Mercosur apoya a Argentina tras apelación de isleños en la ONU: ¿Adiós a la autodeterminación?

Por : Nicolás Pérez

Posiciones Enfrentadas en la Soberanía de las Islas Falkland

En la última semana de junio, dos eventos destacaron la profunda división sobre el futuro de las Islas Falkland, ilustrando el choque entre dos lógicas difíciles de conciliar. Por un lado, la defensa del derecho de autodeterminación de los isleños en la ONU y, por otro, el respaldo de los gobiernos sudamericanos a la reclamación de soberanía de Argentina.

El 30 de junio, durante la clausura de la 68ª Cumbre Presidencial del Mercosur en Asunción, los estados miembros y asociados del bloque emitieron una Declaración Especial. En ella reafirmaron su apoyo a los «derechos legítimos» de Argentina sobre las Islas Falkland, Georgia del Sur, Islas Sandwich del Sur y las áreas marítimas circundantes. La declaración, firmada por los presidentes de Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay, así como por el Ministro de Relaciones Exteriores argentino Pablo Quirno —en ausencia del presidente Javier Milei—, cuestionó las actividades económicas británicas en la zona disputada. Además, encargó a Uruguay, como presidente pro tempore, presentar una nueva propuesta ante la ONU para reanudar las negociaciones bilaterales. Este paso no representaba una novedad, sino la continuación de una postura que el bloque ha mantenido desde la Declaración de Potrero de los Funes en 1996.

La Perspectiva de los Isleños en la ONU

Cinco días antes de la cumbre del Mercosur, el 25 de junio, dos miembros de la Asamblea Legislativa de las Islas Falkland, Dorothy «Dot» Gould y Michael Goss, presentaron su posición ante el Comité de Descolonización de la ONU (C24). Ambos defendieron el derecho a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago y renovaron la invitación, nunca aceptada desde 1965, para que el comité enviara una misión de visita a las Islas. Goss cuestionó abiertamente el esquema apoyado por el Mercosur, que propone una negociación bilateral entre Argentina y el Reino Unido sobre el futuro de las Islas, sin la participación de sus habitantes. Calificó este enfoque como una «transferencia de propiedad disfrazada de diplomacia», argumentando que, dado que la Constitución argentina establece la recuperación de la soberanía como un objetivo «permanente e irrenunciable», cualquier negociación tendría un resultado predeterminado.

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Goss hizo una distinción crucial ante el comité entre los «intereses» y los «deseos» de los isleños. Mientras que las resoluciones invocadas por Argentina y el Mercosur hablan de considerar los «intereses» de la población —que podrían ser definidos por otros—, los representantes exigieron el reconocimiento de sus «deseos», expresados por ellos mismos. Gould, por su parte, utilizó su testimonio personal para subrayar la autonomía de la comunidad isleña. Recordó su llegada a las Islas a los cinco años, describió una comunidad de alrededor de 3,600 personas originarias de más de setenta países, y destacó que el territorio financia su propio sistema de salud y educación sin solicitar fondos al Reino Unido. Ambos citaron el referéndum de 2013, donde el 99.8% de los votantes optó por permanecer como un Territorio Británico de Ultramar.

Un Conflicto sin Resolución Inmediata

Estas dos posiciones reflejan lecturas incompatibles del mismo principio. Argentina reclama la soberanía como una política de estado y sostiene que las resoluciones de la ONU no contemplan la autodeterminación de los isleños, a quienes considera una población trasplantada. El Mercosur respalda esta reclamación y llama a reanudar las negociaciones. Por su parte, el Reino Unido, que ha administrado el archipiélago desde 1833, condiciona cualquier negociación a los deseos de los habitantes y defiende su derecho a la autodeterminación. Los isleños, que no son parte formal del conflicto entre los dos estados, exigen ser reconocidos como tal. La semana resumió, sin un intercambio directo, el núcleo de un desacuerdo que la ONU ha examinado durante seis décadas.

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