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Asusta
por Dr. Francisco Gallinal
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Quienes siguieron a la Ministra Simon por cadena, hace algunos días, seguramente quedaron perplejos. ¿Para qué sirvió? No se entiende, y menos se entiende aun al releerla. Dijo “me dirijo a ustedes para dar una explicación que creemos necesaria sobre la evolución de la educación en general y sobre el Proyecto de Ley de Educación que el Poder Ejecutivo remitió a consideración del Parlamento.” Y no hizo ni una cosa ni otra. En todo caso, arrojó aun más inquietudes sobre los uruguayos que de buena fe, sin intereses corporativos ni prejuicios ideológicos, están profundamente preocupados por la crisis de la enseñanza estatal del país. Y decimos estatal porque toda la enseñanza es o debe ser pública, pero la que está cada vez peor, la que es fuente de injusticias y desequilibrios sociales crecientes, la que representa una pesada mochila para el futuro de la sociedad uruguaya en su conjunto, es la enseñanza estatal, la que imparte el Estado. La que, infiltrada ideológicamente desde hace décadas por los partidos de la izquierda vernácula y (mal) cogobernada hasta el hartazgo, hoy es campo de batalla de corporaciones y subgrupos políticos del Frente y adalid del proyecto de mediocrización (permítasenos esta palabra) social que este Gobierno propugna. La batalla se da en torno a un proyecto de Ley de Educación que prohíja un gran reparto de cargos y se olvida de la enseñanza; mírese cómo será la cosa, lo mejor que puede pasarnos es que no se apruebe, que no nazca. De otra manera el futuro Gobierno deberá perder tiempo y esfuerzo parlamentario y ejecutivo en desmontar el aparato que con ella se procura implementar.
Nada de esto fue dicho. La Ministra intentó defender al Gobierno, afirmando que “desarrolló políticas a favor de la equidad, la justicia social y el mejoramiento de la vida de toda la ciudadanía, especialmente de los más pobres. El Plan de Atención a la Emergencia Social, el Plan de Equidad, la Reforma de la Salud y la Reforma Tributaria, son las más importantes.” Los lectores ya conocen y sufren los verdaderos contenidos de estas políticas, lo que nos exime de mayores comentarios. Le faltó de música de bolero para aludir a las inexistentes políticas de seguridad ciudadana. Hubiera sido mucho más apropiado y valiente hablar de su área específica y del derrotero de desastre que viene siguiendo el Gobierno, dado que lo único de que se discute es de incremento de salarios a docentes, pero de orientaciones, contenidos, niveles y resultados de la educación estatal, nada. Porque, lamentablemente, son muy pobres. Dijo algo compartible: “Nuestra educación actual tiene mucho de bueno y muy bueno, pero también mucho a mejorar, a adaptarse a los grandes cambios que han ocurrido en el mundo especialmente en lo que hace a los conocimientos.” El problema es que nada de lo que se ha planteado en estos últimos años, dentro o fuera del proyecto de Ley, va en esa dirección, sino en la contraria, excepto el Plan Ceibal.
Y luego, la clásica mélange progresista de asambleísmo y lugares comunes: “La Reforma Educativa requerirá de la participación de todos...Docentes, los alumnos, estudiantes o participantes, según su edad, a las madres y padres, pero también absolutamente a todos los ciudadanos...” La reforma “propone un sistema integrado para todos” “ Y todos queremos que la educación les genere (a los jóvenes) esperanza y capacidad para desarrollar su futuro en el país.” “…al Centro Educativo, concebido no sólo como un lugar donde se reciben clases sino como un centro social y cívico que profundice y haga muy sólidos los lazos entre educación y sociedad. Esa es una de las garantías, junto con la educación en derechos humanos, para que esos centros sean lugares de convivencia no sólo pacífica sino agradable, constructiva, divertida, convocante.”
Como se ve, el problema concreto de la enseñanza, del aprendizaje, de la búsqueda de la excelencia, de la exigencia, no está presente más que de manera tangencial.
“Este proyecto garantiza la tradición de autonomía de la enseñanza uruguaya, entendida como independencia de la política partidaria.” Suena bien, pero trascartón, viene la justa: “Estimulamos la participación y el co-gobierno a diferentes niveles, empezando por el Centro Educativo del que hablé y llegando a los órganos centrales, con miembros electos por los docentes. Se incluye, también la presencia de personas competentes propuestas por el gobierno que representan al conjunto de los ciudadanos y garantizan la coordinación del proyecto educativo y del proyecto de país.”
¿Personas competentes propuestas por el gobierno que representan al conjunto, etc.?
La verdad, asusta.
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