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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 401 - Uruguay, 30 de julio del 2010 |
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La semana pasada una delegación de legisladores de todos los partidos participamos en el acto de recordación del atentado contra la AMIA en Argentina. El auto-bomba atravesó el hall de su sede un 18 de julio, hace 16 años, a las 9:53 hs. de esa mañana. Murieron 85 personas: varios judíos y otros no, niños que pasaban por el lugar, jóvenes que buscaban trabajo, administrativos, albañiles que estaban trabajando allí, el mozo muy joven del bar cercano, vecinos y comerciantes de la cuadra, en fin, el terror ganó la partida. El golpe fue en el corazón de la comunidad judía de Argentina, pero fue contra toda Argentina y contra todos nosotros. El día antes del acto, parlamentarios de varios países de Latinoamérica debatimos sobre la legislación para prevenir y enfrentar el terrorismo. El fiscal de la causa, el Dr. Nisman, detalló las características del atentado, su conexión indiscutible con las autoridades de la República Islámica de Irán, cómo se decidió, en qué lugar, quiénes participaron de esa reunión macabra y la ejecución del mismo por Hezbolláh. Parece un tema lejano éste del terrorismo, también lo era para los argentinos hace 16 años atrás, pero aquí enfrente, en pleno centro de Buenos Aires, el terror apareció. Para el terrorismo no hay fronteras ni territorios, simplemente la vocación universal de sembrar miedo y muerte. No hay terrorismo bueno y malo, ni algunos más condenables que otros. Calificar al terrorismo de acuerdo con quienes son sus víctimas es una inmundicia. Son todos inmorales y deben ser combatidos con la ley y respetando los derechos humanos. El que mata judíos, el que mata musulmanes o cristianos, el que mata en Jerusalén o en Tel Aviv, en Afganistán, Irak o Pakistán, en Nueva York o Madrid o aquí enfrente en Buenos Aires, el que mata por nacionalidad, por religión, por ideas o por color de piel, que de todos los tipos existe. Por eso decía en esa reunión que cuando los analistas quieren encasillar a alguien por sus ideas dicen que si el político habla mucho de libertad y seguridad es de derecha y si habla de igualdad y políticas sociales entonces es de izquierda. Usan categorías de otras partes para encasillarnos. Y preguntaba, ¿dónde ubican a los que hablan sobre el terrorismo? Toda esta teoría de izquierdas y derechas se superan, por desgracia, el día en que un atentado deja de ser noticia en los espacios dedicados a la política internacional y aparece en la sección nacional. El día en que el terrorismo golpea las puertas de un país se acabó la teoría y todos quienes debaten ideas democráticamente se unen para enfrentarlo. No hay país libre de esta locura criminal, nosotros tampoco. Por eso hay que aprovechar para prevenir y no pensar que estamos inmunizados contra ellas y verlas lejanas. Hay que profundizar un régimen de libertad, donde la Justicia cuente con recursos y con medios y haya tolerancia entre quienes participamos del sistema democrático. Toda diferencia entre quienes defendemos la vida, la democracia y la libertad es minúscula al lado de quienes para imponer las suyas matan y siembran miedo. Compartir este artículo en Facebook © Javier García para Informe Uruguay
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