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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 401 - Uruguay, 30 de julio del 2010 |
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El gobierno frenteamplista, con un cambalache conceptual y a través de sus representantes, nos ha querido convencer de que somos los culpables, o al menos los responsables, de muchos males y calamidades que nos acontecen a diario. Porque para ellos, la Sociedad —una especie de entelequia en este caso— es la que hace que la conducta de muchos —cada vez más— ciudadanos, se desvíe de lo que la convivencia pacífica supone, y entonces se delinque robando, copando, rapiñando, asesinando… Parece que TODOS tenemos la culpa de que fulano, por vivir en la pobreza, mató y está preso. Aunque su hermano, Mengano, que vivía con él, trabaje y sea un hombre de bien. Convengamos en que el tema es reiterativo, cotidiano, tiene a todo el mundo cansado y aburre. Casi tanto como la permanente situación de incertidumbre y perplejidad en la que “los desplazados por la sociedad” nos obligan, cotidianamente, a vivir. Ahora bien: una vez cometida la falta, identificado el culpable o detenido por la policía, remitido —supongamos— por el juez a un lugar de reclusión, es el Gobierno —hoy por hoy frenteamplista— quien tiene LA RESPONSABILIDAD Y OBLIGACIÓN de actuar en consecuencia. Para empezar, que no se escapen. Tarea que se ha demostrado que en el INAU es imposible. Y en cárceles para adultos no tanto, pero parecido. Que se rehabiliten es notoriamente muy difícil, para los párvulos y para los grandecitos… Que se respeten sus derechos parece un imposible, aunque se prometa que así se hará. El entonces presidente Vázquez mintió a todos en ese sentido: a Manfred Nowack, relator de la ONU, a nosotros —los asediados— y a los presos y sus familias… al prometer soluciones YA!, y nada pasó!!!. Los trágicos hechos en la cárcel de Rocha que desembocaron en la muerte de 12 reclusos, evidencian el caos, y disparan otras acciones: — La aprobación de una ley de emergencia carcelaria, que permite gastar U$S 15 millones para la construcción de cárceles y el traslado transitorio de reclusos a dependencias militares. — La interpelación del ministro Bonomi el día 28 de los corrientes. — Un informe del comisionado parlamentario Álvaro Garcé, que reza que “el 80% de la población penitenciaria corre serios riegos de padecer un incendio”. — Una frase muy representativa de un compungido Mujica “Yo sé que los presos pueden no preocupar, pero cualquiera en un estado de derecho puede terminar preso y no hay que concebir que un tropezón es igual a una caída definitiva”, dijo, haciéndonos reflexionar e impacientar. Porque de los presos nos preocupamos. Primero cuando son presos potenciales y andan sueltos, violando nuestros derechos al robar, copar, matar. Después, si caen presos, por sus consabidos derechos… y porque nos cuestan mucho dinero. Y a veces, cuando son presos fugados. Debería saber entonces Mujica que SIEMPRE nos preocupan. Después nos amenaza con que cualquiera puede caer preso. Es cierto, él lo sabe perfectamente, aunque en algunos casos de personas vinculadas al gobierno, la justicia y los careos demoran, y las manos tardan en cortarse… en una justicia esperada, que curiosamente tarda más de lo acostumbrado, pareciendo hasta perezosa. Además, cuando Mujica dice “cualquiera”, a sabiendas de que presos van los delincuentes, quizá se refiera, como es vox populi al famoso caso hipotético de que “podés pisar a uno con al auto”… y ser alojado, quizá, con asesinos???. Mujica pidió perdón a los familiares de los presos fallecidos, lo que es imprescindible y humano, máxime siendo el Gobierno el responsable. Todavía no escuchamos pedir perdón a los familiares del administrador de taxis asesinado recientemente, de los comerciantes asesinados también recientemente, y de los múltiples ciudadanos que en forma diaria son despojados de sus derechos, y a veces de su vida, sufriendo ellos así “una caída definitiva” —reiterando las palabras del presidente— por el simple hecho de trabajar honradamente. Si pidió perdón en el patético caso de la cárcel, debería pedirlo también, aunque más no sea en forma genérica, en TODOS los terribles casos que todos conocemos, y que a diario castigan inmerecidamente a nuestro pueblo. Porque la seguridad pública también es responsabilidad del gobierno, aunque haga mucho que esto no se asuma. Compartir este artículo en Facebook © Consuelo Pérez para Informe Uruguay
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