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Año V Nro. 351 - Uruguay, 14 de agosto del 2009
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El aire de Brasilia marea y tiene efecto amnésico. En el actual período no hubo presencia de la oposición en los entes ni en la banca pública, ni en la enseñanza. El Frente Amplio prefirió ejercer el gobierno sin control ni fiscalización. El resultado fue muy malo y el FA se vio expuesto, por ello, a los dos pecados capitales de la política: la corrupción y la soberbia. Los episodios del Hospital Maciel y los sobrecostos que se pagaron por la construcción de policlínicas pueden llegar a ser una muestra de esto. Dejar afuera del contralor político a la oposición fue una decisión ilegítima, que solo pudo ser avalada por una mayoría absoluta en el Parlamento que levantó sus manos enyesadas. El senador Astori dijo en Brasilia que la voluntad del Frente Amplio de integrar un gobierno de coalición "ya estuvo". No es así, no es verdad. El propio Astori fue artífice intelectual de que no hubiera contralor en los entes y del gobierno exclusivista que se ejerció. Hay que recordar que fue él quien exigió que en el directorio del Banco República 4 de los 5 directores fueran frentistas para asegurarse las mayorías especiales que su carta orgánica reserva para determinadas resoluciones. El papel previsto para la oposición era, prácticamente, de secretario de actas. También se reservaron, ilegítimamente, cuatro directores en el Codicen por las mismas razones. La oposición no estuvo allí porque hubiera sido legitimar el atropello. El particular tono de aquella época no fue el del diálogo, sino el del emplazamiento público, cosa que el propio presidente practicó poniendo fecha para recibir contestaciones de parte del Partido Nacional, en una expresión poco republicana. Luego de cinco años de ejercicio discrecional del poder ahora se impone auditar lo hecho. Deberán ser auditorías profundas porque el aire en algunos entes está enviciado. Que habrá coalición en el próximo período es, aparte de una necesidad, una obviedad. Ningún partido tendrá mayoría parlamentaria. Quiénes la integrarán es, todavía, muy prematuro saberlo, porque antes deberá conocerse el resultado electoral y cuántas bancas tiene cada partido, si no es un ejercicio estéril. La coalición, además, no pa-sa por la integración de los directorios de los entes, allí hay un derecho de las minorías que el Frente Amplio no respetó. Dice que anteriores gobiernos tampoco, y no es verdad porque en todos hubo integración de más de un partido, pero si lo fuera tampoco ello justifica la misma conducta equivocada. Una buena coalición pasa, entre otras cosas, por ejercer y permitir controles que eviten o persigan la corrupción en la administración. ¿El FA votaría en los entes la instalación de auditorías sobre su gestión? A decir por la política instaurada por este gobierno donde se respalda a los jerarcas cuestionados antes de las investigaciones necesarias, como hizo Astori con Bengoa y Muñoz con el director del Maciel, parece difícil. Si en este período no existieron acuerdos fue, además, por el propio gobierno que incumplió los que fueron firmados por todos los partidos en febrero de 2005 sobre Educación y política exterior, entre otros temas. En tiempos electorales el FA se quiere correr al centro pero su experiencia fue el exclusivismo político. ¿Cuál es el FA: el que alienta la coalición o el del "ni un minuto de tregua"? Sendic, con imperdonable soberbia, llegó a decir que el FA ganaba aunque llevara como candidato a una heladera. Seguramente la van a comprar sin licitación. © Javier García para Informe Uruguay
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