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Año V Nro. 368 - Uruguay, 11 de diciembre del 2009   
 
 
 
 
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Helena Arce

La indispensable gratuidad de la Universidad de la República
por Helena Arce

 
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         Se dio a conocer un estudio realizado por el Ec. Claudio Sapelli, docente  en Chile, presentado en la Cámara de Comercio, con  el auspicio de esa entidad, así como del Banco Mundial (BM) y el apoyo de Bolsa Electrónica de Valores. Analiza los tránsitos del ámbito educativo al mundo del trabajo y toma en cuenta la actual situación de la educación. Analiza todos los ámbitos de estudio: primaria, secundaria y terciaria. Nos ocuparemos básicamente de sus referencias a la UDELAR.

         El informe con el título de  "Retornos a la educación y dotación de habilidades cognitivas en Uruguay: diagnóstico y algunas recomendaciones de política para el sector educación", sostiene que "hay que terminar con la inequidad a que da lugar la gratuidad de la Universidad de la República".

         "Debe eliminarse la asimetría que existe hoy respecto del financiamiento público al que tienen acceso los alumnos del sector terciario, solamente si quieren asistir a la Udelar pueden obtenerlo", dice y considera que la gratuidad de la Udelar "significa un problema para la expansión del sistema privado terciario.

         Analiza los tránsitos del ámbito educativo al mundo del trabajo y toma en cuenta la actual situación de la educación.

         Poner fin a la gratuidad en la Udelar "significa ir hacia una mezcla de becas y préstamos contingentes", dice, porque la situación actual "limita las opciones tanto en términos de carreras como en términos de calidad".

         "Si bien (la gratuidad) no significa avances en términos de equidad, sí significa un problema para la expansión del sistema privado terciario". Destaca que "los reduce a nichos en que la calidad del sistema público, otorgado gratuitamente, es suficientemente baja como para justificar el pago de la matrícula. Si compitieran en pie de igualdad es esperable que eso llevaría rápidamente a un aumento de la calidad de todas las carreras".

         Propone además que nuestro país implemente políticas que "internacionalmente han demostrado su eficacia y que la evidencia muestra que permitiría en Uruguay un crecimiento sustancial en los aprendizajes". Solicita "exámenes de egreso, combinado con la evaluación del desempeño de los profesores y los colegios según sus logros en estos exámenes y un sistema de premios y castigos asociada a la consecución de las metas a este respecto".

         Curiosamente el   Ec. Sapelli es un producto de la Udelar que tanto denostó en su informe. Incurre por lo menos en un error grueso al sostener que se financia únicamente a quien estudia en la UDELAR,  en desmedro de quienes lo hacen en las universidades privadas.  

         Existe, sobre todo en el mercado laboral, una sobrevaloración de la educación que brindan las Universidades Privadas.  En realidad es posible que los egresados de las mismas salgan con mayor preparación práctica que les permite insertarse en un trabajo de forma inmediata, mientras que los egresados de la UDELAR, deben obligatoriamente foguearse e incluso es imprescindible que aun a costa de postergar la obtención del diploma, deban  trabajar mientras estudian,  por supuesto en los temas relativos a aquello en lo que se están especializando, a los efectos de poder obtener su diploma y no salir de la Universidad inmersos en un mundo únicamente teórico. Necesitan obtener más conocimiento respecto a la aplicación práctica de lo aprendido, la Udelar debe necesariamente buscar agregar a lo enseñado, más práctica en el ejercicio profesional. Y para ello debe profundizar en la búsqueda de convenios, y en la investigación.  

         También conozco casos de  estudiantes de diferentes carreras, que al no poder con el nivel exigido en la Universidad de la República, se han ido a estudiar a Universidades Privadas donde han obtenido el título que les era esquivo. Y una vez obtenido el título, algunos más responsables que otros,  han ido de oyentes a la UDELAR a efectos de ampliar sus conocimientos. Resulta evidente que no estoy hablando al aire, y podría citar nombres de estudiantes y universidades, pero no corresponde en esta instancia.

         De un tiempo a esta parte, gobierno tras gobierno, sin importar los Partidos Políticos que fueran elegidos, se han  ocupado desde el gobierno central de atacar a la Universidad de la República, y en particular a los profesionales recibidos en la misma. Es cierto que la UDELAR debe actualizarse a fin de lograr insertarse en el  mundo real, y en particular de nuestro país. Lamentablemente se aísla de la realidad, pero justo es decirlo cuando allá lejos en el tiempo, concurrimos  a la misma, uno de los mayores valores agregados obtenidos, fue gracias al objetivo de la Universidad de la República de lograr  desarrollar en cada universitario la posibilidad del análisis racional, a efectos que al encontrarse ante  situaciones no previstas,   pudiese utilizar el  intelecto en la resolución de las mismas. Y por cierto, que esto nos ha sido útil durante nuestro accionar profesional y personal además. Por ello sostenemos que sin abandonar  la formación encaminada a propagar  la creación del juicio analítico- técnico propio, debe buscar transformar sus planes de estudio logrando la formación hacia la inserción laboral inmediata, teniendo en cuenta las necesidades del mercado, analizando las exigencias  de la sociedad actual, mundial y local.

         La Universidad de la República es una inversión que realiza el país en sus habitantes, dándoles a todos sin excepción la posibilidad de obtener un título de grado, y por cierto no concurren allí en forma gratuita, pues el presupuesto universitario se sustenta con los impuestos y estos son servidos por todos los habitantes de este país, también en los hogares de quienes allí estudian. No tengo una oposición a la existencia de las Universidades privadas, sin embargo entiendo que lo que en ellas se enseña debe ser coordinado desde los estamentos universitarios. Debe controlarse la coordinación de Cátedra, la existencia de la presentación de los planes de estudio por los diferentes profesores, lo cual no existe en todas con el mismo grado de exigencia.

         No es de recibo el planteamiento realizado por el Ec. Sapelli sobre la existencia de financiamiento  a quienes estudian en la UDELAR en desmedro de quienes lo hacen en universidades privadas, pues el país también invierte en éstas,  están exoneradas de impuestos, las exoneraciones olvida el Ec. Sapelli, son sin lugar a dudas uno de los tantos caminos por los cuales el estado financia una actividad.  Por otra parte el precio que se   le cobra a los estudiantes en las universidades privadas no son exactamente bajos, por lo que quienes las regentean obtienen una ganancia, sin lugar a dudas.  Así como se conocen los ingresos y gastos realizados por la UDELAR, también debiera poder  obtenerse la misma información de las Universidades Privadas, pues ellas también se benefician del sustento del estado, al no pagar los impuestos que cualquier empresa debe pagar. Y esta información debe llegar al conocimiento de toda la población.

         Las Universidades públicas no son “per se” malas, existen entre las calificadas como mejores en el mundo, varias públicas, la nuestra fue alguna vez de las mejores por cierto, pero en esas épocas se cuidaba el nivel académico por encima de todo.

         Y por cierto una de las grandes ventajas que otorgaba la Udelar a los habitantes de este país, era su condición de factor igualitario entre quienes allí estudiaban, desde todo punto de vista. El nivel de los estudiantes se obtenía en las aulas, y era mejor o peor según las cualidades propias del estudiante, no importaba de cual  estamento económico de la sociedad se  provenía.

         También es cierto que algunos estudiantes por sus características personales, que no hacen a su mayor o menor inteligencia, necesitan para poder estudiar, una atención mas directa, y eso sin lugar a dudas es menos posible que lo puedan obtener en la actual UDELAR, por ello es importante que esta revea también la relación profesor-estudiante, volviéndola más cercana.

         Tampoco parece de recibo que una vez obtenido su título de grado, los estudiantes deban realizar un nuevo examen de egreso como propone, el Ec. Sapelli en su análisis, si lo obtuvieron es por haber sorteado todas las pruebas necesarias para ello. Si es compartible  sin lugar a dudas, un seguimiento del desempeño  de los docentes y su actualización, de su dedicación,  de la transparencia sobre todo en la relación con el respeto por  los trabajos de sus educandos, del respeto a la  autoría de los alumnos en sus trabajos, de la obtención de sus grados académicos y la correspondencia con su excelencia, del respeto a la laicidad  en su más amplia acepción. Temas estos que por cierto, han ido perdiendo calidad en grado sumo.

         Es bueno reconocer que varios de  los prestigiosos compatriotas que hoy nos honran con sus logros en la diáspora son en la mayoría de los casos, egresados de la UDELAR.

         Desde mi punto de vista, el tema no se resuelve dando más beneficios a las Universidades privadas, es más si no fuese inconstitucional, propondría la creación de un impuesto a estos centros de enseñanza, cuya recaudación fuese vertida para el financiamiento de la UDELAR, y no pudiese trasladarse a las cuotas que se les cobra a los estudiantes con un control exhaustivo. Tampoco se resuelve poniendo costos de ningún tipo a los estudiantes de la Universidad de la República, ni  gravando con el pago de posteriores impuestos que deben servir los egresados de la misma. La justificación para cobrar a los egresados de la UDELAR, el impuesto al Fondo de Solidaridad, es porque no pagaron cuotas por estudiar, estamos de acuerdo en que no lo deben pagar los estudiantes que si pagaron a una Universidad Privada por estudiar allí. No estamos de acuerdo en que los dueños de las Universidades Privadas no paguen ningún impuesto por realizar una actividad empresarial, podría haber exoneraciones parciales, o simplemente un porcentaje de las ganancias menor al que pagan las empresas de comercio e industria, pero que de alguna manera contribuyan con la sociedad, y que mejor uso para esos impuestos que la financiación de la UDELAR?
 
         Para que los estudiantes del interior puedan asistir a la enseñanza terciaria, se debe profundizar la descentralización de la misma, para que los alumnos de escasos recursos puedan seguir estudiando, se debe facilitar su inserción laboral por medio de planes de estímulo a los empresarios que los contraten, pero por sobre todo la UDELAR debe revisar sus horarios de forma que los estudiantes puedan trabajar y al mismo tiempo concurrir a clases. Nadie se muere por trabajar y estudiar, al contrario el hacerlo favorece la captación  del sentido de la responsabilidad y la preparación para el posterior ejercicio profesional, soy una convencida que independientemente de las posibilidades económicas de sus hogares, todas las personas mayores de 18 años deben comenzar a insertarse en el mercado laboral paulatinamente, pues eso también hace al crecimiento como persona y permite convertirse luego en un mejor profesional.

         El cogobierno universitario, se debe a si mismo, un análisis autocrítico sincero, en el cual se analicen diferentes factores: la inserción de los planes de estudio en la realidad nacional y global, la imprescindible profundización de la descentralización, la calidad académica,  implementar planes de investigación a nivel estudiantil con supervisión docente con las garantías para los educandos de que los resultados le serán reconocidos a quienes los obtuvieron, una revisión de la estructuración del gasto  y por sobretodo  despolitizarse. Es fundamental el respeto profundo a la laicidad, entendiendo que únicamente desde  la diversidad de ideas se construye el futuro.

         Es importante considerar que  hoy en día, uno de los problemas mayores que encuentran quienes estudian en la UDELAR, es el alto grado de politización en que está inmersa. Y es muy posible que la oferta  laboral también, mire con mejores ojos  hacia los estudiantes de las universidades privadas, pues les proporcionan  la confianza de  contar con personas adaptadas a estudiar con horarios estrictos, tiempos acotados, y sin estar volcados mientras debieran dedicarse a sus estudios,  a temas ajenos a éstos.

         Guste o no la UDELAR,  desde el mismo Claustro, debatiendo los diferentes órdenes, junto con las autoridades administrativas deben analizar también esta problemática con amplitud de criterios, pues de ello depende su viabilidad futura. De nada sirve seguir creando egresados que no tengan oportunidades laborales, o las pierdan ante colegas, no necesariamente mejores preparados, pero con la ventaja de haber podido asistir a un centro de enseñanza privado, donde se concurre a estudiar en vez de ir a hacer política. Nadie pretende que los estudiantes universitarios estén ajenos a la realidad, pero ello no justifica el alto grado de politización que encontramos hoy en sus aulas.

© Helena Arce para Informe Uruguay

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