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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 399 - Uruguay, 16 de julio del 2010 |
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Un par de pájaros desprevenidos, solitarios, rompen el embrujo de la noche sin quererlo, su canto efímero busca el eco de otros pájaros, de guaridas pasajeras donde pasaron el embate de la lluvia invernal… El humo del cigarrillo se entrelaza con el vapor del mate, atando cabos y destinos, marcando una vida, el trago amargo y espumoso que resbala en la garganta hasta acariciar el estómago... aun flota en el aire el pesado olor a tortas fritas, que hice en la noche para compartir con los niños… Los ruidos crecen en la madrugada, señal de un país que amenaza despertarse, aunque faltan un par de horas para que el mundo entre en actividad… Los ojos pesados, el cuerpo sin saber su estado, ya he estado ventilando ideas y capturando sueños desde la laptop, viendo lo que pasa aquí y allá desde la ventana de mi computadora… Esta es la hora que me encantaría debatir, pero el monólogo se impone por la ausencia de gente, no de vida, porque las gatas me acompañan mientras duermen, un ojo achatado en el sueño profundo y otro semi-abierto estudiando mis más ligeros movimientos… Los títulos me miran desde la pared, enhiestos, buscando solemnidad, exigiendo forma y formalismos, deseos prosaicos y ortodoxos para alguien que solo respeta a la vida misma, por sí y para sí… La sensualidad de la noche fuerza la liberación de emociones y sentimientos encontrados, y el teclado dispara el breaker que tenemos dentro, son tantas las cosas que estamos pasando, tan distintas, diferentes, solo unidas por el débil lazo de un mismo corazón y un mismo cuerpo… Ayer, el partido de Uruguay, donde si bien nos venció Alemania, comprendimos literalmente lo que significa luchar… algo que nunca habíamos comprendido de nuestros padres, que nos hablaban de la hazaña del 50, imposible compartir, imposible entender, hasta hoy, o más bien, hasta ayer, una clara demostración de que si se puede, que nada es inalcanzable, solo hay que luchar, vivir o morir en el intento, hacerlo como si no importara nada… Hoy, con medio siglo y un poquito de existencia, vemos un mundo diferente, no vivimos la victoria del Maracaná ni la Revolución Cubana, no palpamos la Guerra Fría, pero si vivimos plenamente la Revolución en Nicaragua, la victoria del Frente Amplio por la vía electoral en Uruguay, la caída de un muro que nunca comprendimos cabalmente como fue el muro de Berlín, las Torres Gemelas, y ahora el Mundial de Sudáfrica… no nos culpen, pero a mi me dolió mas la muerte de Jimmy Hendrix que la de Patrick Lumumba… que le voy a hacer? Cuando comenzamos a pensar y actuar, ya la luna había sido pisada y caminada… Desde la cama llega el calor que emana mi mujer, una mujer intensa si las hay, adorable, pero parte junto con mis ayudantes de ese grupo etáreo que no sabe que una vez no hubo computadoras… no entienden como antes hacíamos las gráficas, los textos, las presentaciones, como nos comunicábamos… Antes el correo intercambiaba cartas, hoy son solo cuentas con ofertas dudosas y vagas, antes el teléfono era una esperanza, hoy el celular te cansa, ni que hablar de las redes o el email, ya nada nos sorprende, la noticia ya es vieja antes de nacer… De alguna manera estoy contento… temprano en mi vida cumplí con el apostolado del siglo, desde chico me decían que para realizarse había que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro… todo ya lo hice, mi hijo Mateo, que nos abandonara bien pronto, a los tres años, planté un árbol en Tierra Santa, en Jerusalén, y llevo escrito más de diez libros… ahora, ante la inminencia de la votación de la Ley de Protección y Bienestar Animal, pienso que dejo algo más valioso, algo concreto, dejo una ley plasmada en este país que tanto amo, Nicaragua… Hace un tiempo, me preguntaba un periodista cual era mi especialidad, que enseñaba en la academia, a lo que le respondí: “yo solo enseño una forma de vida, a amar la vida... el resto, está en internet…” De alguna manera, nuevos desafíos se van planteando, nuevos rumbos, por un lado, la lucha que vendrá con la aplicación de la ley, procurar un cambio en la mentalidad de muchos que aun piensa que están solos y son los reyes del mundo, por otro, las propuestas de creación de nuevas alternativas políticas, erigir un hospital animal a toda madre, son tantas las cosas, tantas, que solo espero me de el tiempo… Bueno, ya el sol va corriendo las distancias, la luz comienza a invadir la oscuridad, es hora de ponernos a hacer algo, a justificar el día porque sí y porque hay que hacerlo… pero suave… aún queda agua en el termo… Compartir este artículo en Facebook © Dr. Enrique Rimbaud para Informe Uruguay
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