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Año III - Nº 178
Uruguay, 21 de abril del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
¿Problema ambiental
o problema económico?
* Raúl Seoane
 

Una nota de Félix Duarte publicada en Tribuna de Periodistas, analiza la razón de que las plantas de celulosa se hayan instalado en Uruguay, de lo que se desprende que la localización de las plantas está dada por la ubicación geopolítica en la cual se encuentra nuestro país.

Si el "incorruptible" Busti no hubiera solicitado un desorbitante incentivo, las plantas se hubieran construido del lado argentino, y en la Provincia de Entre Ríos. Al no poder ser así, las plantas lo único que hicieron fue cruzar el río e instalarse en Fray Bentos.

No es ningún secreto que sólo la planta de Botnia procesa más toneladas que las diez y pico plantas, todas juntas, de Argentina. Si a Botnia le agregamos la de ENCE y la futura de Stora Enso, las plantas celulósicas argentinas van terminar desapareciendo, no por obsoletas, que sí lo son, sino por una simple ecuación económica.

Ministra de Finlandia suspende visita a la Argentina

MONTEVIDEO - La ministra de Comercio Exterior y Cooperación para el Desarrollo de Finlandia, Paula Lehtomaki, canceló su visita a la Argentina por una "sensación (de) que no sería bienvenida", a raíz del conflicto por dos plantas de celulosa a instalarse en el Uruguay, según informó a la AP el cónsul honorario Andrew Cooper.La ministra mantiene su plan de visitar Chile, Perú y Uruguay.
Un comunicado al respecto fue hecho llegar el jueves a la AP por el cónsul Cooper y la decisión parece poner en evidencia la incomodidad del gobierno de Finlandia por el conflicto entre Uruguay y Argentina por la construcción de una planta de celulosa finlandesa, Botnia, a un costo de 1.200 millones de dólares.
El comunicado de Cooper dijo que la visita de Lehtomaki a la Argentina se había preparado hace tiempo con el objetivo de desarrollar de una manera amplia las relaciones entre Finlandia y Argentina.
"Lamentablemente, se ha producido últimamente una sensación de que la huésped no sería bienvenida", dijo el informe.
Agregó que "los objetivos de la visita están en peligro al quedarse bajo la sombra del desacuerdo entre Argentina y Uruguay sobre dos plantas de celulosa, una controversia en la cual el gobierno de Finlandia no es una de las partes".
Señaló que espera mas adelante poder programar de nuevo la visita.
Lehtomaki tiene previsto visitar Chile, Perú y Uruguay entre el martes próximo y el dos de mayo, "desarrollando las relaciones económicas, las exportaciones e inversiones".

En su nota, Félix Duarte se pregunta ¿Estos vienen a procesar los árboles del chiquito Uruguay? ¿Por qué vienen todas a Uruguay, tan poca cosa él, y no van a la Argentina, que tanto hizo para que -Busti mediante- se quedaran en el reino del dueño del Poder, o sea Don K?, pero el propio Duarte se contesta diciendo que La ubicación de Uruguay en la cuenca es muy privilegiada, al estar ubicado en la puerta de entrada de una red navegable que va -y trae- desde muy adentro del continente sudamericano.
Además es el nudo de comunicación, con rutas que se unen a los tres puentes y están los mejores puertos del Cono Sur (Paysandú, Nueva Palmira, Montevideo y el oceánico que se construirá en la zona de Rocha) ¿Por qué los puertos de Uruguay son muy buenos y el de Buenos Aires, por ejemplo, no lo es? El Uruguay al desaguar en el Plata imprime su dirección inicial e influye en el Paraná que lo hace en forma lateral a través e una serie de canales desarrollados en una vasta zona del delta. Estos dos ríos dejan barro y suciedad en Buenos Aires, lo que no ocurre con Montevideo. El futuro plantea que Uruguay se convierta en un centro de todo el Cono Sur, para procesar madera y fabricar celulosa...
Además tiene otro detalle muy seductor. La legislación. Uruguay tiene leyes que favorecen la inversión, en algunos casos con demasiada liberalidad, como son las zonas francas. Rutas desde todo el Cono Sur, Buenos puertos a corta distancia y legislación, son aspectos que hacen atractivo a una empresa a hacer base en este país. Hay opiniones de que el movimiento que impulsa Busti, con la tácita aprobación de Kirchner, más que una posible o eventual contaminación es para frenar que se haga realidad ese polo de desarrollo que habría en Uruguay en un futuro cercano.

El Corte de Puentes

En reiteradas oportunidades lo hemos dicho: "El corte de los puentes internacionales perjudica más a Argentina que a Uruguay" y lo hemos demostrado con números. Esto lo refleja un artículo de Joaquín Morales Solá en el Diario La Nación, cuando dice El encontronazo con Uruguay no es, en ese contexto, un buen antecedente. Brasil comenzó a moverse; Uruguay se lo está reclamando. Los gobernadores del sur brasileño braman además contra los cortes de los puentes en el litoral argentino: no pueden comerciar con la Argentina y Chile.

Otra demostración de esta afirmación fue la reacción de los comerciantes de la ciudad de Colón, a mitad de esta semana, "echando a patadas" a los piqueteros que se habían adueñado del puente, porque la gran mayoría de estos comerciantes tienen como clientes a los vecinos de la ciudad de Paysandú.

El Mercosur

La razón de que el gobierno argentino no quiera llevar al conflicto al Tribunal del Mercosur, es muy simple y lo explica Morales Solá en esa misma nota Montevideo habla sólo del Mercosur o de La Haya para denunciar los cortes de los puentes. La propia diplomacia argentina asegura que la Argentina perderá por tres a uno en el Mercosur.

La Haya

A su vez, en un artículo publicado en Informe Uruguay Nº 170, Jorge Asís había realizado un prolijo análisis de que el gobierno argentino también perdía en esta instancia, y es dable recordar lo que decía en esa ocasión: la Argentina se encamina hacia el papelón irreparable de La Haya donde según Oberdán Rocamora perderemos 13 a 2.

El problema ambiental vs. el problema económico

Wayne Dwernychuk, uno de los científicos que analizó el informe del Banco Mundial sobre el impacto acumulado de las plantas de celulosa en Fray Bentos, afirmó el viernes pasado que la posición argentina es "bastante hipócrita". Hablando con Pedro Lemos desde Australia por intermedio del servicio de Internet, hemos llegado a la conclusión que esta es la opinión mundial, no sólo de la posición Argentina en este conflicto, sino en general sobre el gobierno de ese país.

Desgraciadamente, la incompetencia del presidente y de los políticos argentinos están llevando a que Argentina se encuentre cada vez más aislada del contexto internacional, y aquí es totalmente factible la teoría de Manuel Flores Silva, que se aúna con la de Félix Duarte en que el futuro plantea que Uruguay se convierta en un centro de todo el Cono Sur, para procesar madera y fabricar celulosa... cosa inconcebible en la estrechez mental del actual gobierno argentino, ávido de inversiones para poder mantenerse en el poder.

Si en el reportaje que le hiciera Rolando Hanglin al científico canadiense, éste asegura firmemente que las plantas uruguayas trabajarán con la última tecnología conocida en materia de blanqueo de la celulosa y en el tratado de los efluentes, y de que no existirá contaminación de ningún tipo, incluyendo la carencia de olores y humos, la única teoría válida que queda en pie, dado que la ambiental queda desechada, es la económica; la Argentina NO quiere que Uruguay crezca económicamente y para ello ha desatado este conflicto, por un lado políticamente, y por otro al sentirse despechada por la decisión de los finlandeses de construir las plantas en nuestro país.

Muchos periodistas argentinos están alertando sobre la falacia del crecimiento de la Argentina publicitada por su gobierno. En el diario La Nación se refleja claramente esta situación, cuando Joaquín Morales Solá dice: Algo está sucediendo para que un país que creció -y crece- al 9 por ciento en los últimos tres años y medio no seduzca a la inversión extranjera. Influyen el trato a los inversores que ya están en el país (ningún decreto sobre tarifas termina definiendo las tarifas, por ejemplo), y la decisión de poner un duro con fama de machacador de empresarios para domesticar los precios. Por lo tanto, volvemos a nuestra posición inicial, el problema no es ambiental, el problema con las pasteras es totalmente económico, y convalida la teoría de Flores Silva.

La diarrea de un ministro

Desde el comienzo de esta disputa con final anunciado, resultó perentorio observar que el kirchnerismo primero alentó los cortes de ruta, luego no supo cómo desactivarlos, y finalmente se embretó estúpidamente en un conflicto diplomático con los hermanos uruguayos que se dirimirá en la Corte Internacional de La Haya.
Las usinas de información kichneristas intentaron convencer a Tabaré Vázquez de reunirse en una cumbre bilateral para zanjar la disputa, al mismo tiempo que buscaba presionarlo con los piquetes pseudo ambientalistas. Harto de ese doble juego, el uruguayo tiró la pelota afuera y el Ejecutivo del país vecino mordió el polvo de la desazón.

Esta desazón, más bien llamada bronca por el rechazo, fue el motivo de la diarreica verborragia de Aníbal Fernández, primer kamikaze pingüinero, y que analizáramos en nuestro número anterior. A esto debemos agregar cierta "envidia" ante el nucleamiento de todo el pueblo uruguayo y de los políticos de todos los partidos detrás de una Cuestión de Estado: "Las Papeleras son Uruguayas y se construirán", lo cual es también dicho por la oposición, ya que Mauricio Macri, lider del Pro, ha dicho en reiteradas oportunidades que 'Hay que decirle la verdad a la gente: las papeleras se construirán', afirmando que el rol de Argentina en el conflicto con las plantas es el de controlar los índices de contaminación. Todos estos pelotazos en contra, están obligando al "anacrónico" pingüino a intentar hacer lo mismo, y por eso el domingo pasado apareció la Ciudad de Buenos Aires empapelada con afiches que rezan "Una causa de todos. No dejemos solo a Entre Ríos. No a la violación del río Uruguay. No a las papeleras ENCE y Botnia", buscando demoníacamente, el sumar al pueblo argentino a sus reclamos.

El "empapelamiento" de la ciudad de Buenos Aires, confirma lo que muchos analistas y periodistas se han preguntado ¿Quién les paga a los "ambientalistas" entrerrianos?, ya que los cientos de afiches pegados en Buenos Aires tienen un costo monetario bastante alto. ¿Habrán sido impresos con papel de la empresa clarinista Papel Prensa, en los talleres gráficos del multimedio?

Algo que confirmaría el hecho de que todo este movimiento está siendo orquestado, son las declaraciones de algunos voceros, en los cortes de los puentes, que con total desparpajo dicen en los reportajes televisados que no pertenecen a esa ciudad sino que vienen de otras ciudades a ayudar a sus hermanos piqueteros, lo que se podría tomar como que son "punteros políticos" enviados a manejar y concientizar a la masa de vecinos engañados. Entonces, vuelvo a reiterar que este conflicto no tiene una base ambiental, sino económica/comercial.

Muy acertadas fueron las palabras del ex Canciller uruguayo Sergio Abreu, cuando dijo ¿por qué se quiere detener la obra? Porque contamina. Entonces la respuesta es: si contamina esta obra, ¿qué parámetros debe observar? Y si observa parámetros internacionalmente aceptados entonces puede funcionar. Ese planteo lo debe hacer Uruguay quién estableció los requisitos a las empresas en el territorio nacional y además importó requisitos de la Unión Europea y otras normas internacionales. Eso, si el problema es exclusivamente ambiental. Ahora, si el problema es político y además es económico y comercial, o si simplemente es geopolítico en la visión de la región, entonces ya sería un poco más complicado. Pero lo que no sería razonable es que se establezcan criterios y estándares para determinados emprendimientos a nivel del Río Uruguay y las empresas instaladas en las riberas del Río Paraná estén exentas de ese tipo de obligaciones. No puede Argentina exigir que Uruguay cumpla requisitos que ella ostensiblemente incumple en todo su territorio con diez plantas de suma importancia sobre un río que descarga sobre el Río de la Plata que es otro recurso compartido.

Conclusiones

La primera conclusión que se puede sacar de todos estos hechos, es que Uruguay no tiene ningún problema con sus plantas procesadoras de celulosa y en ámbitos jurídicos internacionales tiene la ley a su favor, porque los argumentos argentinos se dan de patadas con sus acciones contaminantes, tal cual lo hemos explicitado en este artículo con las declaraciones de uno de los dos técnicos que emitieron el último informe ambiental para el Banco Mundial, pero la mayor desgracia de todo este conflicto es que dirigentes ineptos están llevando a un gran país como la Argentina hacia su ruina total, lo cual va a ser muy duro para revertir por los futuros gobernantes, porque el haber generado que Botnia se trasladara a Uruguay, por las razones que todos conocemos, y la ilógica negativa del gobierno a aceptar que esas plantas no contaminan desoyendo todas las pruebas científicas imparciales, es una enorme piedra negra en el camino de futuras inversiones para ese país, y lo peor de todo es que el gobierno argentino no quiere darse cuenta y sigue con sus caprichos. Hasta tanto llega el problema, que la Primera Ministra de Finlandia canceló su visita a ese país, (ver recuadro) con lo cual si Argentina no recibe inversiones, con esta deserción va a recibir menos.

En segundo lugar, vemos como la Argentina, otrora poderoso país del Cono Sur, queda cada vez más aislada internacionalmente y comienza a perder inversiones y mercados externos. Como ya hiciera notar Félix Duarte, la posición geopolítica, un buen conjunto de leyes económicas y el respeto de nuestro país por los acuerdos firmados, hacen de Uruguay un país que, a ojos de los inversores, está siendo bien visto, por lo que nuestros gobernantes tienen la obligación de aprovechar esta coyuntura para incentivar los procesos de inversión de nuestro país, promoviendo leyes y reglamentos acordes a esto, para de una vez por todas concretar el proyecto del Uruguay Productivo que hoy sólo está bosquejado en papeles, y que debe llevarse a la práctica aprovechando el excelente momento que vive nuestro país a nivel internacional.

Inventario
  • Argentina tiene 13 plantas que SÍ contaminan pues son ya obsoletas pero no se mencionan. Esas trece plantas, todas juntas, producen la mitad de lo que procesará la de Botnia, una de las dos que instala Uruguay. Y vendrán otras a Uruguay lo que va a liquidar esa industria en Argentina. La madera de Argentina va a serle más redituable venir a Uruguay.
  • El objetivo de Argentina es impedir que Uruguay se desarrolle en su industria maderera.
  • Hay un secreto a voces. Pocos se atreven a decirlo. Pero si los finlandeses hubieran coimeado en el momento justo, el conflicto no hubiera existido. Es más, posiblemente se pueda instalar una papelera en la Plaza de Mayo con solo acudir a los pasillos adecuados con la "estrategia" justa. Entre los decretos de Busti promoviendo la instalación de las papeleras en Entre Ríos, pasando por las publicaciones en medios gráficos donde las sonrisas del gobernador ocupaban media plana, hasta el conflicto actual hay un silencio no explicado. Si los finlandeses se hubieran comportado conforme a las reglas no escritas del Mercosur nos hubiéramos ahorrado el costo de los cortes y la preocupación ambiental. ¿Estamos una suerte de reclamo social y popular por las coimas que no vinieron?
  • Los reclamos por la supuesta contaminación de las papeleras no es congruente con el olvido por el medio ambiente que existe en otras partes del país con papeleras nacionales y extranjeras. Papel Prensa es una sociedad turbia y estatal. Turbia porque históricamente se utilizó para financiar a ciertos dos medios gráficos (Clarín y La Nación) en desmedro de otros. Estatal porque uno de los socios es el Estado Argentino. Los historiadores deberían explicar por qué Papel Prensa se salvó de la guadaña privatizadora de los noventa, que abarcó a mas de 500 empresas y negocios del estado. Entre ellas, las "vacas sagradas" mas sublimes del estatismo argentino. Papel Prensa contamina el Río Paraná, y sin embargo ni los ambientalistas de Gualeguaychú, ni Greenpeace, ni Clarín, se preocuparon por el tema. Da la sensación que algunas contaminaciones son mas contaminantes que otras.
  • Entre Ríos no es Australia. Los ambientalistas de Gualeguaychú son contradictorios. Su ciudad dista mucho de ser una ciudad de primer nivel en materia de protección ambiental. No se los ha visto tan preocupados por el medio ambiente con las diez usinas de polución en la mesopotamia, ni con los perjuicios que les puede provocar la cercana central atómica de Atucha, ni por los cotidianos efluentes que emana de sus industrias de pollos, quesos y cerdos.
  • El gobierno argentino se opone a la inversión extranjera. Es más tímido que el íntimo amigo bolivariano, y menos honesto que el discurso de Evo Morales. Pero de hecho se opone. Si así no fuera, la inversión extranjera sería creciente y en un valor significativo. En 2005, la IED fue apenas superior al costo de un equipo de fútbol de una liga europea. Lo sorprendente, es que el actual gobierno se opone a la inversión extranjera aún en países vecinos. Claramente la respuesta argentina no hubiera sido la misma si la inversión en las papeleras fuera de origen estatal o de capitalistas locales. Hay un sesgo de xenofobia que acrecienta el reclamo pseudo ambiental.
  • Una nueva edición del culto a la envidia se refleja en el conflicto por las papeleras. Gualeguaychú, la ciudad supuestamente afectada, es ruta obligada de los turistas que se dirigen a las playas más selectas y top de Sudamérica. Punta del Este es el "balneario prohibido" por el actual gobierno, según crónicas periodísticas del diario Perfil. Allí se dirigen anualmente las clases más altas de Argentina, Uruguay y Brasil. Pese a que es más barato veranear en Punta del Este que en el Calafate, refugio kirchnerista por excelencia, es un balneario visto con resentimiento por el acaudalado progresismo argentino. Si las papeleras se hubieran instalado en la ruta a San Clemente o Santa Teresita, dos balnearios populares de la provincia de Buenos Aires, los ambientalistas no hubieran cortado el paso. Para un cínico del progresismo tiene un placer diferente cortar el paso a una 4x4 o un Volvo que a un Renault 12 con cubiertas recapadas. La cuestión ambiental es solo una excusa para expresar el culto a la envidia, sin duda, la religión oficial de los argentinos.
  • Tanto Jorge Busti, como Rafael Bielsa, ex canciller y diputado por el Kirchnerismo, usaron a los ambientalistas de Gualeguaychú para sus campañas electorales del mes de Octubre del año pasado. Sin embargo, cuando las elecciones pasaron, lo deseable hubiera sido que los ambientalistas reconozcan su rol de facilitadores de votos románticos. Sin embargo, para fruncir más el seño de candidatos inescrupulosos, decidieron seguir con los cortes. Las elecciones pasaron y los elogios demagógicos de campaña se volvieron en contra.
  • Greenpeace es un verso y un negocio privado teñido de intereses ideológicos. Muy preocupados por las contaminaciones que generan empresas privadas, se olvidan de los desastres ambientales que producen las empresas públicas y la acción de los gobiernos. Amigos de las cámaras de TV se unieron tarde a la lucha de los ambientalistas. No se los vió frente a la contaminación de Papel Prensa, ni en los barrios del Gran Buenos Aires, donde un camión recolector de basura es visto con la extrañeza de un OVNI. Sin embargo, estallan cuando la inversión privada extranjera invierte en Uruguay.
  • La inversión de las papeleras es de cerca de U$S 1200 millones. ¿ Cuantos de esos dólares se iban a invertir en la Argentina? No hay un cálculo exacto, pero seguramente no son pocos. Muchos trabajadores de Entre Ríos iban a dejar los denigrantes puestos públicos para trabajar dignamente creando riqueza en el Uruguay. Muchos equipos y materiales iban a ser encargados en la Argentina. Mucha madera argentina se iba a procesar en las plantas de Fray Bentos. No hay un cálculo y posiblemente no pueda realizarse jamás. Pero el costo de lo que no se ve lo pagará aquellos que no consiguen trabajo, aquellos que deben resignarse a un puesto público y los emprendimientos productivos que se abortan.
  • Los ambientalistas obstruyeron el paso de camiones argentinos y chilenos que proveían materiales para la construcción de las papeleras. La Aduana argentina, en una clara demostración de su histórica vocación anti comercio, también prohibió el paso de camiones. ¿Quién paga esos perjuicios? Los supuestos motivos para generar costos no significa que nadie deba pagarlos. Los argentinos no tenemos una vocación muy proclive al pago de deudas. De hecho, el presidente Kirchner se refiere a la confiscación de US$ 70.000 millones a los bonistas como un "éxito de su gestión". Sin embargo, hay perjuicios que alguien deberá pagar o engrosarán la lista de nuestros atraco.
 
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