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Año V Nro. 363 - Uruguay, 13 de noviembre del 2009
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Metafóricamente fue lo que hicieron los delegados de los países africanos en la reunión realizada en Barcelona, España, con motivo de profundizar las negociaciones sobre la problemática climatológica a nivel mundial. Dicho “golpe” fue apoyado por tres de las más importantes “economías emergentes”, me estoy refiriendo a Brasil, China e India, que junto con Rusia forman el llamado BRIC. El sudanés Lumumba Sanislaus Di-Apeng, quien preside el G-77 entre los que están incluidos India y Brasil externo: “Si no hablamos de cifras de reducción de emisiones y de cosas serias, esto es un ejercicio inútil”. Los representantes de los países africanos consideran estéril una negociación que básicamente se está desarrollando entre los países miembros de la Unión Europea y el gobierno estadounidense que lidera Barack Obama. También es importante tomar en cuenta que los delegados africanos consideran un derroche de tiempo ante una situación tan grave la serie de Cumbres que se suceden y que por último quienes toman las decisiones son los países del G-8 relegando a las otras naciones del planeta a un papel de meros espectadores. El núcleo del problema es la reducción de las emisiones contaminantes. Posteriormente de retirarse de la mesa de negociaciones que buscaba renovar el protocolo de Kyoto, regresaron luego de acordar con la Unión Europea dedicar un mayor número de sesiones para tratar la problemática de dichas emisiones. Los 53 países africanos pedían lo mínimo que los sensatos esperan: reducción de las emisiones de CO2 en un 40%, con respecto a los niveles de 1990. La preocupación que aqueja a los países en desarrollo se debe a un temor “fundado” que el Protocolo de Kyoto esté muerto. Los países desarrollados han presionado, en voz de la Unión Europea que hay que plantearse un nuevo Protocolo. La situación es sumamente complicada y al no haber un consenso, las esperanzas de alcanzar en la reunión que se realizará el próximo mes en la ciudad europea de Copenhague, capital del Reino de Dinamarca, un acuerdo global, se desvanecen. Parece ser que desde la reunión en Bali en el 2007, donde las naciones se dieron un plazo de dos años para lograr un nuevo Tratado ha sido insuficiente pese a la urgencia de lograr acuerdos. El argumento que manejaron los países africanos para “patear” la mesa de negociaciones es más que dramático y debe conducirnos a una reflexión como humanidad. Este fue presentado por el argelino Kam el Djamoani, portavoz del grupo formado por los países africanos: “África sufre ya el cambio climático y la gente se muere a causa del modo de vida occidental, mientras los países desarrollados ocultan cuál será su reducción de emisiones” No tengo dudas que a los países africanos los asiste la razón. Si no hay cambios estructurales que demuestren un verdadero compromiso por parte de los países desarrollados, la humanidad perderá una excelente oportunidad para tomar medidas que disminuyan el daño ambiental planetario que crece día a día. Esperemos que haya luz al final de la cumbre de diciembre. ¡Hasta el próximo encuentro…! © Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez para Informe Uruguay
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