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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 400 - Uruguay, 23 de julio del 2010 |
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El gobierno y ejército pakistaníes enfrentan una insurgencia islámica que tiene como principal objetivo derrocar al actual mandatario y establecer una República Islámica que siga los principios más radicales del Islam. Aunque resulta paradójico ya que Pakistán, que formaba parte del territorio de la India, en el año 1947 nace a la independencia como una República Islámica, justamente para albergar a los musulmanes de la India, pero siempre mantuvo un régimen laico y no definió en su más de 60 años de existencia el significado práctico de ser un “Estado Islámico”. La insurgencia está encabezada por talibanes pakistaníes, ha llegado a controlar partes importantes del territorio del país, más que nada en el área fronteriza con Afganistán. Los atentados que sufriera Estados Unidos el 11 de setiembre del 2001 por parte de la organización terrorista islámica Al Qaeda y la colaboración que Pakistán le ha dado a este país y a la OTAN en la campaña de afgana, han exacerbado el fanatismo de estos grupos islámicos radicales que consideran esta alianza como una afrenta al Islam y a la naturaleza supuestamente islámica del Estado pakistaní. Tomemos en cuenta que los conflictos internos de Pakistán no son nada nuevo, este país desde prácticamente la declaratoria de su independencia ha sido uno de los más inestables de la zona asiática. También ha estado marcado por un nivel elevado de corrupción gubernamental y una sucesión de regímenes militares y débiles gobiernos civiles. Por otra parte los graves conflictos separatistas que sufre en algunas regiones que incluye amplias zonas tribales con escaso control estatal aumentan día a día. Si le sumamos a estas problemáticas la creciente influencia de Al Qaeda que ha encontrado refugio en la frontera afgana, de resultar vencedor en estos enfrentamientos podría caer en sus manos el arsenal nuclear de Pakistán. Hace unos meses el ejército de Pakistán inició una fuerte ofensiva en zonas controladas por los talibanes. En ellas se encuentran campos de entrenamiento y escuelas de adoctrinamiento para futuros terroristas suicidas y jihadistas de países árabes y musulmanes, además de los talibanes afganos que disputan una guerra sin cuartel en Afganistán contra Estados Unidos y tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta ofensiva rindió pocos frutos, mientras que la situación del país se agrava por la gran influencia que ha tenido la crisis económica global, hay problemas en el suministro de los servicios públicos y los empleos se pierden en grandes cantidades, actualmente el país se encuentra en materia financiera a merced del Fondo Monetario Internacional. Sin lugar a dudas Pakistán es hoy uno de los grandes desafíos que tiene la política exterior estadounidense, a tal grado que hace unos días la Secretaria de Estado Hillary Clinton estuvo de visita y “reclamó” más efectividad en la lucha del gobierno contra el extremismo islámico dirigido por Al Qaeda. A pesar de que el ejército pakistaní continúa siendo un gran aliado de Washington en la región, algunos sectores de la población muestran su disconformidad con esta alianza y repudian la estrecha colaboración con occidente. La situación de Pakistán es muy compleja a tal grado que la supervivencia del Estado y del régimen está en juego, pero me pregunto: ¿Qué pasaría si los extremistas islámicos obtuvieran el poder y las 60 ojivas nucleares con que cuenta el ejército pakistaní? ¡Hasta el próximo análisis…! Compartir este artículo en Facebook © Raúl Seoane para Informe Uruguay
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