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Año V Nro. 368 - Uruguay, 11 de diciembre del 2009   
 
 
 
 
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Visión Marítima

 

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Nelson Maica C.
Posible
por Nelson Maica C. (Perfil)

 
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         ¿En el país que no existe? La pregunta por lo políticamente posible desplaza el énfasis en los postulados de la necesidad histórica, a la vez que se opone a repetir un pasado que se mostró inviable. ¿Hubo un destino escrito por la mano de la historia, que nos debía llevar, inevitablemente, a un supuesto desarrollo indefinido? Hoy es un nuevo día y tenemos retos urgentes.

         Ahora, de seis años a esta parte, de repente, empezó a pregonar el cabeza de gobierno de estar convencido de que, en cada una de las manifestaciones de la vida colectiva venezolana, la política se convierte en una lucha de clases.

         Si algunos todavía entienden verdaderamente la historia política como la historia de la lucha de clases, atrevámonos a tratar de responder una de tantas preguntas: ¿Cuál o qué revolución es de provecho para esta sociedad? A fin de cuentas, la revolución social acaba con aquella creencia de claro carácter redistributivo que inhibe el crecimiento sostenido y elevado de la actividad económica.

         ¿Cómo conjugar el riesgo del desgarramiento social con el mantenimiento de la estabilidad económica?

         Parece que hoy día no cabe la duda, para buena parte de los analistas y observadores, de que aquí no hay, no existe, ninguna revolución social; de que la gritada “robolucion roja rojita” por sí misma no es nada provechosa para el ciudadano, para el pueblo, porque además, se comporta toda ella como un proceso muy anárquico y corrupto y que profundiza las desigualdades de todo tipo.

         Se manifiesta e impera esa anarquía cuando la escasa y minúscula población roja, rojita con apoyo(pagada) y mandato gubernamental se afana en destrozos y ruedan cabezas sin asomo de remordimiento, tal como dejo escrito Hegel: como si se partiera la flor de un repollo, «als das Durchhauen eines Kohlhaupts».

         La historia nos ha ilustrado que mientras una supuesta revolución social trata de imponerse, el pueblo se equivoca momentáneamente y esa orgía de sangre sirve de secreto fatal del proyecto colectivo. Los valores del respeto a la ley y las mínimas formas de convivencia se pierden, al tiempo que campea en el ánimo colectivo la idea que incita a matar, robar y destruir.

         El gobierno, en cualquier momento queda neutralizado y sobreviene un clima de total desorden y falta de respeto por la vida y la propiedad privada y los derechos fundamentales del ser humano. Hasta de los altos funcionarios: ahí esta la prueba, en la ley contra la libertad de expresión, la represión a la manifestación oponente, los guardas convertidos en verdugos, la inmensa corrupción, etc. El desfalco a los dineros públicos y privados con permisibilidad gubernamental impune. Ningún funcionario es señalado ni castigado. Eso viene, sin duda, desde la cabeza. Esta en evidencia.

         Desde la perspectiva del deterioro de las relaciones sociales, cabe señalar que el interés por la paz y la estabilidad ha disminuido tanto como se ha detenido la participación de la población en la actividad económica. Ahí esta la escasez de alimentos e incrementos de importación como ejemplo.

         En consecuencia, esta supuesta robolucion roja rojita puede llegar a adquirir tal grado de violencia, corrupción y narcotráfico y narco guerrilla, que ni siquiera sus propios líderes serian capaces de controlarla, de parar el horror de la contienda sin freno que cada día, con toda su carga de desolación y zozobra, crearía otra desesperanza.

         El saldo de la espiral de violencia es, para nuestro infortunio, la muerte, el miedo, el agobio; por muchos años habría que luchar contra la oscuridad que se cierne sobre el posible y profundo desastre social.

         El desprecio del gobierno por el ciudadano, por el pueblo, por la vida, por la sociedad, esta llegando a unos limites nunca visto por estos lares, por este ciudadano, por este pueblo. ¿Mujeres venezolanas pariendo en las calles pero se le paga los gastos a un depuesto y todo su personal internacional y se le carga en aviones del país por todas partes? ¿Se regala a otros cuanto aquí hace falta? ¿Se entrega la soberanía nacional a manera de colonia y hasta por televisión?

         ¿Cuáles han sido los logros sociales alcanzados y cuanto ha costado y cuales los sacrificios a los que ha sido sometido el ciudadano, el pueblo, en estos últimos diez años de régimen rojo rojito? Ahora sin servicios vitales, además. Cuanto observamos es la aparición de un espíritu mercenario, los verdugos voluntarios, “el dicho del fusil por encima de la política”.

         Los rojos, rojitos que todavía quedan, olvidan o desconocen que la sociedad actual es demasiado compleja como para que la guerrilla y/o las fuerzas armadas intervengan en la política y decidan los asuntos públicos. Esta sociedad necesita instituciones que articulen la política y se orienten, por lo menos, al costo - beneficio. Los recursos no son ilimitados.

         Sin entrar en las posibilidades sociológicas y antropológicas, por ahora, y si su robolucion es posible o no, por sus proclamas y griteríos, entendemos que los rojos rojitos que quedan, pregonan una predistribución de la riqueza, entonces es valido preguntarse ¿que genero de revolución realizaría esa transferencia de forma más eficiente? ¿Otos países se han planteado lo mismo? Seguro que si y con bastante antelación.

         De convenir en la posible necesidad de una revolución hay que preguntarse ¿Cuál seria esa revolución conveniente y cual los mejores medios para realizarla?

         Esta a la vista el hecho de que el siglo XX produjo un avance notable en cuanto a creación de riqueza y de recursos. Se elevo el nivel de vida de los ciudadanos en la mayor parte del planeta. El mundo esta interconectado y las fronteras se han debilitado.

         Ante esta nueva realidad se modifican las preguntas. ¿Cómo alcanzar el progreso para resolver los desafíos reales a que nos esta retando el futuro? ¿Llego la hora de hacer un nuevo balance? ¿Habrá que regresar al pasado porque los lideres y actores políticos democráticos y plurales no tienen y/o no muestran capacidad para hilar una propuesta de futuro para Venezuela? ¿Los problemas sociales actuales son insolubles? ¿Sigue valida la premisa según la cual la política es una fuerza articuladora de los consensos requeridos? ¿El futuro debe construirse desde la política? ¿Cuál será el rol del derecho en el futuro?

         Indudablemente que hay que tomarse un tiempo para pensar y repensar variados temas relacionados con la sociedad y el futuro. ¿Tiene sentido seguir insistiendo en eso de la “ingeniería social”? ¿Qué modelo de país queremos para el siglo XXI? ¿Tenemos suficiente y desmenuzado conocimiento sobre nuestro pasado para lanzarnos hacia el futuro?

         ¿Desechamos el pasado?

         Es posible que haya llegado el momento para establecer un estado de derecho posible; que ha llegado el momento de aceptar el ejercicio efectivo de la democracia representativa plural con auténticos y eficientes controles jurisdiccionales; que ha llegado el momento de la legitimidad y legalidad para la democracia plural; que ha llegado el momento para el ciudadano como tal con su espacio de privacia y derecho. ¿Es posible ahora? Hay que cambiar de gobierno. Lo de hoy es un rotundo y funesto retroceso y fracaso. Tanto despotricar de la banca privada y es la banca privada quien lo salva…el capital salvando al supuesto socialismo económico…”castillos en el aire”. Que locura.

“El secreto de la felicidad es la libertad. El secreto de la libertad es el coraje”. Tucídides, 460-400ac

Caracas, Venezuela, 28/11/09.

© Nelson Maica C. para Informe Uruguay

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