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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 400 - Uruguay, 23 de julio del 2010 |
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Escuché a más de un analista decir que la oposición no ha encontrado la forma de pararse frente al gobierno. Eso, de ser así, puede depender de dos factores: o del gobierno que con mérito se ubica donde no se lo esperaba encontrar, o de la oposición que no sabe qué función cumplir y se queda a medio camino entre un semi-gobierno y una semi-oposición. Por eso, es bueno ubicar bien dónde está cada uno, o dónde nos parece que deben estar. La gente votó dos cosas: al Frente Amplio para gobernar y al Partido Nacional, colorados e independientes para oposición. Son dos platos casi exactos en una balanza que está en equilibrio. Si el plato del oficialismo pesara mucho más que el otro habría un cambio con respecto a lo que la ciudadanía decidió. No se puede luego de contados los votos, hacer que unos aumenten y otros disminuyan. No puede haber más oficialismo que el que la gente votó ni menos oposición que la que determinaron las urnas. Los países que progresan lo hacen porque tienen buenos gobiernos y éstos una buena oposición. Alcanza con caminar un poco para saber de la popularidad del Presidente Mujica, no se necesita ninguna encuesta que lo diga, que también lo dicen. La tentación que la oposición puede tener es la de no patear contra el clavo y por ello abandonar la obligación de poner límites y dejar a medio país sin voz. Dos ejemplos. Uno lo sucedido en la cárcel de Rocha. Los Estados democráticos lo son porque entre otras cosas respetan los derechos humanos. Es la diferencia entre el Derecho y la barbarie. Cuando un juez pone preso a una persona es el Estado quien se hace responsable de que cumpla su pena, pero no más que aquella que la Justicia manda. Si es prisión es eso y no la muerte evitable en un penal como el de Rocha que para lo único que sirve es para corromper y preparar delincuentes más eficaces como sucede hoy. El oficialismo quiere dejar pasar por alto un episodio que si hubiera sucedido en un gobierno de otro Partido sería hoy motivo de su escándalo. ¿No es bueno que los uruguayos sepamos cuáles fueron las causas y determinar responsables si los hay? Al F.A. le interesa salvar responsabilidades políticas y no la verdad. La popularidad de un gobierno no puede llevar a que el sistema político mire para el costado cuando el Estado no puede garantizar la vida de quienes tiene detenidos. Es el Derecho o la barbarie. El segundo ejemplo es la próxima ley de Presupuesto. El Poder Ejecutivo tendrá su iniciativa. El Partido Nacional no debe achicar su papel a criticar al oficialismo u homologar sus ideas. Tiene que ser positivo, proponer y decir cuáles son las propias. Si el clima de diálogo actual no sirve para ello entonces el mismo no sirve más que para adornar la política. La gobernabilidad de Wilson significaba respaldar y ayudar pero también exigir. El diálogo es de doble vuelta o es monólogo. No pensamos igual y eso es bueno. Ser oposición no significa decir siempre que "no", pero tampoco siempre que "si". El mayor costo es hacer política mirando las encuestas y no las convicciones. Compartir este artículo en Facebook © Javier García para Informe Uruguay
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