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Año V Nro. 335 - Uruguay, 24 de abril del 2009   
 
 
 
 
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Visión Marítima

 
Fanny Berger

El Tercer Mundo es cuestión de mentalidad
por Fanny Berger (Perfil)

 
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         Se habla mucho de la economía, de desarrollo tecnológico y  de avances científicos,  y muy poco sobre las bases humanos sobre las cuales se construyen las sociedades.

         Como psicóloga educacional y clínica que soy trataré de mostrarles los múltiples y variados aportes de la psicología  al comportamiento humano.

         Los individuos somos razón, emoción, espíritu o sea somos seres integrados, si tenemos una dificultad en cierto ámbito es muy probable que influya en todo el rendimiento de la persona. Si uno está triste o muy enojado es  probable que su concentración y rendimiento laboral o intelectual se vean descendidos. Lo contrario, s i estoy tranquilo y satisfecho mi performance será mejor. Somos seres que para funcionar tenemos que integrar nuestros aspectos racionales, o cognitivos o de conocimientos con nuestras emociones. Es la misma persona que siente, piensa y actúa en el mundo que la rodea.

         De la misma forma integrativa que se comporta un hombre consigo mismo en su totalidad,  no se pueden realizar cambios profundos en el modo en que una sociedad funciona sin atender a todos sus aspectos.

          La mentalidad de los ciudadanos es un aspecto muy importante en el funcionamiento económico, social y cultural de un país.

         Luego de vivir durante 15 años en el exterior y de saber que el Uruguay está en el   tercer mundo y otros países forman parte del primer  mundo, me di cuenta que todas las variables   para definir que es un país del tercer mundo no alcanzan para resaltar la importancia de la mentalidad en el funcionamiento y desarrollo de una sociedad.
 
         El tercer  mundo es una cuestión de mentalidad, los uruguayos residentes en la República Oriental del Uruguay,  estamos viviendo en un mundo subdesarrollado  porque hay una mentalidad que lo sustenta.

         Tenemos mentalidad de tercer mundistas.

         La mentalidad es un conjunto de creencias, ideas que influyen en la conducta o sea en la forma de obrar. Por supuesto que la mentalidad viene de la historia, pero para ver como influye en nuestra vida tenemos que aceptarla sin juzgar. En imposible en un artículo abarcar todas las características de la mentalidad uruguaya, que en mi humilde opinión nos hace permanecer en el tercer mundo. Hoy les propongo  que pensemos juntos en un rasgo uruguayo que nos dificulta nuestro desarrollo como sociedad : la envidia.

¿Que es la envidia?

         La envidia se define como padecimiento de una persona por otra que tiene o consigue algo que ella no tiene o no puede conseguir, o un deseo de hacer o tener lo mismo que otro tiene? El  envidioso se focaliza en los logros de los otros, tan deseados por él pues los siente inalcanzables. Él se siente carente, que le falta algo en sí mismo. El problema es que presta tanta atención e importancia al éxito o cualidades de la persona envidiada que termina desfocalizándose y no se da cuenta de sus virtudes. Se puede envidiar rasgos físicos, intelectuales, situaciones sociales y económicas y logros en general.

         La envidia inhibe el desarrollo de potencialidades pues el envidioso focaliza sólo en la otra persona y no en propias riqueza internas. Hay familias que giran en torno a los otros, pasan mucho tiempo ocupadas en los demás, y evitan hablar de ellos mismos. Los niños reciben el mensaje: ¿Tú no eres importante? ¿Los otros valen más que tú?

         La envidia hace sentirse muy carente, vacío, sin valor y esto lleva a sobre valorar cualidades o logros ajenos

         El envidioso siente que le falta algo, por lo tanto se cree incapaz para alcanzar metas por sus propios méritos. Muchos tratan de destruir las méritos ajenos para disminuir la diferencia entre los que ellos sienten pueden tener y lo que los otros consiguen.

         Esto los paraliza. La envidia produce rabia, frustración y sentimientos de impotencia.
 
         La envidia inhibe el desarrollo de las potencialidades pues la atención está puesta en los logros del otro que son sentidos como inalcanzables. La salida es comenzar a contactar con las propias virtudes, desarrollarlas y tener éxitos propios, es decir, mirarse dentro de sí mismo. Cuando tu hijo se fije en lo que los otros niños han logrado, muéstrale como hicieron para llegar a lo que él tanto ansía. Ayúdalo a que él descubra qué tendría que hacer para obtener resultados similares. Fomenta el cumplimiento de sus deseos. Así lo ayudarás a que se descubra a sí mismo. La envidia es una señal que el niño tiene todavía anhelos por cumplir y que necesita tomar contacto con sus recursos. Así dejará de ser envidioso y se transformará en un protagonista de su vida. Lo mismo es aplicable para un adulto.

         Cuando puedan conectarse con sus potencialidades y aceptarse a sí mismos, tendrán menor necesidad de mirar al otro.

         Los uruguayos, por supuesto que no todos, pero muchos,  sobre todo los que no han alcanzado el éxito,  son envidiosos. La persona envidiosa presta atención a los logros o rasgos valorados que tiene el  otro y siente que son inalcanzables para él. Esta todo el tiempo observando a los demás, se olvida de sí mismo, no  siente sus valores o características  como positivas.  Lo negativo es que la persona envidiosa ve solo al otro y siente que el no puede alcanzar lo tan envidiado.

         La fuerza disponible para progresar en la vida, para desarrollar las potencialidades que todo ser humano tiene, no se utiliza en crear. La envidia paraliza la actividad, por tanto en lugar de desarrollar sus cualidades, se empobrece en ese estar pendiente de la conducta de las otras personas.

         Los uruguayos no valoramos el éxito, lo envidiamos, creemos que nunca lo obtendremos. Además estamos muy dependientes de qué dirán, que opinarán los otros y nos perdemos en este estar descentrados, desconectados de  nosotros mismo. Para adaptarnos a la vida actual y desarrollarnos como personas debemos centrarnos en nosotros, sin olvidarnos de los demás. Es ahí donde encontraremos todos los tesoros internos que nos permitirán construir los tesoros externos.

         Los uruguayos tenemos muchas cualidades positivas, este artículo está orientado a tomar consciencia de los factores que obstaculizan nuestro crecimiento personal y laboral, en forma individual y colectiva.

         Primeramente para progresar tenemos que mirarnos a nosotros mismos y dejar de estar pendientes todo el tiempo de los demás.  En segundo lugar, en esta introspección, descubriremos nuestros propios recursos internos.

         La envida se transmite de generación en generación, dentro de la familia, en forma no consciente.  Los uruguayos siempre enfocamos nuestra atención a lo que tienen los otros, personas, clases sociales, grupos económicos, otras naciones y así nos hemos empobrecidos individualmente, perdimos de crecer y desarrollarnos.

         Estamos a tiempo, podemos cambiar nuestra forma se pensar, nuestras creencias erróneas que nos hacen sentir con muy baja autoestima pues mi vecino o compañero o  de trabajo tiene algo que yo siento que nunca tendré.

         Comparemos a un individuo con una casa, la mentalidad son los cimientos y los conocimientos son las paredes. Si no existe una mentalidad  firme, que  sea capaz de sustentar lo que adquirimos durante  la vida, es difícil que la casa se mantenga estable, sin caerse.

         Tanta importancia enfocada a la ciencia, tecnología, y tan poca visión de cómo las creencias que conforman un hombre y una sociedad son determinantes en su evolución

         Empecemos con pasitos pequeños, cada uno de nosotros, a mirarnos interiormente y apuntar con nuestra mirada a nosotros mismos. Ahí descubriremos nuestros recursos que nos permitirán desarrollarnos como persona y como sociedad. Este es un desafío del tercer milenio. De nada vale tener la última computadora o auto, si  no me siento capaza de utilizarlo adecuadamente.

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