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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 401 - Uruguay, 30 de julio del 2010 |
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Si bien se trata de un tema reservado a los profesionales, es evidente que su gravedad merece la atención de la población, sin entrar en la discusión inútil que poco aportaría al tema central. Pocas tareas son tan difíciles en nuestra sociedad, como tener que juzgar a nuestros semejantes. Mientras condenamos como simples espectadores, es posible que si tuviéramos la oportunidad de juzgar, absolveríamos a muchas personas. Nos resulta muy fácil decir que una persona debe ser condenada y otra muy distinta ser el juez responsable del proceso y tener que privar injustamente a una persona de su libertad. Sin entrar a considerar el papel de la justicia, hemos escuchado muchas veces que solamente van a parar a la cárcel los ladrones de gallinas o los autores de pequeños robos.
Debe resultar muy difícil dictar una sentencia ante la duda, o también ante los hechos consumados, puesto que la sociedad no entiende de libertad condicional, reducción de penas, casos primarios, faltas de prueba y caso reincidentes que influyen en el momento de emitir sentencia. Es posible que la sociedad esté reclamando penas más severas sin conocer los aspectos legales que debe manejar la justicia, aunque en muchas oportunidades lo hacen con sobradas razones. Pena de Muerte Mientras la criminalidad sigue ocupando las páginas de los periódicos registrando un considerable aumento de la violencia urbana, desde algunos sectores de la opinión pública se comienza a reclamar la pena de muerte. En posible que su rechazo esté perdiendo terreno ante los asesinatos registrados en los últimos meses y que pueden estar influyendo en el razonamiento emocional de la población. Desde algunas tiendas se argumenta también que la justicia por culpa de un código anticuado y caduco no contempla en tiempo y forma los derechos de la sociedad ante la violencia reinante. De todas maneras se trata de un tema polémico que podrá tener sus derivaciones en la medida que la violencia continúe su escalada. Por el momento se trata de opiniones aisladas que generan comentarios y debates por la importancia que el tema despierta entre la población. Por su parte las autoridades brasileñas (Chui) señalaron que la constitución promulgada el 5 de octubre de 1988 introdujo la figura del plebiscito como forma de ejercer la soberanía popular y resolver temas polémicos. De todas maneras un sector importante de la población estaría aceptando su implantación teniendo en cuenta el considerable aumento de la violencia con secuestros, violaciones y asesinatos en todo el territorio nacional. Representantes de la justicia norteña manifestaron que la pena de muerte aplicada en varios países nunca sirvió para disminuir la criminalidad. Sin embargo la crisis económica y social que vive un sector importante de la población, puede aumentar considerablemente el cuadro de violencia que vive el país. Ante esta situación no se descarta la posibilidad de que en algunos estados se realicen debates populares para analizar el tema teniendo en cuenta que “la pena de muerte no constituye una solución para bajar el índice de violencia que vive el país. Por su parte los partidarios señalan que su implantación actuaría en forma positiva intimidando y atemorizando a los delincuentes. Los representantes de Amnistía Internacional y la Iglesia Católica han manifestado su posición contraria a la introducción de la pena capital, señalando que la misma, no fue, no es, ni será nunca una solución para erradicar la violencia, ni los problemas sociales que vive el país. Compartir este artículo en Facebook © Raúl Seoane para Informe Uruguay
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