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Feliz Navidad
por Julio Dornel
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El algodón simulará la nieve en los pesebres para que los trineos nos transporten una vez más por los caminos del recuerdo y podamos revivir la tradición de los reyes magos homenajeando al niño recién nacido.
Una noche cargada de simbolismo, alimentando sueños que nos invitan a reflexionar sobre los valores de la justicia, de la libertad y de la fraternidad tan olvidados en la actualidad.

Los pinos serán sacrificados nuevamente, abundarán los pesebres, las manifestaciones populares, los villancicos y los Santa Claus para recordarnos celebraciones distintas y de acuerdo a costumbres, tradiciones o leyendas de elevado contenido espiritual.
Según los evangelios de Lucas y Mateo el próximo 25 se estará conmemorando el nacimiento de Jesús y surgirán nuevamente las imágenes de Santa Claus con su trineo lleno de juguetes.
Como suele suceder en estas oportunidades las coincidencias quedan de lado, dejando sensaciones de alegría, tristeza o indiferencia que han motivado leyendas y tradiciones llenas de colorido.
Cuenta la tradición que la historia del pesebre se inició en San Francisco de Asís en la víspera de la navidad del año 1223, cuando en un convento concibió la idea de celebrar la navidad armando un establo con María, José y el Niño Jesús con algunos animales.
Con el paso de los años esta representación del nacimiento se convierte en costumbre popular en distintas regiones del mundo. Años más tarde los pesebres se van enriqueciendo con nuevas figuras y ya no son solamente los Reyes Magos, sino de otras profesiones y oficios que llegan de distintos lugares para adorar al Niño Jesús. Luces y sombras de la Navidad
La tradición nos señala que en algunos países las puertas de los hogares permanecen abiertas durante la noche como señal de fraternidad, cosa que no podríamos hacer en nuestra frontera, sin correr el riesgo de quedarnos solamente con los chirimbolos del árbol.
Pese a los buenos deseos de la noche navideña las noticias “malas” nos siguen ametrallando, señalando la existencia de guerras inventadas donde el fanatismo y las ambiciones continúan estimulando al hombre , aniquilando mediante el terror las buenas intenciones y la propia vida de millones de seres humanos.
Guerras irracionales, arsenales mortíferos y una corrida armamentista de las grandes potencias que dominan el mundo, siguen sembrando el hambre y la miseria en distintos pueblos del planeta.
Aunque nos cueste reconocer es evidente que estos años se han caracterizado por una crisis de valores que difícilmente encontrará paralelo a través de la historia. Estamos viviendo un mundo cada vez más cruel y competitivo, donde los sentimientos se van dejando de lado para dar paso a la violencia sin límites en procura de una conquista a cualquier precio.
No podemos engañarnos. Sabemos perfectamente que la amargura, la tristeza, la soledad y el dolor seguirán estampados en el rostro de millones de niños que no tendrán con qué, ni con quien festejar.
Será la noche de los contrastes, luces y sombras; por un lado la mesa llena, los árboles con sus regalos, abrazos y tarjetas que evocaran amigos y familiares haciendo contraste con el reparto de la nada.
De todas maneras estamos a pocas horas de la navidad y deseamos que ante la gracia pastoril del pesebre y del arbolito, el hombre vuela a emocionarse y olvide por un instante sus sueños de supremacía en el momento de brindar por la vida.
FELIZ NADIVAD ...amigo lector.
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