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El desborde sindical
por Rodrigo Blás
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Los sindicatos fueron parte importante en el crecimiento primero y en el triunfo después del Frente Amplio, la “unión” con los representantes de los trabajadores del hoy Partido de Gobierno y la activa participación desde siempre del viejo Partido Comunista en la organización sindical uruguaya llevó a la ideologización de los gremios, quienes han bregado no por los derechos de los trabajadores exclusivamente sino por la instalación de filosofías económicas al punto que si una medida liberal traía aumento de sueldos o beneficios a los trabajadores igual era resistida por su fundante ideológico, ese desborde sindical ha llevado a que los gremios uruguayos afilien sólo a los ideológicamente iguales y no a los compañeros de tarea, esto es historia vieja.
La historia nueva comienza con el triunfo del Frente Amplio, las distintas organizaciones sindicales uruguayas le dieron a este gobierno los tiempos y la tolerancia que no le dieron a otros, en definitiva eran “amigos”, han tratado de ningunear las diferencias, han inventado (para bien del país, lástima que tan tarde) paros blandos, y por primera vez han limitado muchas de sus demandas a lo estrictamente laboral olvidándose de las solidaridades latinoamericanistas que en otra época generaban paros en el Uruguay, de analizar las medidas macroeconómicas, de los precios, de la inflación, del atraso cambiario, de la competitividad, etc., es decir se dedicaron a las tareas gremiales y dejaron las decisiones políticas para el Gobierno, tarde pero bueno.
A cambio el Gobierno les permitió todo lo que quisieran contra el empleador, aumentó peligrosamente derechos sindicales, habilitó ocupaciones, hostigó empresarios, es decir trató de calmarlos dejándolos hacer, a cambio de que estos los dejaran hacer, la autoridad no se ejerció pero no es novedad, en varios ámbitos este Gobierno ha declinado del ejercicio de la autoridad confundiendo esta obligación gubernamental con ejercicio de autoritarismo que es otra cosa.
Se fomentó el corporativismo sindical, la dependencia del Partido de Gobierno de las organizaciones sindicales llevó a que este permitiera desbordes, que sólo hable a través de ellos dejando de a pie al trabajador independiente. Los sindicalistas, necesitados de sus prerrogativas que les permiten vivir mejor que a sus representados compraron su rol de Gobierno, las medidas no eran buenas para los trabajadores pero rescataban ¿la intención del Gobierno??, pedían tiempo a las reformas, se comieron calladitos, el impuesto a la Renta festejando la desaparición del IRP menos gravoso que el sustituto, se conformaron con un punto menos de IVA, no fueron a la huelga ante una canasta familiar de $ 34.000 ni ante la inflación que les comía los sueldos, permitieron que el Gas Oil equiparara a la nafta cuando antes un peso de aumento atentaba contra el trabajo y el país productivo, hicieron primeros de mayo para festejar y no para reclamar, pidieron paciencia y comprensión a sus afiliados, en fin, cuidaron el puestito, los fueros y el sueldo sin trabajar. Algunos se enojaron y empezaron a protestar, fueron reprendidos por la Central, abandonados por esta, empezaron caminos propios de protesta más fuerte amparados ante el miedo del gobierno de usar la Ley.
Así las cosas el otro día coparon el Ministerio de Trabajo, insultando al Director de Trabajo, acampando en las oficinas públicas y amenazando a viva voz.
Los primeros por su complicidad corporativista con el Gobierno y estos otros por su abuso de la inacción de represión y prevención del gobierno representan el Sindicalismo que el Uruguay debe dejar atrás buscando gremios que se ocupen de los trabajadores y no de los mandados partidarios. El desborde Sindical en su injerencia directriz, en su ausencia de imparcialidad y ahora también en su desmadre violento está recién empezando. Han tanteado con éxito así que las próximas serán más duras.
Para terminar; el inefable Mujica ante la ocupación del Ministerio de Trabajo y el hostigamiento a su camarada Director de Trabajo, dijo, “este hombre no se merece algo así “, cabe preguntarse: ¿otro que no fuera del MPP o del Frente Amplio acaso sí lo puede merecer? No condenó la acción, condenó el elegido para recibirla, usando la vara compañera para medir las cosas, la misma vara que usa el Pit Cnt para medir al Gobierno, Astori para medir Bengoa, los legisladores del Frente Amplio para medir el negocio de Pluna y los abusos de Nin. Todos para uno y uno para todos.
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