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A medida que avanza la campaña y a pesar de que ya somos viejos en esto, no deja de asombrarnos en nuestras visitas a los barrios la cada vez mayor disparidad en las condiciones de vida de la gente. Vemos agrandarse mucho más rápido de lo deseado a un grupo de uruguayos cuyas condiciones de salud, educación, comodidad, ausencia de prestaciones, carencias acumuladas, y sobre todo la ausencia de posibilidades de mejoramiento de su condición asustan.
Más de una vez volvemos a nuestra casa con ganas de dejar todo ante la grandeza del desafío, temerosos de meternos en una tarea casi inalcanzable la de igualar a la gente, por lo menos en sus condiciones de arranque .nos metemos en el muro de nuestra casa y esa realidad queda afuera, no nos toca, no nos llega.
La Sensación de que ese muro se está construyendo en el país entero con gente de uno u otro lado según su suerte o lo que es peor la de sus padres nos revela, la idea de que cada vez será más difícil pasar de un lado a otro de ese muro nos genera prácticamente repugnancia, no es ese el Uruguay que queremos, no es ese el Uruguay que teníamos ni es ese el Uruguay que debemos tener.
El Uruguay debe buscar en forma urgente derrumbar ese muro, la integración social es quizás o sin quizás, la mayor urgencia que nos rodea, parar la marginación, frenar la división, no permitir avanzar la cultura de segregación y desesperanza en los más pobres ni permitir avanzar la cultura del desentendimiento en los más poderosos.
Cortar la brecha, no aceptar que aquellos niños no tienen un luz en su camino futuro, que con suerte llegarán a grandes, que serán los delincuentes del mañana, que llevan el cartel de peón en la frente desde los 3 años, no es así no debe ser así, no son nuestro hijos, pero son los hijos de nuestro país y con ellos compartirán el futuro.
Allí debe jugar su papel el Estado y también para eso debemos despertar este la conciencia de los particulares.
El Gobierno de hoy pretendió romper el muro tomando dinero de lo que trabajan para repartir igualdad entre los más cadenciados, le salió mal, muy mal, apostó a la Aspirina, un poco de plata, alguna canasta, algún refugio, nada que quedase, nada que generé el empujón que muchos precisan para salir adelante, los hizo o trato de hacer un poco más felices en su pobreza, no apostó a transformarlos a hacerlos salir de pobres, no educó, no curó, no impulsó, no generó trabajo propio al conocimiento de esa persona, no trasmitió valores, no ordenó valores trastocados, no supo, no pudo y agrandó el problema, no importan las culpas ni las causas importa el futuro.
Aquellas viviendas de los 90 son hoy cáscaras vacías donde en su interior no hay ni muebles ni alegría, donde se mira desde adentro como se descascarán las paredes y evolucionan hacia chozas modernas donde aumentan los moradores para compartir el mismo y flaco ingreso; a la vez son, debemos hacerlas ser la base sobre donde reconstruir el porvenir de su gente, significaron en su momento un comienzo, un punto de partida para la superación, desde ellas deberemos generar otra vez la esperanza del mañana posible y MEJOR.
Un Estado POTENCIADOR de su gente, es necesario que comience a funcionar cuanto antes, que le de a la gente las posibilidades de desarrollo individual, armas con que salir a pelearla en mejores condiciones para que despierten la ilusión de superación posible, para que alcancen progresos económicos individuales que los hagan creer y no odiar.
La escuela pública fue y debe volver a ser la igualadora por excelencia, la que contiene, la que vende valores, la que enseña y muestra caminos, la que permite que unos y otros se mezclen para beneficio de ambos, la que evita que unos vivan sin conocer la existencia del otro, ese es el primer paso .
La educación en un sentido amplio debe ampliarse en sus alcances y ofertas para permitir que mucha gente acceda a cursos, oficios, mejoramientos de sus conocimientos, para que de esa manera “valgan” más, tengan algo para vender más caro que les permita ganar mejor y mejorar sus circunstancias de vida.
La Salud, debe salir de los grandes centros hospitalarios y meterse en los barrios para llegar antes que sea tarde para prevenir para curar a tiempo, y hasta para enseñar normas básicas que empiezan en la higiene del lugar donde viven y la personal .
La Vivienda, también en un sentido bien amplio, que debe ir desde la mejora de la casa en la que habita hasta la construcción de nuevas viviendas que permitan ver llover desde adentro como le gusta decir a Lacalle y que tanto cambia el ánimo y la seguridad de la gente.
El Orden debe restablecerse en forma firme e inmediata, el vecino no puede compartir su infortunio ni su falta de cosas con otro vecino que desde el hurto, la rapiña o la venta de drogas logra metas que para el son inalcanzables desde su trabajo, de ser así los hijos de unos y otros sabrán clarito cuál es el camino para vivir mejor, entre el trabajador y el ladrón querrán lo de este último.
Con estas y otras medidas deberemos asumir el mayor desafío que el Uruguay tiene por delante, erradicar la pobreza, no mimarla, no lisonjearla con limosnas sino elevar su condición aunque más no sea a la humildad, la misma que existía antes y hacía al Uruguay un país con gente humilde pero no con gente pobre.
La inclusión social y la difusión y creación de metas comunes a todos son la mejor forma de evitar las conductas indeseadas, la semilla de la esperanza debe plantarse y regarse desde el Estado y desde la Sociedad la que deberá participar en forma directa a través de los instrumentos que sean, ONG, clubes, sociedades, asociaciones, etc. todos aquellos que puedan cubrir las ausencias y construir los puentes entre un lado y otro del muro.
Los que piensen que por que están de el mejor lado del muro están fuera del peligro deberían saber que las divisiones generan odios, rencores, ausencia de identificación con el otro y que llega un momento en que el muro se rompe o se salta y nos encontraremos cara a cara con un uruguayo que lejos de sentirnos propios desde la ajenidad nos devolverá de la peor manera el precio de nuestra indiferencia.
El Uruguay grande en su gente, grande en sus cosas, es en realidad un país muy chico en dimensiones y números como para tolerar esas divisiones, no es fácil pero menos aún imposible romper esa división, no es difícil volver a generar el país donde todos tienen las mismas posibilidades de llegar al mismo lado lo que sí es urgente empezar a hacerlo sino cada vez más quedarán en el camino sin vuelta al ruedo posible.
Un Uruguay con corazón, con dirección y con acción, potenciador de su gente, generador de oportunidades de desarrollo individual, un Uruguay inclusivo y comprometido, un Uruguay como el de nuestros padres y nuestros abuelos, ese es el Uruguay que teníamos, ese es el Uruguay que tenemos que recuperar, esa es la tarea y en ella estamos, a ese Uruguay lo convocamos, usted puede elegir entre quedarse quieto en su lado del muro o participar en la tarea nacional de tirarlo abajo, de lo que usted haga dependerá el Uruguay del mañana, y no hablamos de voto, hablamos de compromiso.
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