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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 392 - Uruguay, 28 de mayo del 2010 |
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No hace mucho compartía una fría tarde con unos amigos frente al televisor disfrutando algo de cine. La película era la brasilera “Tropa de Élite” que ha generado más de una urticaria al sentimiento progre por su cruda visión de las favelas de Río de Janeiro y los duros procedimientos policiales hacia los narcotraficantes. Inmediatamente y por ósmosis comenzaron a aflorar los comentarios políticamente correctos, y sobre todo críticas al cine norteamericano y su supuesto “derechismo” implícito. Ello me llevó a indagar algo más acerca de las tendencias ideológicas en Hollywood y me encontré con una gran sorpresa: la meca del cine es una gran fábrica de progres de todo calibre y ser de derechas o conservador no es precisamente algo de lo que enorgullecerse. En la última contienda electoral estadounidense, el candidato republicano John McCain, tuvo en común con el español Mariano Rajoy y el chileno Sebastián Piñera: la más absoluta soledad en lo que a apoyo público de artistas a su candidatura se refiere. La cultura cinematográfica progre norteamericana se abroqueló sólidamente tras la figura de Barack Obama y los actores de moda se posicionaron públicamente a favor del candidato demócrata y muchos analistas sostienen que esto fue un hecho decisivo para su triunfo electoral. El fenómeno no es nuevo y nos ilustra mucho más de lo que realmente podemos conocer de la cultura norteamericana. Es públicamente conocida la tendencia izquierdista del ambiente hollywoodense desde siempre. Salvo la era Reagan y el retorno a la alta temperatura de la última fase de la Guerra Fría de los años ochenta y la explosión de las estrellas del cine bélico (Silvestre Stalone, Arnold Schwarzeneger y Chuck Norris), Hollywood ha disfrutado de una hegemonía prácticamente insoslayable de la izquierda ideológica. Quizá muchos lectores no comprendan lo paradójico del caso, ya que suele asociarse a los Estados Unidos y a su “Ministerio de Propaganda” como el medio de difusión de las premisas de esa “derecha imperialista”, con sus prerrogativas conservadoras, moralistas y anti progresistas. Lejos está en cambio la meca del cine de ser un ámbito propicio para estos arquetipos culturales y sociales. No en vano, el escritor francés Jean Francis Revel no temblaba al responder a los típicos antiamericanos de izquierda latinoamericanos que todo su arsenal contestatario nos ha llegado desde los Estados Unidos: contracultura, liberación sexual, educación antiautoritaria, arte abstracto, freudomarxismo, lesbianismo, gay power, universidades libres: todos productos made in USA. La "nueva izquierda" nació entre Columbia y Berkeley, en la década de los años sesenta cercana al socialismo libertario. Prontamente las teorías neomarxistas de los años treinta y las corrientes intelectuales de la nueva izquierda, lograron fuertes bases en el ámbito académico estadounidense y de ahí a Hollywood a través de instituciones académicas como la UCLA. En tanto el modelo soviético de los años treinta y cuarenta dejaba de ser una tentación “democrática” para la intelectualidad de izquierdas europea, la mayor parte de los intelectuales y artistas emigraron a Norteamérica. Fue en tierras del Tío Sam donde el conocido Círculo de Viena, la Escuela de Frankfurt y el reproductivismo dieron sus mejores logros. El estrellato progresista Hollywood sigue siendo una de las fuentes principales de promoción del Partido Demócrata y de las izquierdas ideológicas. Además de una izquierda progresista y liberal (liberal en Estados Unidos significa ser de izquierdas), encontramos figuras con claras simpatías por las izquierdas de cuño totalitario como es el caso del actor Danny Glober (Arma Mortal). El mismo ha expresado públicamente su respaldo al régimen de Fidel castro así como su amistad con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, e integra el consejo consultivo de la cadena de televisión Telesur. Por otra parte, el listado de actores y actrices que tienen una militancia activa en las filas del partido de Obama es inagotable. Desde el mítico Michael Douglas, pasando por Robert de Niro, Jack Nicholson, Barbara Streisand (reconocida activista izquierdista desde su más temprana juventud) al igual que Jane Fonda, el director Steven Spielberg y otros monumentos de los años dorados del cine americano. Entre las nuevas generaciones figuran como últimos admiradores de Obama y la nueva izquierda, los flamantes Brad Pitt, Sean penn, Ben Affleck, Ben Stiller, la española Penélope Cruz y Angelina Jolie entre tantos, que han contribuido con dinero y militancia para el triunfo del Partido Demócrata. En el país del espectáculo mediático inaugurado por el histórico primer debate televisivo entre el joven y apuesto John Kennedy y Richard Nixon, las figuras del cine definen gran parte del electorado político, aun más en un país donde las convocatorias electorales no generan gran expectativa entre los más jóvenes y donde el voto no es obligatorio. La derecha escondida En las últimas elecciones la tendencia se ha repetido y del otro lado del espectro político la cuestión no es tan sencilla. Los actores y actrices que públicamente han dado su respaldo al Partido Republicano, han optado por el silencio o han experimentado el vacío mediático y no en pocos casos, presiones y amenazas por parte del sindicato de actores. Es que la nueva caza de brujas no se encuentra ya en manos del viejo McCartismo sino que procede de la propia izquierda. El actor John Malkovich por ejemplo, uno de los más cotizados en la actualidad se describe así mismo como "a libertarian" partido integrado en el Partido Republicano. Recientemente se quejó en una entrevista de que no era fácil ser de derechas en Hollywood debido a la mayoría demócrata. Otros como el galardonado y conservador Mel Gibson, el rumano Jim Caviezel (interpretó a Jesús de Nazaret en “La Pasión de Cristo”) o el mexicano Eduardo Verástegui (“Bella”) que han hecho público su apoyo a al derecha política ha tenido más de un desencuentro con la prensa amarillista y progresista que no han escatimado en epítetos para descalificar sus posiciones ideológicas conservadoras y religiosas. Según Mark Vafiades, actor y presidente de Congreso Republicano de Hollywood, comentarios como los de Verástegui pueden llevar a un ostracismo impune en el mundo del celuloide, por eso él es más discreto e intenta no mezclar el trabajo con la política. Es el caso de la actriz Kathy Wittes, miembro del grupo Congreso Republicano de Hollywood, que se siente odiada por hablar abiertamente de sus creencias religiosas y por su rechazo al aborto. "La gente se agrupa de acuerdo a sus valores y arropa a quienes los comparten", explica. Wittes cuenta que hace poco, en una clase de interpretación, escuchó a sus compañeros mofándose de sus inclinaciones políticas. "Uno intentaba defenderme diciendo: No, ella es una excelente persona como para ser republicana’". Ser republicano, explica, es en sí "ya una ofensa". "En Hollywood, si eres republicano eres una persona mala sin importar las razones. Si eres republicano, eres el enemigo. Si no compartes sus valores, formas parte de la lista negra", afirma. El recientemente fallecido Ron Silver había denunciado que sus ideas conservadoras le perjudican profesionalmente porque no encaja en las políticas de promoción que se diseñan hoy día. [2] Así las cosas, en el estado actual creemos que el presente análisis permite fijar algunas posiciones y definir verdaderamente cual es la postura a tomar llegado el momento de realizar un juicio o una crítica en torno los mensajes que nos llegan desde Hollywood.
Compartir este artículo en Facebook © Germán Sainz para Informe Uruguay
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