|
|||||||||||||||||||
|
|||||||
|
|
|
Año V Nro. 368 - Uruguay, 11 de diciembre del 2009
|
|
Pasaron las elecciones. Perdimos, perdimos mal. Fue por nosotros, fue por la publicidad, fue por los colorados, en realidad no importa, ya fue. Ahora empieza otra etapa. Una etapa larga, compleja, muy compleja, desgastante y dura. Deberemos negociar con quien a primera vista tiene todos los ases en la mano. Es importante que de alguna manera el Partido Nacional integre este gobierno. Es vital para el país, para todos los uruguayos. Sencillamente porque no podemos seguir siendo un país dividido a la mitad, con una mitad mayor permanentemente enfrentada a una mitad menor. Es tiempo de patria. Es tiempo de buscar coincidencias y soslayar diferencias confiando en que el tiempo y la realidad colaboren en este sentido. En el fondo, tanto el Frente Amplio como el Partido Nacional queremos lo mismo. Lo más para los más. Los dos partidos queremos lo mejor para los uruguayos. Diferimos quizás en cómo lograr ese fin es cierto, pero los hechos y la historia en este aspecto están claramente de nuestro lado, y, salvo los fanáticos, que siempre los hay, la propia dirigencia del frente lo reconoce. Nada de locas pasiones, pragmatismo y realismo deben ser la consigna en este momento tan delicado de la historia de nuestra nación. Pragmatismo y realismo en las cosas negociables por el bien de todos y pragmatismo y realismo en los que no son negociables, la constitución y el sistema democrático que nos rige. En estos puntos los que no votamos al Frente Amplio deberemos estar siempre vigilantes y atentos, ya que nunca faltan los trasnochados que quieran imponer a como de lugar su particular visión de las cosas y de nuestra sociedad. En esto, cómo hace 173 años, el Partido Nacional deberá ponerse firme y practicar la más inteligente de las intransigencias. No se toquetea la constitución ni se juega con la democracia en nuestro país. Los Blancos siempre tenemos el glorioso ejemplo del Gral. Saravia y los que lo acompañaron que fueron capaces de derramar generosamente su sangre en beneficio de sus ideales y los mejores destinos de la patria de todos los uruguayos. Los Blancos no deberemos olvidarnos nunca de esto en los años venideros. Tampoco deberemos olvidarnos que los ciclos históricos son insoslayables y que todo lo que sucede en materia política en nuestro país no es más que el proceso de crecimiento y maduración de una sociedad, de un país, aún joven y con muchas transformaciones por delante. Mientra tanto, a nunca olvidarnos de las sabias palabras del Esc. Dardo Ortiz: “lo que es bueno para el país es bueno para el Partido Nacional”. Agrego, venga de donde venga, aunque sea de nuestros adversarios políticos. Entonces, ¡derrotados nunca! A poner el hombro en lo bueno, clara y firmemente oponernos en lo malo. El rol de la oposición es oponerse. El nuestro, el de nuestro glorioso partido será sin duda oponerse pero en la forma más constructiva y racional posible. Para los blancos, para el Partido Nacional, no hay otro camino. © Michael S. Castleton-Bridger
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||