|
|
Violadores, ¿Epidemia?
por Luis Tappa
|
| |
|
|
Un montón de crímenes sexuales asolan esta parte del mundo, siempre existieron estos repugnantes delitos, pero como en la actualidad no, no existen franjas de niveles económicos que no abarque, aunque el mayor porcentaje se da en las clases más carenciadas.
Este fenómeno, al que debemos asistir impotentes, es de una realidad aterradora, una maldad inaceptable que lastima las fibras más íntimas del ser humano.
¿Qué pasa por las mentes de esas personas? Y digo personas porque de alguna manera hay que llamarlos.
¿Qué es lo que está sucediendo? No logro entender esas mentalidades ni sus acciones, pero debe de haber una razón para que esta maldición se haya extendido de la manera que lo ha hecho.
Es un tema de todos los días, a cual delito más aberrante, violadores de toda clase; tipos que acechan como aves de presa a sus víctimas, padres que violan a sus hijas y hasta las embarazan o las prostituyen, etc., etc.
Estas gentes que no tienen nada dentro de la cabeza, o si lo tienen lo tienen podrido, no merecen ni pueden vivir dentro de la sociedad, hay que erradicarlos definitivamente, no alcanza con unos pocos años de prisión, porque saldrán y volverán a repetirlo, ya lo llevan adentro, son así.
Pero también pienso que debe haber una poderosa razón para que a estos sujetos se les despierte el “Indio” y sean capaces de cometer semejantes tropelías. Tiene que haber algún detonante, un elemento disparador que produzca el efecto de trastornar la mente a tal punto que se torne incontrolable. Los hay de todas clases, algunos son como el Dr. Jelkin, aparentan una cosa y son otra, desdoblan sus personalidades para esconder sus bajos instintos bajo la máscara de la honestidad.
Este tema, que ya ha pasado a ser parte diaria de todos los informativos, terminará en que llegado un momento a nadie le va a llamar la atención, simplemente se aceptará como una más de las tantas lacras sociales que vivimos en este mundo podrido de hoy.
El sexo se ha transformado en algo así como una droga, y la boca de salida se encuentra tras la pantalla de un televisor o el monitor de una computadora. Entonces no es difícil imaginar lo que pasa con esas mentes enfermas, sicópatas autores de cuanta aberración sexual existe.
Pero lo peor es que solo llega a conocimiento de la justicia una ínfima parte de todo lo que en realidad sucede. Tenemos el caso de la chica de Maldonado, un caso estremecedor, lo más triste es que esta niña tuvo que morir para que se supiera lo que le estaba sucediendo.
Pero no solo es este caso, son montones de casos a cual peor, y la mayoría de ellos se mantienen impunes.
Entonces nos encontramos con sexo por vicio, lo que equivale a decir “masturbarse con una vagina en vez de usar la mano”, y eso no es sexo, solo es masturbarse. Esa gente no sabe lo que es amar o disfrutar verdaderamente del sexo, y yo no creo que sean enfermos, la mayoría son simplemente degenerados viciosos.
Considero que hay muchos factores externos para que las violaciones sean ya una epidemia.
Parece que el sexo se ha tornado en algo así como un deporte, hoy todo se reduce a sexo, sexo y más sexo, da la sensación de que la vida no ofrece otra cosa.
Si se quiere promocionar una prenda de vestir se recurre al sexo, lo mismo pasa con una bebida, o cualquier artículo que se quiera vender. Bien se ha dicho por ahí que no hay nada que venda más que un culo, y en realidad las pantallas de los televisores se han llenado de mujeres en pelotas.
Tampoco hay una sola película, sea sobre el tema que sea, que no contenga varias y extensas escenas de sexo explícito, y lo muestran hasta en sus mínimos detalles, con suspiros y quejidos incluidos, escenas que en realidad no aportan nada a la trama y solo apuntan a excitar al televidente, o al espectador de una sala de cine.
Violentar a una niña o una mujer es cosa de cobardes engendros, resabio de la raza humana, basura purulenta que camina y respira, solo eso, no merecen el más mínimo respeto ni buen trato, y en estos casos me cago en los derechos humanos, una parodia que solo sirve para defender delincuentes mientras una sociedad entera se encuentra indefensa ante tantos atropellos.
Si yo mato a un delincuente que entra a mi casa a robar, o vaya uno a saber con qué fines, seguramente voy preso y me como una cana de novela, pero ellos entran y salen de la cárcel como Perico de su casa.
Muchos programas de la televisión Argentina, que tanto se ven en nuestro país, son uno de los más finos ejemplos de frivolidad, falta de respeto por el televidente y mal gusto, sin embargo no hay cable que no los tenga o canal abierto que no los pase. Es un exhibicionismo brutal de culos y tetas, y no es que a uno no le gusten, pero se ha vulgarizado tanto el cuerpo de una mujer que ya ni la atención llama, pienso que a esta altura es más llamativa y excitante una dama vestida que desnuda.
Hoy la computadora familiar es más popular que nunca, las hay por todos lados, entonces aquí encontramos una puerta de entrada a la perversión más brutal que a su vez se transforma en la otra boca de salida de esta nueva droga que atrapa y pervierte. Las víctimas predilectas y a quienes apunta toda esta parafernalia son los niños, ellos, inconscientemente y como producto de su curiosidad comienzan a alternar, primero por curiosidad, y luego por gusto en las miles de páginas que ofrecen sexo de todos los colores. A los padres se les hace muy difícil controlar esta situación, porque si no lo hacen en la casa lo hacen en los Cyber, ya que la mayoría permiten la entrada de menores al lugar.
De esa manera se les empieza a podrir el “bocho”, la red de redes es algo muy útil, pero muy peligroso.
Internet, televisión, drogas, un peligrosísimo coctel con olor a sexo, pero del malo, y esto sucede cuando se usa mal y sin control.
Todos esos malditos violadores y asesinos que andan sueltos son productos de cloacas, ¿Como permitir que convivan con el resto de la gente? Y yo no estoy diciendo que hay que matarlos, ¡No, de ninguna manera! No hay nada más repulsivo y perverso que la pena de muerte ni delito que la merezca.
Si no aceptamos el crimen tampoco debemos cometerlo; ningún estado del mundo tiene el derecho de quitarle la vida a nadie, eso es peor que la propia actitud de un criminal, porque se trata del crimen legalizado. Pero habría que radiarlos para siempre de la sociedad, que no salgan más de la cárcel y se banquen bien bancado lo que les espera adentro a ese montón de hijos de puta, y que me perdonen sus madres.
Otra cosa que duele es que mucha gente sabe de cosas como esas que pasan en muchos lados, pero nadie denuncia, nadie hace nada por salvar a una criatura de las garras de un violador, que en muchos caso son parte de su propia familia, ¡Claro! No olvidar que vivimos en el país del “no te metas”
Ruego a mis lectores que disculpen el vocabulario, dejé el periodista a un lado. Pero es que este tema realmente me enfurece, harto de ver en los informativos casi todos los días lo mismo… ¡Y hoy no escribí con la mente, sino con el corazón!
| Comentarios en este artículo |
|
|
|