Cómo se televisa una guerra


Los canales de noticias se debaten entre las presiones del Pentágono, los riesgos del frente y la caída de la publicidad. Por Andy Goldberg, de la agencia DPA.

 

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Durante meses, las cadenas de noticias estadounidenses se centraron en cómo crece el conflicto en el Golfo. Ahora, con la posibilidad de una guerra en Irak en cualquier momento, están descubriendo que cubrir la guerra representará muchas más dificultades. Desde el punto de vista financiero, el conflicto está atestado de peligros para la mayoría de los canales. A pesar de que es obligatorio tener las imágenes, la cobertura es muy costosa, mientras que su naturaleza violenta la convierte en un problema para anunciantes. Los publicistas quizá quieran colocar sus artículos en reality shows como Survivor, pero saben que ver gente de carne y hueso que está muriendo tiende a frenar a los consumidores.

Según la revista Media life, decenas de millones de dólares en ganancias por publicidad se evaporarán en los primeros días de la guerra, cuando las cadenas dejen de emitir su programación actual para acomodarla a la cobertura del conflicto. Si la situación actual de muchas cadenas y empresas de medios ya deja bastante que desear, las pérdidas por dejar de percibir los ingresos de publicidad podrían causar amplios recortes de empleos y recursos. La sensación es que los efectos de la guerra podrían ser devastadores, afirma Media life.

Los encargados de marketing son comprensiblemente reticentes a pagar precio de oro para que sus productos sean asociados con un ataque aéreo. Sin embargo, los expertos señalan que una vez que pase la fase inicial, los gastos en anuncios volverán a dispararse cuando las empresas que los producen conecten con el amplio público enganchado a la cobertura de la guerra. Lo que verán se parecerá poco a las imágenes verdes, o las tomas en blanco y negro que fueron todo un sello distintivo en la Guerra del Golfo de 1991. El conflicto catapultó a la señal CNN al liderazgo de la TV de noticias, cuando reporteros como Peter Arnett emitían en vivo desde Bagdad, donde el cielo de la noche se iluminaba con los proyectiles y se podía escuchar el estallido de las bombas.

La cobertura desde detrás de las líneas iraquíes fue casi la única noticia destacada de la guerra que se realizó sin la supervisión del ejército estadounidense. En un intento de prevenir los reportajes negativos que en Vietnam fueron determinantes para que la opinión pública se opusiese al conflicto, el Pentágono impuso restricciones a los periodistas a la hora de acceder a zonas de combate, y controló la cobertura que los medios hicieron de la Guerra del Golfo: los peces gordos del Pentágono se aseguraron de que los equipos de reporteros no pudiesen capturar lo realmente interesante. Y si lo hacían, el ejército a menudo se aseguraba de que la televisora retrasase la emisión hasta el momento en que dejase de ser relevante.

Esta vez las cosas serán diferentes. Uno de los catalizadores del cambio es el canal árabe Al Yazira, cuyas cámaras estarán en todas partes para cubrir la embestida estadounidense. Ansioso por replicar al que considera un canal enemigo, el Pentágono decidió garantizar a los periodistas una mayor libertad. A fines de esta semana se decidirá quiénes de los 500 periodistas propuestos acompañarán a las fuerzas estadounidenses durante el conflicto, en lo que denominaron cobertura entregada. Debido a los riesgos de esta cobertura, los militares prepararon a cientos de periodistas en campos de entrenamiento. Los cursos están diseñados para proporcionar técnicas de supervivencia, de modo que los periodistas sigan vivos cuando vuelen las balas y, de paso, asegurarse de que entienden la forma de ver las cosas del ejército. Este concepto desató críticas entre los medios, a los que les preocupa que los periodistas tengan demasiada simpatía con las fuerzas militares. El entrenamiento es de supervivencia y de propaganda, señaló John Koopman, periodista del San Francisco Chronicle que participó en los cursos. El envío de periodistas al frente, que se completará con teléfonos satelitales, chalecos antibalas y equipo para protegerse de armas no convencionales, representa otro desembolsoenorme para las empresas de medios. CNN ya apartó 30 millones de dólares para su cobertura de guerra, pero reconoce que ese gasto se quedará corto si la guerra no acaba rápidamente, como gustan decir los militares.