin "calentarse" porque, según dicen los australianos: si las cosas "andan", para qué cambiarlas.
La flema anglo-sajona se nos pega en el orillo... Lo que no se nos pega es la indignación propia de los latinos, por ver a la gente ser postergada una vez más, inclusive en Australia. Pero a todo esto, el tema era el de los canguros. Y claro, cómo va a ver planes para ocuparse de estas cosas tan ridículas cuando el presupuesto se ha destinado a la modernización de los ejércitos. La compra de nuevas tecnologías, aviones y mejorar los sistemas de seguridad antiterrorista son prioridad del gobierno. Mientras tanto, la salud, educación y otras yerbas, quedaron nuevamente a la deriva, o en el tintero, hablando en criollo.
Un viejo amigo dice siempre que hay que ver las cosas desde el lado positivo. ¿Será entonces que aprovecharemos los bajos intereses para invertir en una nueva mansión? ¿O qué con la platita que hará el gobierno vendrán más turistas uruguayos a visitarnos? A lo mejor con el ahorro de 4 dólares en 40 o 50 años podremos cambiar de auto. Quizás al haber menor educación nos acomodemos en un mejor empleo. De últimas al no tener un buen sistema de salud trataremos de no enfermarnos tan seguido... en fin, a lo único que no le encuentro buen acomodo es a lo de los aviones nuevos. ¿Será para entonarnos en una nueva cruzada junto a George W. Bush, o será para poder contar mejor los canguros?